XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 10 al 16 de Junio de 2018

DOMINGO 10 de Junio  (Marcos 12, 38-44)

“…ha echado todo lo que tenía para vivir.”

No todo lo que deslumbra por su grandiosidad o apariencia revela el corazón de las cosas. Hay actos y actitudes con poca visibilidad que esconden una plenitud insospechada.

Sería simplista condenarnos o vanagloriarnos en razón de nuestras cualidades y posibilidades. Resulta esencial el preguntarnos si estamos dando el cien por cien, si estamos siendo generosos y comprometidos desde la abundancia o desde la pobreza.

Lo que importa no es el mayor o menor cúmulo de posibilidades y cualidades que poseamos sino las motivaciones y actitudes que orientan nuestra entrega cotidiana, desde lo que somos y desde lo que disponemos, con alegría, con sencillez… como nos lo recuerda el Papa Francisco: “Sé santo viviendo con alegría tu entrega.”

 

LUNES 11 de Junio  (Mateo 10, 7-13)

 “Id y anunciad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos…”

¿No nos sentimos enviados a “curar enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos y echar demonios”? ¿No parecen palabras dirigidas a quienes hemos abrazo el carisma del agente de pastoral de la salud?

Junto al entusiasmo que puede generar el vernos identificados con el envío están las advertencias: dar gratis, no centrarnos en los recursos, compartir la paz sin jamás perderla. Es el cómo de la misión y ahí podemos detenernos, contemplar y contemplarnos.

¿Damos sin esperar recompensa alguna? ¿Hacemos de los recursos fines o medios? ¿Perdemos la paz con facilidad? Sí, en nuestro compromiso apostólico el “cómo” es más importante que el “qué

 “Una tarea movida por la ansiedad, el orgullo, la necesidad de aparecer y de dominar, ciertamente no será santificadora. El desafío es vivir la propia entrega de tal manera que los esfuerzos tengan un sentido evangélico y nos identifiquen más y más con Jesucristo.” (GE, 28)

 

 MARTES 12 de Junio  (Marcos 12, 13-17)                                                                         

 “¿Es lícito pagar impuesto al César o no?” 

Jesús lleva a sus detractores al fondo de la cuestión. ¿De qué lado estáis? ¿Cuáles son vuestras referencias, vuestros valores? “Lo que es del César pagádselo al César, lo que es de Dios a Dios”.

No parece perder actualidad el mensaje y hoy, como ayer, los seguidores de Jesús debemos aplicarnos la pregunta: ¿Es lícito adherir al proyecto vital que nos imponen los medios de comunicación, la política, la economía, la moda… el poder del medio ambiente, los “César” con quienes convivimos?

Nuestra pregunta ya tiene respuesta. Se trata de no profanar lo divino y de no endiosar lo profano. Vivir sanamente esta tensión entre los bienes de este mundo y los valores del Evangelio constituye un desafío que solamente podremos resolver desde un discernimiento profundo y comprometido.

Es muy fácil caer en el sincretismo de quien piensa estar en la senda del evangelio al tiempo que obedece a todos los principios del “status quo” del contexto cultural. Jesús nos recuerda que es ineludible establecer una ruptura, fruto de una elección libre y responsable. No se puede decir sí a Dios y al César al mismo tiempo y ante las mismas circunstancias.

 

 MIÉRCOLES 13 de Junio  (Mateo 5, 17-19)

 “No penséis que he venido a abolir la ley y los profetas.”

Tanto a nivel personal como eclesial, el pasado debe ser considerado como fuente del presente. Los cambios necesarios se comprenden y asimilan con mayor eficacia cuando “dan cumplimiento” a largos procesos de maduración.

Ser fiel a las fuentes no consiste en repetir las mismas actuaciones como si la historia no hubiera generado nuevos contextos. Implica un comprometido proceso de discernimiento para captar el mismo corazón, los mismos sueños que movilizaron a la primera comunidad cristiana.

Nos recuerda el Papa Francisco: “No se trata de aplicar recetas o de repetir el pasado, ya que las mismas soluciones no son válidas en toda circunstancia y lo que era útil en un contexto puede no serlo en otro. El discernimiento de espíritus nos libera de la rigidez, que no tiene lugar ante el perenne hoy del Resucitado. Únicamente el Espíritu sabe penetrar en los pliegues más oscuros de la realidad y tener en cuenta todos sus matices, para que emerja con otra luz la novedad del Evangelio.” (GE, 173)

 

JUEVES  14 de Junio  (Mateo 5, 20-26)

“…vete primero a reconciliarte con tu hermano…” (Mateo 5, 20-26)

Jesús propone un cambio de óptica respecto a una Ley que abundaba en preceptos negativos. No se trata solamente de no hacer el mal, sino de hacer el bien. Antes de hacer tu ofrenda, primero reconcíliate con tu hermano…

Perdonar implica asumir una actitud constructiva de aceptación incondicional de la persona que me ha ofendido. Ello no es sencillo cuando las heridas son muy profundas.

Dado que Dios no solamente no quiere el mal sino que desea el bien de todas las personas, estamos invitados a comprometernos con el duro proceso de perdonar. ¿Estamos preparados para examinar el perdón de la persona que nos ha hecho daño, en su forma más básica? ¿Deseamos tratar de no hacer daño a esa persona?

Pero el Evangelio de hoy nos invita a dar un paso más: ¿Deseamos el bien para esa persona? Esto cambia el enfoque hacia lo positivo. Se trata de querer el bien de aquel que nos hizo daño.

El perdón así entendido es un acto de amor orientado a superar los resentimientos que ocasionan las ofensas.

Perdonar de esta manera no es sino entrar en el misterio del dolor redentor de Jesús.  La Hospitalidad teje su identidad bajo la inspiración de este modo de amar, donde no puede faltar el perdón.

 

 

VIERNES 15 de Junio  (Mateo 5, 27-32)

 “… sácatelo y arrójalo… córtatela y arrójala de ti…” (Mateo 5, 27-32)

 

¿Qué ha querido decir Jesús con estas expresiones tan tremendistas? Es evidente que no podemos interpretar estas advertencias en sentido literal.

Debemos acudir al criterio hermenéutico de la comprensión de la parte desde el todo.  De ninguna manera se nos está proponiendo mutilación alguna, sino que debemos asumir la dureza de estas palabras en la perspectiva de las exigencias del seguimiento.

Jesús plantea a sus discípulos ir mucho más allá del cumplimiento externo de la Ley o del desarrollo puntual de ritos formales.  Las malas acciones tienen su origen en el corazón de cada persona. De ahí que les invite a identificar sus sentimientos y a controlar sus acciones.

Sácatelo, córtatela, arrójala… son expresiones que nos invitan a ser protagonistas de una ética que nace desde lo más profundo de nosotros mismos y que nos exige el discernir nuestros impulsos y tomar las riendas de los mismos con responsabilidad.

Podemos también leer esta llamada en clave positiva. No se trata solamente de librarnos de todo pensamiento, sentimiento o acción que no sea coherente con nuestro proyecto de vida sino de promover todo aquello que lo reafirme. Cambiaríamos los conceptos por “introducir, cuidar y acoger” pensamientos, sentimientos y acciones acordes con nuestro credo.

 

SÁBADO 16 de Junio  (Mateo 5, 33-37)

“…no está en tu mano hacer blanco o negro ni uno solo de tus cabellos.”

Ciertamente muchas realidades dependen de nosotros, de nuestro modo de pensar, de sentir, de obrar… Sin embargo, hay un hilo imperceptible de la vida que va mucho más allá de lo que hagamos o dejemos de hacer. Innumerables condicionantes que se escapan a nuestro control. El misterio de la libertad de cada ser humano está de por medio, pero también lo imprevisible, tantas veces presente en nuestras vidas.

La Palabra de Dios nos invita hoy al abandono confiado en las manos de Dios. A vivir el compromiso de cada día sin pretender dominarlo todo ni poner condiciones al Señor, a aceptar con serenidad los acontecimientos que sobrevengan.  Como nos lo dice el Papa Francisco: “Aceptar cada día el camino del Evangelio aunque nos traiga problemas, esto es santidad.” (GE, 94)