Reflexión  sobre los temas formativos de la  Pastoral de la Salud para el Curso 2016-17.

Reflexión sobre los temas formativos de la Pastoral de la Salud para el Curso 2016-17.

Reflexión  sobre los temas formativos de la  Pastoral de la Salud para el Curso 2016-2017.

 (Gregorio Piñero Sáenz Miembro de la Permanente de la P. de la Salud)

 

Hay momentos de la existencia de todo cristiano comprometido en el que  tenemos la sensación de “no  sentirnos ni comprendidos ni valorados en nuestra labor “, bien  por los que nos rodean o  nos dirigen, o porque  no encontramos el espacio  adecuado en nuestra  Iglesia particular para poder expresarnos y actuar en consecuencia, o quizás porque sentimos que  nuestra labor importa mas bien poco en una  sociedad que quiere construirse sin Dios; o que casi sin ser plenamente consciente, va lentamente destruyendo  sus raíces cristianas. Es casi inevitable el que  esos momentos vayan  acompañados por un cierto vacio, que genera  tibieza en nuestra fe y en nuestra esperanza.

El Papa Francisco citaba a esta situación en su Evangelii Gaudium como una especie de paso  por un  «desierto» espiritual, y  precisamente a partir de esa experiencia de  travesía  de este desierto, de este vacío, es  donde  podemos descubrir nuevamente la alegría de creer, y de descubrir el valor de lo que es esencial para vivir.

Es muy fácil caer en este desierto espiritual para todo creyente que vive rodeado de un mundo hostil a su fe, a su esperanza y a su caridad; pero es más facil aún que caigan en ese desierto los enfermos , los indigentes o los ancianos. Este tipo de personas que viven en esas situaciones “límite”; necesitan mas que nadie  personas de fe, llenas de “esperanza existencial y cristiana”, que con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida, y de esta forma mantengamos en ellos,  viva su fe y su  esperanza. En todo caso, en todos estos casos  estamos llamados a ser personas-cántaros para dar de beber a los demás. A veces el cántaro se convierte en una pesada cruz, pero fue precisamente en la cruz donde, traspasado, el Señor se nos entregó como fuente de agua viva. ¡No nos dejemos robar la esperanza!

 

¿Pero que fe y que esperanza debemos trasmitir como cristianos comprometidos?

a.-¿Que implica tener fe? Nos dice Benedicto XVI  “ creer es convivir con Jesús”, y  San Pablo dice:“Tened vosotros los mismos sentimientos de Cristo”, “Ya no vivo yo, sino que Cristo es el que me gobierna”. La fe es  por tanto, la aceptación de la intervención de Dios en nuestra vida. Creer, es poner la vida, someter la vida al magisterio del otro;  porque yo vivo en la fe de Jesucristo, yo me dejo guiar en mi vida por Jesucristo. Pero la fe también es aprender a sufrir, en un abrazo con Jesús crucificado, cuando recibimos agresiones injustas o ingratitudes, sin cansarnos jamás de optar por la fraternidad.

b.-¿Que implica tener esperanza? Esperanza significa pura actitud positiva, esperanza es estar en espera activa de algo, en deseo de algo posible, y algo difícil que hay que buscar  positivamente; y por lo tanto exige organizar tu vida dejando unas cosas y priorizando otras en función de lo que quieres conseguir.

“La  esperanza cristiana” es la única que nos puede llevar a la plenitud, porque como regalo de Dios, el Espíritu Santo se apodera de nuestra debilidad y nos concede un don de fortaleza que ni siquiera imaginamos.

La esperanza cristiana nos conecta con el mismo Jesús resucitado y resucitador: nos hace confiar en su amor, en su poder , y en su misteriosa presencia; y nos ayuda a comprender nuestra situación de fragilidad y vulnerabilidad

 

¿Cual es nuestra misión como agentes pastorales  en la Pastoral de la Salud? ( Estas conclusiones son válidas tanto para los agentes de la pastoral de la Salud como para los miembros de la permanente). A partir de ahora extraigo mis conclusiones del libro, “María, icono de la confianza y del acompañamiento”:

a.-Somos servidores como María  de la escucha y la confianza, porque su “sí”  es el modelo de respuesta que Dios espera de nosotros en los momentos de incertidumbre, de temor y de ansiedad frente a la enfermedad. Como  ella, también podemos sentir miedo, pero debemos estar atentos ,para escuchar como María:¡No temas!

-Los equipos de Pastoral de la Salud tienen una vocación  y misión muy clara dentro de la Iglesia: manifestar y hacer visible el amor de Dios a los mas desfavorecidos: los enfermos, los ancianos, los que sufren. Si en algún momento sentimos  que nos pesa mucho la responsabilidad, que nos sentimos incapaces ante ella, que nos vemos limitados, pobres y pecadores; no olvidemos las palabras alentadoras del ángel que también son pronunciadas para nosotros: “No temas, porque el Espíritu del Señor también está sobre ti, para que seas buena noticia para los que están solos, enfermos, abandonados…Te necesito para que les lleves Amor compasivo y misericordioso de Dios. Para Dios, nada es imposible. Necesito tu sí y tu confianza.

b.-El ejemplo de María nos invita a:

            -Vivir en una actitud de confiada acogida a la llamada de Dios

            -Saber vivir en un canto de alabanza, a pesar de las dificultades que se nos

  presenten a lo largo de nuestro camino.

-La enfermedad nos deja solos ante nosotros mismos y ante Dios. Tal vez sea el momento propicio para percatarnos de la importancia que tiene Dios en nuestra vida, y de la importancia que es nuestra vida-ahora sin apoyo-ante Dios. Hemos de ayudarles a  descubrir que nuestro cuerpo y también nuestro espíritu, pueden ser testigos del poder de Dios, en quién hemos puesto nuestra confianza y nuestra esperanza.

c.-¿Qué podemos ofrecerles como Agentes de Pastoral de la Salud? :

Quién vive en “esperanza” debe “trasmitir esperanza”, que se  manifieste en actitudes positivas  y totalizantes, que generen serenidad, confianza.  Pidamos por tanto al Señor, que nos ayude como miembros de la permanente de la Pastoral de la Salud, a vivir la “esperanza” y “saber trasmitir esa esperanza

 –Aprender que María es la mujer fuerte, llena de esperanza que se abre camino en medio de la dificultad. En todo momento mantuvo su fe y confianza en el Señor; porque su fe estaba fundamentada y sostenida por su amor a Dios, para quien nada es imposible.

d.Ser Agente de Pastoral de la Salud, es ser agente de esperanza cristiana, colaborando con el E. Santo en su actividad sanadora y haciendo presente a la Iglesia en su servicio a quienes sufren enfermedad, dolor, soledad, o a quienes se sienten solos o limitados en su ancianidad.

Un sacerdote enfermo escribía:” No rezo a Dios para que intervenga, rezo para que me dé la fuerza de soportar el dolor y afrontar también la muerte con la misma fuerza que Cristo. No rezo para que cambie Dios; rezo para llenarme de él y para cambiar yo mismo

                        Málaga a 03 de Octubre de 2016