XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO. Del 1 al 7 de Noviembre de 2015

DOMINGO. 1 de Noviembre (Mateo 5, 1-12a) TODOS LOS SANTOS

Celebrar a todos los santos no es sólo contemplar la heroicidad de quienes vivieron con radicalidad el evangelio, sino también una invitación a retomar la común vocación a la santidad.

Mientras estamos en las coordenadas del tiempo y el espacio, la santidad no es un estado, sino un itinerario de fidelidad marcado, necesariamente, por las contradicciones. (Si analizamos la vida de los santos nos encontraremos con un lugar común: la profunda conciencia de la propia fragilidad.)

Ser santos no es ser perfectos, sino caminantes incansables hacia el bien y la verdad. Para quienes transitamos la vida ser santos es un proyecto cotidiano, no una meta alcanzada.

LUNES 2 de Noviembre (Juan 11, 17-27) FIELES DIFUNTOS

“Si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano”.

Marta y María lloran a su hermano muerto, los vecinos se asocian al dolor y también Jesús se hace presente. Podemos detener nuestra mirada en este hecho. En medio del dolor, Jesús está. Aún no hay resurrección, sino dolor y desconsuelo, pero Él se acerca, Él está allí, cercano al dolor de sus amigas.

¿Es acaso la fe una respuesta coherente ante el dolor? ¿Creemos que quien haya muerto vivirá para siempre? Hagamos hoy, de nuestra reflexión, un momento de humilde y profunda oración para que todo aquel que sufra el dolor de la muerte, encuentre en Jesús la respuesta de vida que anhela.

MARTES 3 de Noviembre (Lucas 14, 15-24)

“Os aseguro que ninguno de los que estaban invitados llegará a probar mi cena”.

La propuesta de vida de Jesús exige una respuesta. Solemos estar convencidos del bien y la verdad de los Evangelios, pero nos cuesta dar el paso del compromiso coherente.

Entonces acumulamos excusas para justificarnos: que las complicaciones de la vida, que los niños y la familia, que el cansancio y los agobios, que eso es más fuerte que yo… y un largo etcétera.

Afirmaba Gandhi que la credibilidad de Jesús de Nazaret estaba comprometida por la falta de testimonio de sus seguidores. La dureza de estas palabras no puede dejarnos indiferentes.

MIÉRCOLES 4 de Noviembre (Lucas 14, 25-33)

“Aquel que no renuncie a sus bienes, no puede ser discípulo mío.”

Las cosas se tienen, se acumulan, o se reducen a lo necesario y se comparten. En ambos modelos está en juego la libertad para vivir, desde una espiritualidad de despojo, de sobriedad. Las riquezas no son buenas compañeras para hacer un camino en clave de Evangelio.

El fundamento está en seguir a Jesús y su opción por una vida en fraternidad. El rostro comprometido en el uso de los bienes es el de la solidaridad. Compartir cuanto se tiene, como paso necesario para compartir cuanto se es.

JUEVES 5 de Noviembre: (Lucas 15, 1-10)

“Solían acercarse a Jesús todos los publicanos y pecadores para escucharle.” Resulta cómodo quedarnos con quienes sienten, piensan y actúan “como nosotros”, dejando a un lado a los que son diferentes. La tendencia a formar grupos de “iguales” es lo más natural, pero no lo más evangélico. El texto que reflexionamos nos invita, no solamente a una actitud inclusiva, sino a ir más allá, asumiendo una opción de preferencia, creando espacios de encuentro y de escucha para quienes no cuentan ¿Somos inclusivos o excluyentes? ¡Qué actualidad tienen las palabras del Papa Francisco cuando nos convoca a un diálogo sin exclusión alguna! Es ciertamente uno de los caminos privilegiados de la reforma eclesial que nos está planteando.

VIERNES 6 de Noviembre: (Lucas 16, 1-8)

“Los que pertenecen a este mundo son más sagaces que los que pertenecen a la luz.”

¡Qué difícil resulta ser evangélicamente coherente cuando entran en juego intereses personales o corporativos!

No es posible amar protegiendo los propios intereses. Basta que analicemos nuestras vidas y encontraremos circunstancias en las que en función del bien, la justicia, la verdad, la paz personal y comunitaria, el bien de la persona amada, preferimos “perder nuestros derechos”.

Las actitudes reivindicativas pueden tener su razón de ser pero no necesariamente ser consistentes con la mansedumbre evangélica que está dispuesta a sacrificar sus propios intereses en pro de otros superiores.

SÁBADO 7 de Noviembre: (Lucas 16, 9-15)

“Ningún criado puede servir a dos señores al mismo tiempo.”

El “servir a dos señores” no es compatible con el seguimiento de Jesús.

En ocasiones, no resulta sencillo abandonar a aquellos “señores” que se nos van imponiendo y a quienes, gustosos, solemos servir.

El Evangelio nos coloca ante el uso del dinero, pero podemos proyectar sus advertencias hacia esos pequeños o grandes referentes de nuestra vida que nos alejan del amor a Dios y a nuestros hermanos.

En el fondo se trata de establecer una clara escala desde la cual orientar nuestra relación con todo aquello que valoramos. ¿Qué es lo primero?