XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 18 al 24 de Junio de 2017

DOMINGO 18 de Junio  (Juan 6, 51-58)                                                          CORPUS CHRISTI

 “El pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo”.

En la solemnidad del Corpus estamos invitados a profundizar en el sentido que tiene comulgar el cuerpo y la sangre del Señor. El qué eucarístico es un misterio inefable: Jesús presente en un trozo de pan y un poco de vino consagrados.

El para qué es una llamada, una misión, un desafío: para dar vida al mundo. Comulgar no puede reducirse a un hecho intimista. Comulgar implica asumir el compromiso de llevar la VIDA de Jesús al mundo, es decir a todo y a todos.

Y ese “par qué”, tan desafiante, tiene a su vez un “cómo”: desde la presencia del mismo Dios en nosotros. El Papa Francisco nos recuerda que comulgar a Jesús no es un premio para los perfectos, sino “un generoso remedio y alimento para los débiles”.  (EG, 47) En otro pasaje afirma:  “…la Eucaristía, alimenta y refuerza interiormente a los cristianos y los vuelve capaces de un auténtico testimonio evangélico en la vida cotidiana.”   

 

LUNES 19 de Junio  (Mateo 5, 38-42)

“Si alguien te pega en la mejilla derecha, ofrécele también la otra.”

No ser vengativos ni violentos está muy bien, pero pasar por tontos… ¿Se trata realmente de dejándonos “abofetear la otra mejilla” sin más?  

Intuyo una llamada a cambiar los criterios con los que orientamos nuestras relaciones humanas. No se trata de acercarnos al otro para recibir, manteniendo actitudes demandantes de diversa índole, sino de estar dispuestos a darnos, a entregarnos superando las expectativas del otro. Aun cuando en ese darnos no recibamos gratitud, sino indiferencia y hasta desprecio e incomprensión.

En esta perspectiva parece tener sentido el poner la mejilla, dar nos sólo la túnica sino también la capa, acompañar dos millas en lugar de una…

 

 MARTES 20 de Junio  (Mateo 5, 43-48)

 “Amad a vuestros enemigos y orad por quienes os odian.”

En nuestras relaciones interpersonales consideramos natural estar con quienes nos quieren y rechazar a quienes nos rechazan. Amar en clave cristiana, en cambio, es mucho más que quedarnos con la reciprocidad en el trato.

Pasar a una fraternidad pautada por el perdón, el compromiso en positivo hacia aquel que no nos cae muy bien, no es algo que surja espontáneamente. Necesitamos un largo y duro entrenamiento para amar de esa manera.

El Papa Francisco en “La alegría del amor”, retoma esta llamada del amor evangélico y afirma:   “… el amor cuida la imagen de los demás, con una delicadeza que lleva a preservar incluso la buena fama de los enemigos. En la defensa de la ley divina nunca debemos olvidarnos de esta exigencia del amor.”

 

 MIÉRCOLES 21 de Junio  (Mateo 6, 1-6.16-18)

 “… no seáis como los hipócritas…”

Jesús, asume lo positivo que encierran la limosna, el ayuno y la oración, pero hace una advertencia: “no lo hagáis como los demás”. No lo hagáis para aparentar, hacedlo sin estridencias.

La tendencia a ponernos en el escaparate y ser admirados, por las razones más variopintas, conforma una tendencia muy frecuente que termina dañando seriamente la construcción de comunidades sanas.

La vitrina social permite la admiración y la manipulación de afectos y adhesiones, el cultivar un estatus de dominio y poder… que no llega muy lejos. Ser, sin necesidad de reconocimientos y apariencias, ese es el camino evangélico. Para ello es necesario sanar el orgullo y cultivar la humildad.

“La lógica del amor cristiano no es la de quien se siente más que otros y necesita hacerles sentir su poder, sino que «el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor» (AL,98)

 

JUEVES 22 de Junio  (Mateo 6, 7-15)

“Al orar no repitas palabras inútiles…”

El Padre sabe lo que necesitamos. Al orar no estamos informándole de nada. Estamos reubicándonos como criaturas en sus brazos.

Esta espiritualidad centrada en la certeza de la presencia amorosa de Dios en nuestras vidas está en la raíz de los más diversos carismas.

La misión del agente de pastoral de la salud puede y debe entenderse “en clave de Padrenuestro”, es decir, como resultado de una espiritualidad de abandono en un Padre que nos hace hermanos. Y es desde esa condición de filiación y fraternidad que surge el compromiso de unos con los otros, en especial con los más abandonados.

 

VIERNES 23 de Junio  (Mateo 11, 25-30)

 “Yo os aliviaré”

El Evangelio nos invita a sentirnos acogidos y también a acoger. Solamente quien alivia sus cansancios y agobios en el encuentro con el Señor, es capaz de salir al encuentro del hermano.

Si falta solidaridad, si el cansancio y el agobio parecen ganar la partida, no será porque Dios no nos tienda su mano, sino porque, quizás, hemos perdido su referencia y hemos pensado, durante mucho tiempo, que sin Él, igual nos iba mejor.

Vivirnos en actitud de abandono en las manos de Dios es el camino que potenciará nuestra entrega.

 

SÁBADO 24 de Junio  (Lucas 1, 57-66.80)

¿Quiénes son los “Juan Bautista” de nuestra comunidad parroquial? ¿Contamos con referentes que afirman desde la radicalidad de sus vidas la actualidad de la vida y misión del bautizado?

De alguna manera todos estamos llamados a ser otros “precursores” del Mesías. Abriendo las puertas a la esperanza, siendo cercanos y acogedores, comprometiéndonos en la construcción del espíritu comunitario, aprendiendo a retomar el camino con ilusión ante las dificultades que surgen, apostando abierta y resueltamente por ser mediadores del don recibido.

Se trata de una responsabilidad que nos interpela a todos.