PRIMERA SEMANA DE NAVIDAD. 27 Diciembre 2015 a 2 Enero 2016

DOMINGO. 27 de Diciembre (Lucas 1, 39-45)   . LA SAGRADA FAMILIA

 “Tu padre y yo hemos estado muy angustiados buscándote.”

El texto de Lucas nos lo presenta a María inquieta, angustiada, hasta enfadada ante la conducta del hijo: “¿Por qué nos has tratado así?” No logra descifrar las razones del hijo pero calla y atesora el misterio.

Ser discípulo con y como María, significa pasar por malos ratos, cargados de desconsuelo. Desde ellos aprendemos a comprender la realidad con las razones del corazón. María da corazón al discipulado. No todo se puede comprender, pero todo se puede aceptar amando.

 

LUNES. 28 de Diciembre (Mateo 2, 13-18)

“Montó en cólera y mandó matar a todos los niños menores de dos años.”

Han habido y hay muchos “Herodes” que en nombre del poder, de la riqueza, del prestigio… ponen en riesgo la vida de sus semejantes. De esta manera la pobreza, el paro, las enfermedades, el hambre, el analfabetismo, la indefención… se expanden en grandes masas sociales.

Más allá de estas realidades, muchas veces estructurales, es necesario reflexionar sobre estas mismas actitudes en nuestras vidas. ¡Cuántas veces al proteger nuestros intereses perjudicamos a los demás! El contexto competitivo, consumista e individualista en el que crecemos parece justificarlo todo. Se nos invita a colmar todas nuestras necesidades sin pensar en consecuencias.

La solución no reside simplemente en no dejarnos llevar por la ola individualista, o en quedarnos con la crítica hacia el mal “que está en los demás”, sino en optar decididamente por ser promotores activos de solidaridad, de un modelo de vida más sencillo, de apertura e inclusión frente al que es diferente.

 

MARTES. 29 de Diciembre (Lucas 2, 22-35)

Según la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén.”

Jesús no se propuso arrasar con el pasado religioso del pueblo hebreo sino que poco a poco, y desde su misma realidad personal, fue dando los pasos necesarios hacia la nueva alianza.

María, José, los primeros seguidores, hicieron el mismo proceso, descubriendo lentamente la novedad del Reino.

Durante sus vidas cumplieron la Ley de Moisés hasta que, iluminados por el Espíritu y acaecida la resurrección, comprendieron que Jesús había inaugurado un nuevo modo de relacionarnos con la creación, con Dios, con nosotros mismos y las demás personas.

Vivimos tiempos nuevos que nos invitan a ser protagonistas de una auténtica y profunda reforma eclesial. No podemos quedar al margen, comprometiéndonos con procesos que fieles a las raíces nos impulsen hacia la novedad siempre desafiante del Evangelio.

 

MIÉRCOLES.  30 de Diciembre (Lucas 2, 36-40)

“…hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación.”

¿De dónde había sacado Ana esa sensibilidad espiritual para ver donde los demás no veían? San Lucas nos narra que Ana “no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.” Su capacidad de ver lo que está más allá de circunstancias aparentemente normales le viene de una espiritualidad profunda. Ana no era una persona superficial, su vida había ganado en serena profundidad…

Descubrir a Dios en lo cotidiano constituye un desafío para todo creyente, para todo discípulo de Jesús de Nazaret. Ser capaces de vivir en la clave de un Dios que se hace presente en la historia que protagonizamos implica cultivar una profunda espiritualidad. Quizá son muchas las circunstancias que nos distraen de esta dinámica. De este modo los acontecimientos, las personas, las diversas realidades pasan delante de nuestros ojos sin que sepamos ver nada más que sus apariencias.

¡Cuántas presencias de Dios se nos escapan en el día a día! Y perdemos así la ocasión de vivir en clave de evangelio la cotidianeidad.

 

JUEVES. 31 de Diciembre: (Juan 1, 1-18)

La Palabra (…) acampó entre nosotros”.

Cerramos con este comentario un año en el que hemos caminado juntos, releyendo nuestra identidad de cristianos y Hospitalarios a la luz de la Palabra.

Lo hacemos con un texto que reivindica la centralidad de la Palabra como fuente de “gracia y verdad”.

La Palabra ha venido hasta nosotros. En su escucha y seguimiento nutrimos nuestra filiación divina. La Palabra nos hace hijos en el Hijo. La Palabra genera la raíz común que nos hace hermanos y hermanas.

¡Ojalá escuchemos hoy y siempre su voz, la voz del Señor!

 

VIERNES. 1 de Enero (Lucas 2, 16-21).

MARÍA MADRE DE DIOS. JORNADA MUDIAL POR LA PAZ

 “Los pastores fueron corriendo a Belén.”

Los pastores eran personas consideradas impuras y de mala reputación. Sin embargo quienes les oían “se admiraban de lo que decían”.

En esta jornada tan especial recordamos que no es posible la paz sin el encuentro y la escucha al diferente, sin aceptarle incondicionalmente.

Nuestra misión como agentes de pastoral nos convoca a la acogida sincera y abierta. Asumimos la llamada desde la mirada cariñosa y comprometida que nos regala la maternidad divina.

Aceptar y acoger al otro, al diferente, abrirnos a su palabra con mirada y corazón de madre. ¡Qué hermoso y desafiante camino vocacional!

 

SÁBADO. 2 de Enero (Juan 1, 19-28)

“¿Eres tú el profeta?” Respondió: “No”.

En la vivencia de la misión Hospitalaria buscamos aportar todo lo que profesionalmente puede ser beneficioso para las personas que atendemos. Si lo hacemos comprometidos con la calidad asistencial lograremos buenos resultados y, quizá, reconocimiento social.

Pero como el Bautista, nosotros “bautizamos con agua”. Desde la mística Hospitalaria, sabemos que “hay alguien”, que quizá muchos de nuestros destinatarios no conozcan, que “viene detrás nuestra” y que es el auténtico sanador, el dador de la salud en su plenitud. Nosotros somos mediadores de esa misma sanación/salvación.

Estamos llamados a cultivar esta dimensión trascendente del carisma.