II SEMANA DE ADVIENTO. 6 al 12 de Diciembre de 2015

DOMINGO. 6 de Diciembre (Lucas 3, 1-6)

“Preparad el camino del Señor.”

El adviento nos invita a preparar la llegada del Señor. En un contexto cultural que identifica las fiestas navideñas con el consumo desmedido, la llamada de Juan el Bautista parece resonar, una vez más, en el “desierto”.

¡Cuántos caminos sinuosos debemos enderezar! ¡Cuánta necesidad de diálogo, de serenidad, de paz, de justicia, de solidaridad, de ternura, de encuentro, de misericordia…!

Sintonizar con una iglesia que busca un regreso sincero a la originalidad del evangelio es, sin duda alguna, una llamada del Espíritu, una maravillosa manera de llenar de contenido el adviento. El Señor quiere llegar, preparemos el camino. Aunque ello implique, en ocasiones, unirnos a Juan para predicar en el desierto…

LUNES. 7 de Diciembre (Lucas 5, 17-26)

“Tus pecados quedan perdonados. Levántate y anda.”

¿Cómo fortalecer caminos de encuentro que hagan posible la visión de la sanación integrada a la salvación? El texto que reflexionamos parece darnos una clave: “Para que veáis que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados –dijo al paralítico- A ti te lo digo, ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa.”  La prueba de su poder espiritual-religioso está en su compromiso por la salud física de aquella persona.

Podríamos interpretar que la propuesta de una pastoral que se mantuviera ajena a la salud biológica no es una propuesta evangélica. De ahí que, como agentes de pastoral de la salud, podamos leer la situación al derecho y al revés, es decir: la sanación biológica debe integrar la atención espiritual y la atención espiritual debe integrar la sanación biológica. Esta parece ser una de las claves evangélicas de nuestra misión.

MARTES. 8 de Diciembre (Lucas 1, 26-38)

INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA APERTURA DEL AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA

“Vas a quedar embarazada, darás a luz un hijo.”

Junto a la resurrección, la encarnación constituye el criterio teológico-pastoral de mayor trascendencia en orden a comprender el cristianismo.

A partir de la encarnación del Hijo de Dios en María, la humanidad, con todas sus luces y sombras, se convirtió en espacio teológico en el que Dios se manifiesta.

Es en este misterio encuentra su fundamento la espiritualidad y la misión de todo agente de pastoral de la salud: Servir al Dios encarnado en tantas personas olvidadas, despreciadas, necesitadas de acogida, apoyo, consuelo y cuidado porque en ellas son imágenes vivas del Señor.

Al iniciar este Año Santo de la Misericordia de la mano de María Inmaculada, pidamos con el Papa Francisco para que “la dulzura de su mirad nos acompañe en este Año Santo, para que todos podamos descubrir la alegría de la ternura de Dios”.

MIÉRCOLES. 9 de Diciembre (Mateo 11, 28-30)

“¡Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados!”

La vorágine del hacer, dando a cada actuación las notas de calidad que nos exigimos o que nos exigen, se ha impuesto en nuestras vidas.

¿Qué significa ir a Jesús con nuestros cansancios y nuestras sobrecargas?Ante la prepotencia de “poder con todo”, Jesús nos invita a sosegar nuestro ímpetu, a optar por una vida serena, conociendo nuestras limitaciones y debilidades y obrando en consecuencia.

Ello no significa ignorar las exigencias de la vida, sino asumirlas desde una actitud de sosiego y realismo. Estamos ante una demanda evangélica de gran actualidad.

JUEVES. 10 de Diciembre (Mateo 11, 11-15)

“El más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.”

El más pequeño es más grande que el más grande. (Juan el Bautista)

Durante siglos la iglesia alimentó una “teología del número”: cuanto más sacramentos se distribuyan, cuantos más templos se construyan, cuanto más instituciones católicas… más nos acercaremos al proyecto de Dios.

Nos olvidamos fácilmente de la parábola del grano de mostaza, de la teología del “pequeño resto” de Israel…

El Niño de Belén, a quien recibiremos en esta Navidad nos reafirma en la opción por lo pequeño. No temamos perder cotas de poder, presencia y prestigio social, luchemos por reavivar nuestra identidad evangélica y todo lo demás “se nos dará por añadidura”.

VIERNES. 11 de Diciembre (Mateo 11, 16-19)

“Vino Juan y dijeron: “tiene un demonio dentro”. Vino el Hijo del hombre y dicen:”Ahí tenéis a un glotón y a un borracho.”

En nuestra Iglesia coexisten expresiones diversas de vida evangélica. Algunas de ellas pautadas por la austeridad y aislamiento de Juan el Bautista, otras por la inserción de Jesús en la sociedad.

¿Desde qué llamada vocacional están articuladas esas respuestas? Ahí reside la riqueza de un Dios cuya sabiduría se hace multiforme en los carismas del Espíritu.

El criterio original de autenticidad está en la fidelidad creativa al carisma recibido. ¿Qué formas culturales debe asumir el carisma de la Hospitalidad? Los criterios de validación tienen como referencia el Evangelio y no las corrientes de pensamiento en alza.

SÁBADO. 12 de Diciembre (Mateo 17, 10-13)

“¿Por qué dicen los maestros de la Ley…?”

Cuando algo no nos interesa, pueden darnos mil razones que no nos convencerán de su valor. Algo de eso ocurría con aquellos letrados que multiplicaban los pretextos para no aceptar en Jesús al Mesías prometido.

La psicología nos ha ayudado a comprender la centralidad que tiene la afectividad en nuestros procesos de comprensión y aceptación. El refranero popular lo describe muy bien: “Para quien ama, mil razones no constituyen una excusa, para quien no ama, una excusa se convierte en mil razones”.

Sólo desde el amor seremos capaces de acoger al otro. El Papa Francisco nos lo recuerda en EvangeliiGaudium cuando afirma que la aceptación afectiva es condición primera para el encuentro con el otro.