XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 25 de Junio a 1º de Julio de 2017

DOMINGO 25 de Junio  (Mateo 10, 26-33)

 “No tengáis miedo. Vosotros valéis más que muchos pajarillos.”

Seguir a Jesús implica asumir un camino pascual donde no faltan ni faltarán las incertidumbres y el sufrimiento en sus más diversas formas. Pero hay un “cómo” que cualifica de modo radical todas las cruces y ese “cómo” no es otro que el abandono confiado en las manos del Padre. Un abandono que no nos ahorrará el sentimiento de soledad y el desconcierto

Y hasta aquí llegamos, el misterio del dolor continúa siendo tal, pero la respuesta es suficiente. En nosotros está convertir las penas y contradicciones en ocasiones para abandonarnos en brazos del Padre.

Afirma el Papa Francisco: “Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias.”  (EG, 6)

 

LUNES 26 de Junio  (Mateo 7, 1-5)

“No juzguéis a nadie…”

La crítica constructiva, la claridad en el discernimiento compartido, la sencillez para reconocernos en un constante camino de superación, la capacidad de confrontar al otro para apoyarlo en sus procesos y de dejarnos a  su vez confrontar, conforman un cuadro de actitudes necesarias en la construcción de una comunidad sana.

El Evangelio nos da una orientación fundamental para que ello sea posible: integrar en las actitudes y habilidades sociales la capacidad de discernir el bien y el mal, con espíritu fraterno.

Un discernimiento sin compromiso afectivo, nos vuelve jueces implacables: “Para entender la realidad hace falta acercarse a ella con la mirada del Buen Pastor, que no busca juzgar sino amar.” (EG, 125)

 

 

MARTES 27 de Junio  (Mateo 7, 6.12-14)

 “Es estrecha la puerta y angosto el camino que llevan a la vida.”

¿A quién le agrada entrar por “la puerta estrecha”? Buscamos siempre la mejor relación costo-beneficio.

Esta regla económico-financiera la hemos trasladado a nuestras vidas y se ha convertido en algo así como la regla de oro de la llamada “sociedad del bienestar”.

El “camino estrecho” no será nunca un objetivo en sí mismo sino fruto de una opción en positivo. En el fondo se trata de la presencia de la cruz en nuestras vidas, asumida como consecuencia de una opción definitiva por vivir el proyecto de Dios sobre cada uno de nosotros.

 

 

MIÉRCOLES 28 de Junio  (Mateo 7, 15-20)

 “El árbol bueno no puede dar frutos malos.”

Vivimos tiempos marcados por la urgencia de adaptar la respuesta carismática a una realidad dinámica y compleja.  Para ello necesitamos criterios claros y compartidos.

El Evangelio nos da una clave para discernir nuestras respuestas: ¿Cuáles son los frutos? ¿Son frutos de bondad y bien?

Si lo son, se justifican por sí mismas, aunque algunas tradiciones queden en entredicho, ya que la inercia de lo tradicional, puede terminar matando el Espíritu.

Jesús nos recuerda que el bien objetivo está por encima de cualquier otro criterio, por más predicamento que tengan los paradigmas previos.

“La comunidad evangelizadora siempre está atenta a los frutos, porque el Señor la quiere fecunda.” (EG, 24)

 

JUEVES 29 de Junio  (Mateo 16, 13-19)                                              SAN PEDRO Y SAN PABLO

“Eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre.”

San Pedro fue un líder natural que se dejó moldear por el maestro.

La solemnidad de la Cátedra de Pedro nos recuerda que todo liderazgo en clave evangélica debe fundarse en condiciones humanas responsablemente cuidadas y en la apertura a la acción gratuita de Dios que protege, inspira y salva.

Cuanto más significativa sea la función, mayor empeño debemos poner en estos aspectos. En esta dinámica reside la clave que diferencia a quien ejerce el servicio simplemente desde el poder, de quien lo hace con auténtica autoridad.

 

 VIERNES 30 de Junio  (Mateo 8, 1-4)

“Presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio”. 

Pienso en la dimensión intimista, en el “capillismo” al que muchos movimientos filosóficos y políticos quieren recluir la vivencia religiosa. El texto evangélico nos presenta una llamada a reaccionar para que el testimonio se convierta en una forma de anuncio privilegiada, aún allí donde no nos quieran oír.

En torno a Jesús había una “gran muchedumbre” y por lo tanto aquella curación había sido presenciada por mucha gente. Pero Él insiste: “vete, muéstrate al sacerdote”. Recalcando la necesidad de hacer presente el testimonio explícito de aquella curación entre quienes rechazaban su persona y su mensaje.

Como ayer, sigue siendo necesario expresar  nuestro credo evangelizador, no solamente entre quienes nos rodean y aprueban, sino buscando dar testimonio en otros ámbitos, quizá allí donde no se desea escucharnos, pero donde haga falta compartir las “semillas de verdad” .

 

 

SÁBADO 1º de Julio  (Mateo 8, 5-17)

“No he encontrado en Israel a nadie con una fe tan grande.”

¿Cómo es eso que de Oriente y Occidente vendrán y se sentarán junto a nuestros padres Abrahán, Isaac y Jacob?

El contexto en el que Jesús reafirma este anuncio en el que cuestiona la exclusividad salvífica es especialmente crítico pues pone la fe de un centurión romano sobre la del pueblo de Israel.

Aplicar esta palabra a nuestro contexto cristiano y Hospitalario implica abordar el tema de la INCLUSIÓN. A nadie se le puede negar la posibilidad de compartir el proyecto cristiano y Hospitalario. Ello exige claridad en la propuesta, animación y acompañamiento para su vivencia.