V SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO – INICIO DE LA CUARESMA 7 al 13 de Febrero de 2016

DOMINGO:  7 de Febrero (Lucas 5, 1-11)

 “Hicieron una redada de peces que reventaba la red.”

El Señor siempre multiplica los frutos del compromiso de quienes se ponen en sus manos con confianza. ¿Por qué no hará lo mismo con nosotros, hoy y ahora?

Es necesario tener los pies en la tierra, como lo hacía Simón Pedro, y al mismo tiempo cultivar la capacidad de soñar imposibles, de jugarnos por aquello en lo que creemos a pesar de las limitaciones con las que nos encontremos.

Que nunca nos frenen los cálculos de nuestras propias fuerzas y recursos. El Señor nos convoca a la esperanza y nos alienta: ¡Rema mar adentro!

 

 

LUNES: 8 de Febrero  (Marcos 6, 53-56)

 “Cuando la gente se enteraba dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos y le rogaban que les dejase al menos tocar el borde de su manto.”

Hoy contemplamos  a Jesús dando respuesta a las numerosas e interesadas demandas de los pobladores de los pueblos que recorría.

Abrir el corazón a las personas implica entrar en la dinámica de sus necesidades.  Sólo desde esta acogida generosa es posible una apertura más integral de la persona y hacer de la sanación una oportunidad salvífica.

Esa dimensión histórica y trascendente de la sanación forma parte de todo proceso evangelizador. Alguien me dijo un día: “Aquí la gente viene a sanarse, no a que la evangelicen”… Y es verdad, pero no es toda la verdad. Hoy contemplo a Jesús y me pregunto por qué seguimos creando falsos opuestos entre sanación y salvación. Una salvación que es propuesta, desde el más absoluto respeto a las opciones espirituales y religiosas de cada persona.

 

 

MARTES: 9 de Febrero  (Marcos 7, 1-13)

“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.”

El Evangelio se nos manifiesta hoy como ese amigo incómodo que nos “canta las cuarenta” y nos invita a despertar de nuestras respuestas en falso.

Es más sencillo rezar por los necesitados o por los enemigos que transitar el camino de la solidaridad efectiva o asumir el duro proceso de perdonar y reencontrarnos.

No se trata de condenar la vida de oración o las liturgias, sino de entender que por sí mismas, sin un compromiso real y personal por construir un mundo más fraterno y solidario, se convierten en paja que se lleva el viento.

 

MIÉRCOLES:10 de Febrero  (Mateo 6, 1-6.16-18)            MIÉRCOLES DE CENIZA

“Cuando hagas limosna…cuando vayas a rezar…cuando ayunéis…”

La cuaresma es una llamada a la interioridad, a quitarnos máscaras, a reconocernos peregrinos, necesitados de descanso, del agua fresca que nos reconforta, del diálogo sereno con los compañeros y compañeras de camino, de echar una mirada al horizonte para reconocer el camino recorrido y reorientar los próximos pasos.

Abrirnos a las necesidades de quienes nos rodean, controlar nuestros deseos de posesión y consumo desde la austeridad solidaria, darnos oportunidades para el encuentro sereno con Dios en la plegaria.  Todo un mapa de ruta para el tiempo que hoy recomenzamos.

 

JUEVES:  11 de febrero (Lucas 9, 22-15)   JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO – Ntra. Sra. de Lourdes

“… cargue con su cruz cada día…”

No se trata de asumir la cruz “de vez en cuando” y hasta, quizá, en momentos heroicos… Se trata de la cotidianeidad. Por lo tanto nos referimos a una actitud de vida.

Me reconozco hijo de una cultura donde el dolor es sistemáticamente negado o escondido. Y esa tendencia me juega malas pasadas. Al punto de perder el hilo evangélico de quien, luchando contra el dolor, aprende a asumirlo desde la perspectiva de la Pascua. ¡Cuán quejicas solemos ser! Cuanta contradicción aparece en nuestras vidas cuando nos toca cargar la cruz. Solemos victimizarnos ante los demás, buscando así un alivio que muy bien podríamos hallar en una postura más serena y acogedora de nuestra frágil condición.

En esta JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO alcemos la mirada hacia las personas cuya cruz se ha convertido en una constante. Que Dios les regale serenidad en el dolor y nosotros seamos intermediarios eficaces de su misericordia.

 

VIERNES:  12 de febrero (Mateo 9, 14-15)

“Los fariseos ayunamos tantas veces…”

Si hacemos del ayuno un rito más y sólo con su cumplimiento nos sentimos “buenos”, estaremos entrando en la dinámica de un ritualismo compensatorio, poco menos que vano.

Quizás una buena manera de ayunar consista en acercarnos con mayor disponibilidad y alegría a las personas cuyo cuidado se nos ha confiado,  echar un cable al compañero y la compañera que lo están necesitando, disimular un error y animar a quien lo haya cometido, callar ante el dolor que nos pueda provocar una actitud o una palabra malsonante…

Seguramente todos sabremos identificar esos “ayunos significativos” que nos ayudan a crecer como personas y como discípulos y asumir las llamadas de conversión que se evidencian en nuestra fragilidad y reclaman una respuesta.

 

SÁBADO:  13 de febrero (Lucas 5, 27-32)

“Vio a un recaudador de impuestos llamado Leví”.

Jesús mira al cobrador de impuestos, al pecador, al despreciado. Se acerca, le acoge, le reconoce, supera el estigma social que lo invitaba a no mezclarse “con esa gente…

¡Qué difícil se nos hace “mirar”… “querer mirar”… Es más sencillo desviar la mirada. Tener una “mirada amaestrada” que sólo capta aquello que es “políticamente correcto”, que no genera conflicto alguno, que no descompone ni inquieta nuestro estatus ideológico, religioso, profesional…

El Evangelio de hoy nos invita a “mirar”, a integrar al diferente, a correr el riesgo de la incomprensión y de la crítica a nuestros paradigmas. Nada ni nadie puede interponerse en esa llamada de fraternidad universal. ¡Vaya desafío!