XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 17 al 23 de Junio de 2018

DOMINGO 17de Junio  (Marcos 4, 26-34)

“Con parábolas, les exponía la Palabra”.

La encarnación del Verbo se ilumina desde esta opción de Jesús por adaptar los canales de comunicación a sus interlocutores. Las gentes sencillas que oían sus enseñanzas eran en su mayoría pequeños campesinos que sembraban su trigo, cuidaban sus vides y frutales con esmero, en unas condiciones no siempre favorables.

En el mundo del sufrimiento psíquico esta llamada se convierte en un desafío de profundo calado ya que la enfermedad suele limitar las capacidades básicas de comunicación de las personas afectadas.

Asumir el criterio de la encarnación en el desarrollo de la misión implica un amplio, creativo y constante despliegue de recursos. ¿Cuál es nuestro compromiso al respecto? La rutina y los formatos estandarizados tienen poco que ver con esta dinámica evangelizadora.

En Evangelii Gaudium el Papa Francisco nos recuerda que la evangelización debe asumir formas cercanas: “No se trata de verdades abstractas o de fríos silogismos, porque se comunica también la belleza de las imágenes que el Señor utilizaba para estimular a la práctica del bien.” (EG, 142)

 

LUNES 18 de Junio  (Mateo 5, 38-42)

 “Yo en cambio os digo…”

Reflexionamos acerca de la novedad de los evangelios. Los contemporáneos de Jesús orientaban sus relaciones y su conducta personal en una serie de normativas de cuño religioso o cultural.  Jesús retoma esos usos y costumbres para llenarlos de la novedad de su mensaje de fraternidad.

Lo que intuyo en este texto es una llamada muy clara a cambiar los criterios con los que orientamos nuestras relaciones humanas. No se trata de acercarnos al otro para recibir, manteniendo actitudes demandantes de diversa índole, sino de estar dispuestos a darnos, a entregarnos superando las expectativas del otro. En esta perspectiva parece tener sentido el poner la mejilla, dar nos sólo la túnica sino también la capa, acompañar dos millas en lugar de una …

Solamente desde esta actitud que rompe con el paradigma de una justicia paritaria podemos entrar en la novedad de los evangelios. La fraternidad no será un lugar de intercambio de favores sino un espacio de entrega generosa.

¡Cuánto cambiarían nuestras relaciones interpersonales, el clima en la familia y en el trabajo, si se impusiera el paradigma evangélico basado en la actitud de entrega generosa y sin condiciones!.

 

 MARTES 19 de Junio  (Mateo 5, 43-48)                                                                         

 “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.”

El texto que reflexionamos continúa presentando las exigencias de la ley del amor. Desde la autoconciencia de nuestras muchas debilidades nos puede resultar chocante la llamada a ser perfectos.  Perfección que reside, una vez más, en amar sin condiciones. Amar a tal punto de ser como el Padre celestial “que hace salir el sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.”

Jesús sabe que está poniendo demasiado alta la cota de perfección… “Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen. (…) Porque si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? (…) ¿Qué hacéis de extraordinario?”

Está claro, amar en clave cristiana es mucho más que quedarnos en la reciprocidad en el trato. Dominar nuestros impulsos al revanchismo, a protegernos contra quien nos hiere y pasar a la acción pautada por el perdón, el compromiso en positivo con el otro, no es algo que surja espontáneamente.

Necesitamos hacer un largo peregrinar, incluyendo nuestras caídas, nuestros errores… pero no renunciando jamás a continuar el camino…

 

MIÉRCOLES 20 de Junio  (Mateo 6,1-6.16-18)

“… que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre. “  

Para los coetáneos de Jesús, la limosna, el ayuno y la oración eran ritos religiosos socialmente reconocidos. Formaban parte de las prácticas normales de un buen creyente y existía una especie de control social sobre cumplidores e incumplidores…

San Mateo nos recuerda que debemos asumir nuestra vida de fe con una actitud diferente: “no lo hagas como los demás”. No lo hagas para aparentar, hazlo desde lo profundo, desde lo más auténtico.

El Papa Francisco llama a este deseo de ostentación, de visibilización autoreferencial, “mundanidad”. “En algunos hay un cuidado ostentoso de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, pero sin preocuparles que el Evangelio tenga una real inserción en el Pueblo fiel de Dios y en las necesidades concretas de la historia.” (EG, 95)

No se trata de una llamada al intimismo. Hacer camino desde la fe compartida es esencial. Hacerlo desde la sencillez, desde lo profundo, desde lo más auténtico, también.

 

JUEVES  21 de Junio  (Mateo 6, 7-15)

“…vuestro Padre sabe lo que necesitáis…”

La oración del Padrenuestro acompaña nuestro lenguaje religioso desde la más temprana edad. Esta oración, propuesta por Jesús a sus discípulos, junto al Ave María, se convierte en una especie de mantra espiritual donde lo que cuentan no son las ideas desarrolladas sino la actitud que está como trasfondo. Una actitud marcada por el abandono en las manos de Dios. Un Dios que es PADRE.

Ante las situaciones críticas de la vida, nuestros labios comienzan a murmurar estas oraciones aprendidas en la infancia, casi de forma espontánea. Sentimos entonces el bálsamo de la fe. Un “aire nuevo” que no camufla ningún dolor sino que nos hace capaces de vivirlo en clave de resurrección. ¿A quién no se le ha escapado un Padrenuestro o un Ave María al visionar las tremendas consecuencias de las hambrunas en África o las guerras fratricidas en Siria? ¿Quién no balbucea un Padrenuestro cuando el dolor, las pérdidas, la enfermedad, le tocan de cerca?

Todo su contenido se resume en una vivencia filial de abandono en ese Padre que nos ama incondicionalmente. Un Padre que, como el mismo Jesús afirmó cuando enseñó esta oración a sus discípulos, sabe muy bien lo que necesitamos.

¡Cuántos Padrenuestros habrán rezado juntas nuestras fundadoras en su viaje desde Granada a Ciempozuelos! Nos recuerdan aquello de “la iglesia en salida” de la que tanto nos habla el Papa Francisco… Recemos hoy por nuestras hermanas y seglares capitulares para que atentos al Espíritu opten por hacer realidad esta llamada eclesial. Habrá cosas que dejar… para emprender nuevos senderos de evangelio hospitalario.

 

 VIERNES 22 de Junio  (Mateo 6, 19-23)

 “…donde está tu tesoro allí está tu corazón.”

¿Dónde poner nuestros sueños, dónde nuestras ilusiones, dónde nuestro corazón? Jesús, con la claridad de siempre zanja la cuestión: “No atesoréis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren boquetes y los roban. Atesorad tesoros en el cielo.”

Estamos ante uno de los dilemas que más confusión provocan en la vida de un creyente. Quizá la clave esté en el verbo “atesorar”. Atesorar implica reunir y guardar cosas de valor. ¿Vale la pena acumular y proteger?

Quienes tenemos hijos nos preocupamos por el futuro de cada uno de ellos y abrimos alguna cuenta de ahorro para cuando toquen los estudios universitarios o para solventar alguna situación de emergencia y consideramos que estos pequeños tesoros familiares son necesarios y es prudente contar con ellos. Lo mismo y aplicado a situaciones de mucho mayor envergadura se da a nivel eclesial.

La pregunta resulta incómoda: ¿estamos obrando evangélicamente? Y nos viene a la mente aquello de León XIII respecto a la hipoteca social que pesa sobre todos los bienes privados… Dicho de otro modo, lo que consumimos de más – aunque esté legitimado desde el criterio de la propiedad privada – perjudica directamente a los más necesitados.

Ciertamente no existen respuestas estandarizadas. Existe el desafío de confrontarnos con el Evangelio y discernir. Nuestro Marco de Identidad, al definir el Modelo Hospitalario introduce el concepto de “sobriedad” y lo relaciona con “una gestión económica y financiera austera y rigurosa”. (MII, 50) Se trata de orientaciones institucionales que también deberían tocar nuestros proyectos de vida personales y que van en la línea evangélica que hoy reflexionamos.

 

SÁBADO 23 de Junio  (Mateo 6, 24-34)

“No estéis preocupados por lo que habéis de comer o beber…”

Este texto nos enseña a leer y comprender el estilo de Jesús. Para sus seguidores, lo primero es buscar “el Reino de Dios y su Justicia”, lo demás viene por añadidura.

Jesús está hablando de preferencia, de proyectar la vida en el amor a los demás, de construir el Reino haciéndolo todo con su Espíritu, implicándonos activamente para que el Reino se haga presente.

El Papa Francisco nos recuerda que instaurar el Reino implica  generar cambios sociales. “En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos” (EG, 180)

El Reino de Dios no se centra en mi paz personal. Esa paz será consecuencia, no objetivo. Y por cierto, una paz que puede demandarnos la vida en la entrega…