XVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 30 de Julio al 5 de Agosto de 2017

DOMINGO 30 de Julio  (Mateo 13, 44-52)

 “Vende todo lo que posee y compra la perla.”

La psicología ha impulsado la búsqueda de respuestas al sentido de la vida desde los procesos personales. Ya no vale lo que te dicen otros, se desestima lo comunitariamente impuesto, se considera absurdo que otros marquen tus opciones. Ya no sirve asumir “la fe de nuestros padres”… Cada uno debe buscar “su perla”…

De este modo hemos reforzado el relativismo y el individualismo. Ya no hay “perlas” que ofrecer, por lo tanto nada que pagar, nada a lo que renunciar…

Aceptar la propuesta del Reino en nuestras vidas es algo “anticultural”, es remar contra corriente.

Sin embargo, ser uno mismo no está en contraposición a la opción por los valores del Reino. Todo lo contrario. Quizá ahí reside la riqueza más importante de los tiempos que vivimos. Hemos superado el gregarismo para ser responsables de nuestras opciones, de lo “bueno y de lo malo” que dejamos pasar por nuestras vidas, de las renuncias implícitas en toda opción.


LUNES 31 de Julio  (Mateo 12, 38-42)

 “El Reino se parece a una semilla (,,,) a la levadura…”

La Palabra nos habla de lo pequeño, de lo que se va haciendo camino poco a poco, de procesos lentos pero llenos de vida.

Así es el Reino, así crece el discípulo, a la luz de la Palabra, así se transforman las realidades más diversas. Poco a poco.

Sin embargo queremos ser mayores de golpe, queremos que las cosas cambien ya, queremos que el Reino esté presente y floreciente en todo y en todos.

Pero la madurez del Reino pide tiempo, respeto por los ritmos, siguiendo el confuso ritmo de nuestros entusiasmos y nuestras renuncias.

 

 

MARTES 1 de Agosto  (Mateo 13, 36-43)

 «… se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo».

La parábola de hoy contiene una fuerte llamada de atención. La cizaña será separada del trigo para ser quemada en el fuego. El Dios Amor, que nos acoge sin condiciones es el mismo Dios Justo que separa lo bueno de lo malo.

Como a los primeros discípulos nos invade la duda: ¿Quién prevalece, el Dios Amor o el Dios Justo? Y podemos unirnos a la pregunta de los discípulos: “Explícanos la parábola…”

Jesús afirma con rotundidad la simultaneidad del bien y del mal. Y habla del “fin del mundo”, como el tiempo del juicio. La bondad de Dios no suple la responsabilidad del ser humano.

El proyecto del Reino no se fundamenta en un “buenismo” donde “todo vale, total, Dios ya nos ha salvado…”  El Dios de los Evangelios se compromete con todo ser humano y al mismo tiempo reclama una respuesta. De ésta depende la felicidad o infelicidad. La oferta de amor incondicional permanece, la variable fundamental que entra en juego es la respuesta del hombre.

  

MIÉRCOLES 2 de Agosto  (Mateo 13, 44-46)

 “Vende todo lo que posee…”

En este día se nos vuelve a proponer el evangelio del domingo pasado.

La sociedad llamada del “bienestar” nos invita a pensarlo todo en clave de compensación y la dinámica que subyace es lograr el mayor de los beneficios posibles con el menor costo.

De alguna manera hemos “economizado” la cultura y con ella nuestra forma de vivir la espiritualidad y la religiosidad. Doy para que me den y si me dan mucho más de lo que doy… mejor que mejor.

El Palabra nos sorprende desde un mensaje anticultural: se trata de dejarlo todo,  de asumir los costes que tiene vivir en clave de Evangelio.

 

 

JUEVES 3 de Agosto  (Mateo 13, 47-53)

“… de lo que tiene guardado saca cosas nuevas y viejas…”

Jesús continúa en esta semana hablándonos del Reino. Al referirse a los maestros de la ley hace ver que no todo lo guardado es válido, tampoco desechable. Es necesario discernir entre lo válido, lo bueno… y quedarnos con ello, como el pescador que  al retirar la red escoge los buenos peces y devuelve al mar los malos…

Construir nuestras vidas en las claves del Reino implica este comprometido ejercicio de responsabilidad ética en todo lo que asumimos o rechazamos.

 

 

VIERNES 4 de Agosto  (Mateo 13, 54-58)

“En todas partes se honra a un profeta, menos en su propia tierra.”

Quien se salga de los cánones de normalidad pronto es criticado y si es posible dejado de lado. El diferente nos inquieta porque desestabiliza el sistema, porque la homogeneidad siempre es más cómoda.

Ocurrió con Jesús en relación a la gente de su pueblo. Sigue sucediendo entre nosotros.

¡Cuántas riquezas estallarían a nuestro lado si fuésemos capaces de superar ese fino control comunitario de igualdad! ¡Cuántos y cuántas profetas de la vida, de la autenticidad, de la libertad, del respeto, de la innovación… son acallados/as desde este empobrecedor dinamismo!

 

 

SÁBADO 5 de Agosto  (Mateo 14, 1-12)

 

“Herodes oyó hablar de Jesús…”

Herodes oye hablar de Jesús pero en lugar de asumir su luz, se sintió desbordado por el remordimiento de sus crímenes.

El Señor llega a nuestra vida gratuita y misericordiosamente, pero hay condiciones y situaciones personales de superficialidad, hedonismo y vida de apariencias que pueden hacer que su luz remueva nuestras tinieblas y genere una inquietud purificadora o desestabilizadora…

La exégesis espiritual del texto nos permite colocarnos en cada uno de los personajes y reflexionar sobre nuestro modo de asumir las exigencias del Reino. Podemos, como Herodías, defendernos, no querer ver, intentar silenciar a sus mensajeros… O como Herodes sentir aprecio por la Palabra pero no ser capaces de renunciar a nuestro “status quo”, o como la hija de Herodías dejarnos llevar por la presión de los afectos, o quizá, como Juan el Bautista, sentir que nos “cortan la cabeza” por ser coherentes con las llamadas del Reino…

Quizá en el devenir de nuestras biografías, en un momento u otro, todos los personajes se hacen presentes…