VII SEMANA TIEMPO ORDINARIO: 19 al 25 de Febrero de 2017

DOMINGO 19 de Febrero  (Mateo 5, 38-48)

“No resistáis a quien os haga algún daño.”

No ser vengativos ni violentos está muy bien, pero pasar por tontos… ¿Se trata realmente de dejarnos “abofetear la otra mejilla” sin más?  

Intuyo una llamada a cambiar los criterios con los que orientamos nuestras relaciones humanas. No se trata de acercarnos al otro para recibir, manteniendo actitudes demandantes de diversa índole, sino de estar dispuestos a darnos, a entregarnos, superando las expectativas del otro.

En esta perspectiva parece tener sentido el poner la mejilla, dar nos sólo la túnica sino también la capa, acompañar dos millas en lugar de una… porque el darse siempre es asimétrico…

Sin embargo, esta actitud de entrega “a fondo perdido”, no significa quedarnos de brazos cruzados ante las injusticias o adormecer la indignación cuando somos víctimas o testigos de las mismas. Una cosa es dejarnos llevar por la agresividad o la ira… y otra es tener un corazón tan compasivo como justo. Debemos ser capaces de luchar contra el mal, sin dar lugar a la violencia interior, pero sí a la asertividad, al servicio del bien y la verdad…

 

 

LUNES 20 de Febrero  (Marcos 9, 14-29)

“Traedme aquí al muchacho.”

Las actitudes de Jesús, tanto con el padre como con el joven enfermo, evocan la difícil síntesis que debemos hacer para promover al otro sin anularle.

Jesús pide información al padre y le reclama un acto de fe, que él mismo se encarga de sostener. Coge de la mano al recién liberado, le ayuda, pero el que se pone en pie es el mismo joven.

Toda una alegoría de lo que significa dar soporte a las personas atendidas sin anularles en sus responsabilidades, en sus posibilidades, desafiándolos para que pongan todo de sí.

El Papa Francisco nos lo recuerda en Amore e Laetizia: “Si se reconocen con claridad los puntos débiles del otro, es necesario que haya una confianza realista en la posibilidad de ayudarle a desarrollar lo mejor de su persona para contrarrestar el peso de sus fragilidades, con un firme interés en promoverlo como ser humano.”

 

 MARTES 21 de Febrero  (Marcos 9, 30-37)

“…habían discutido sobre cuál de ellos era el más importante.”

La actitud de servicio está en el corazón del modelo de vida que propone Jesús de Nazaret y que sustenta la misión de los agentes de pastoral de la salud.

Sin embargo, aún desde un contexto carismático de entrega, de seguimiento y consagración, puede colarse la tendencia a buscar el reconocimiento, el prestigio y hasta ciertas cotas de poder.

Hay que recorrer un largo camino de madurez para que el servicio se purifique en sus motivaciones y termine sustentado en la sencillez y en la ausencia de segundas intenciones.

Las acciones son importantes, las motivaciones lo son más…

 

 MIÉRCOLES 22 de Febrero  (Mateo 16, 13-19)

 “Eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre.”

San Pedro fue un líder natural que se dejó moldear por el maestro.

La solemnidad de la Cátedra de Pedro nos recuerda que todo liderazgo en clave evangélica debe fundarse en condiciones humanas responsablemente cuidadas y en la apertura a la acción gratuita de Dios que protege, inspira y salva.

Cuanto más significativa sea la función, mayor empeño debemos poner en estos aspectos. En esta dinámica reside la clave que diferencia a quien ejerce el servicio simplemente desde el poder, de quien lo hace con auténtica autoridad.

En este día, tengamos presente en nuestras oraciones al papa Francisco. Sabemos de las dificultades por las que atraviesa en su decisión por promover una iglesia más coherente con las propuestas de Jesús de Nazaret. Que el Espíritu Santo le asista en esta encrucijada histórica, ante la llamada a una profunda reforma eclesial.

 


JUEVES  23 de Febrero  (Marcos 9, 41-50)

 “Que no falte entre vosotros la sal.”  

La llamada permanece con toda su radicalidad. Necesitamos el testimonio explícito, claro, valiente, de quienes decimos orientar nuestras vidas desde el Evangelio.

Nuestras comunidades parroquiales necesitan hoy, como ayer, de esa sal que proviene de su identidad hecha vida en cada uno de sus miembros.

Que no falte entre nosotros la sal de quienes abrazan con esforzada coherencia las exigencias de hacer vida el proyecto de Jesús de Nazaret.

Y que, como la sal, sepamos “diluirnos”, llenado de “sabor carismático”, las realidades cotidianas.

 

 

VIERNES 24 de Febrero (Marcos 10, 1-12)

“Los fariseos se acercaron a Jesús para tenderle una trampa…”

Como los fariseos tenemos una serie de paradigmas, de normas escritas y no escritas que se han ido construyendo desde las circunstancias concretas de nuestras vidas, pero que necesitan ser revisadas a la luz del corazón y el sueño fundacional.

Este asunto de las “normas”, ocupa de manera especial al papa Francisco y en numerosas intervenciones subraya el valor de las mismas desde una contextualización evangélica e histórica adecuadas. No se trata ya de imponer normas, sino de madurar, de manera inductiva, los valores que las sustentan. Y si tales valores ya no son tales, tener la libertad de superarlas…

Pero, además, el papa subraya la necesidad de tener criterios pastorales a la hora de aplicar cualquier normativa: “Es verdad que las normas generales presentan un bien que nunca se debe desatender ni descuidar, pero en su formulación no pueden abarcar absolutamente todas las situaciones particulares. Al mismo tiempo, hay que decir que, precisamente por esa razón, aquello que forma parte de un discernimiento práctico ante una situación particular no puede ser elevado a la categoría de una norma.” (AL, 304)

 

 

SÁBADO 25 de febrero  (Marcos 10, 13-16)

  “… de los que son como ellos es el Reino de Dios”.

Contemplo en los tres niños de mi hogar para descubrir rasgos de la identidad del discípulo. De hecho Jesús los presenta como modelos, como maestros en la vivencia de la fe…

Ellos ríen mucho, pero también se enfadan. Hacen las tareas del cole pero tienen tardes más pesadas… Se abrazan a menudo y se dicen cuánto se quieren, pero de tanto en tanto estallan en llanto por alguna pelea. Por las noches, cuando tienen alguna pesadilla, corren a refugiarse en la cama de mamá y papá…

Definitivamente, ser discípulo de Jesús no implica ninguna perfección. Consiste en ser transparentes y en abandonarnos en Él. Así… somos como niños…