IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 3 al 9 de Junio de 2018

DOMINGO 3 de Junio  (Marcos 14, 12-16.22-26)                              CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

“Esta es mi sangre que va a ser derramada en favor de todos.”

Todo discipulado exige comulgar con un proyecto, compartir un sueño y ser capaces de asumir sus consecuencias. Las respuestas “a medias” terminan en componendas que vuelven poco creíble el proyecto que decimos abrazar.

No hay discipulado sin “pasión”. Y este concepto debemos asumirlo en la doble acepción de sufrimiento y de entusiasmo.

No es posible seguir al Nazareno sin pasión por su persona y su mensaje. Tampoco es posible sin asumir la presencia del dolor, la incomprensión, las traiciones propias y ajenas. De hecho en la eucaristía hacemos memoria de la pasión del Maestro y vivimos con intensidad sin igual su presencia cercana a nuestros andares con sus altibajos… Una presencia que no sólo nos acompaña en lo personal sino que además nos hace UNO, nos regala la posibilidad de ser constructores de unidad, en Él.

 

LUNES 4 de Junio  (Marcos 12, 1-12)

 “Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros.”

Los sumos sacerdotes se consideraban dueños y administradores de los favores de Dios.  Habían hecho del don, un tesoro particular.

Nuestra vocación como agentes de pastoral de la salud también es don del Espíritu abierto a la humanidad. Estamos llamados a asumir la gran responsabilidad de transmitir el mensaje y “dar frutos” que confirmen nuestra “escucha”.

En ocasiones pienso que como iglesia deberíamos hacer algo más para “socializar” el carisma de la escucha y el acompañamiento. Es necesario vencer la tendencia a “quedarnos con la herencia” y ser mediadores de una expansión carismática que no necesariamente vendrá “desde dentro”.

El diálogo con lo diverso abrirá fronteras insospechadas y los frutos, sin duda, se multiplicarán.

 

 MARTES 5 de Junio  (Marcos 12, 13-17)                                                                         

 “¿Es lícito pagar impuesto al César o no?” 

Jesús lleva a sus detractores al fondo de la cuestión. ¿De qué lado estáis? ¿Cuáles son vuestras referencias, vuestros valores? “Lo que es del César pagádselo al César, lo que es de Dios a Dios”.

No parece perder actualidad el mensaje y hoy, como ayer, los seguidores de Jesús debemos aplicarnos la pregunta: ¿Es lícito adherir al proyecto vital que nos imponen los medios de comunicación, la política, la economía, la moda… el poder del medio ambiente, los “César” con quienes convivimos?

Nuestra pregunta ya tiene respuesta. Se trata de no profanar lo divino y de no endiosar lo profano. Vivir sanamente esta tensión entre los bienes de este mundo y los valores del Evangelio constituye un desafío que solamente podremos resolver desde un discernimiento profundo y comprometido.

Es muy fácil caer en el sincretismo de quien piensa estar en la senda del evangelio al tiempo que obedece a todos los principios del “status quo” del contexto cultural. Jesús nos recuerda que es ineludible establecer una ruptura, fruto de una elección libre y responsable. No se puede decir sí a Dios y al César al mismo tiempo y ante las mismas circunstancias.

 

 MIÉRCOLES 6 de Junio  (Marcos 12, 18-27)

 “Estáis en un gran error.”

Exponer la propia verdad no implica que el otro admita su error. Quizá el efecto más significativo se centre en evitar que la duda cunda entre los inocentes, entre los que pueden confundirse ante los mensajes distorsionados.

Los seguidores de Jesús vivimos tiempos de diversidad ideológica y no pocas veces de declarada persecución. ¿Tenemos el valor de decir, de expresar nuestra verdad, de no dejar que la mentira y el ridículo campen por sus anchas? El silencio en estos casos puede estar más cercano de la omisión que de la supuesta virtud de la tolerancia.

Saber confrontar al otro en su error es un servicio delicado, difícil de vivir con paz y ecuanimidad, pero más necesario que nunca. Hoy ya no nos ayudamos a discernir los comportamientos. El supuesto respeto por el otro, sumado al individualismo, nos ha llevado a una especie de asepsia relacional. ¡Qué necesario es volver a compartir cómo nos vemos! Ayudarnos a discernir el día a día, ser espejos donde el otro pueda reconocerse en sus más y sus menos…

 

 

JUEVES  7 de Junio  (Marcos 12, 28b-34)

“Amarás al Señor tu Dios… amarás a tu prójimo…”

Creo que estoy pisando un terreno cargado de interrogantes… ¿Cómo amar a un Dios que no veo?  Me resulta más sencillo reconocer en la vida de los grandes testigos del Evangelio esta realidad tan compleja de describir.

Ellos supieron amar a Dios, enamorarse de Dios, al punto que ese amor prodigado y, sobre todo, recibido, se volcó en múltiples expresiones de amor al prójimo. En ellos,  la certeza de sentirse amado incondicionalmente por Dios se desbordó en expresiones de amor a sus hermanos.

San Benito Menni en sus cartas utiliza expresiones como “amor sin límites a nuestro Señor” (447); “deseos de arder en el divino amor” (5); “no me derrito como quisiera en su santo y divino amor”(137);  “quisiera estar siempre en delirio de amor por mi Jesús” (133)…

Quizá nos parezcan expresiones rimbombantes. Lo cierto es que expresan el amor a un Dios personal, entrañable, cercano, que le ha ganado el corazón.  ¡Cuán necesario y urgente es rescatar el valor de la mística, de la espiritualidad del apego a un Dios personal.  Sin ella podemos seguir haciendo muchas cosas por y para Dios pero no en Dios. A la larga no sabremos por quién amamos…

 

  VIERNES 8 de Junio  (Juan 19, 31-37)     Sdo. CORAZÓN DE JESÚS – Titular de la congregación

 “…le abrió el costado con una lanza y al punto brotó de él sangre y agua.”

Hoy es un día grande para la espiritualidad y la misión de toda agente de pastoral de la salud.  Un día en el que estamos invitados a acercarnos a la fuente primera de nuestra identidad misionera.

El Corazón de Jesús nos recuerda que ser agentes de pastoral de la salud implica dar lugar a la compasión, ser sensibles y vulnerables ante el dolor ajeno, optar por “vaciarnos” en nuestra entrega cotidiana.

Unámonos hoy más que nunca en el cariño fraterno y en el deseo de ser constructores de TERNURA, siendo personas que nos comprometemos a aprender, día a día, el difícil desafío de amar.

 

 

SÁBADO 9 de Junio  (Marcos 12, 38-44)

“…ha echado todo lo que tenía para vivir.”

No todo lo que deslumbra por su grandiosidad o apariencia revela el corazón de las cosas. Hay actos y actitudes con poca visibilidad que esconden una plenitud insospechada.

Sería simplista condenarnos o vanagloriarnos en razón de nuestras cualidades y posibilidades, y a la vez resulta esencial el preguntarnos si estamos dando el cien por cien, si estamos siendo generosos y comprometidos desde la abundancia o desde la pobreza.

Lo que importa no es el mayor o menor cúmulo de posibilidades y cualidades que poseamos sino las motivaciones y actitudes que orientan nuestra entrega cotidiana. Esa actitud de vaciarnos, sin cálculo alguno…