XVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 29 de Julio al 4 de Agosto de 2018

DOMINGO 29 de Julio  (Juan 6, 1-15)

 “Al alzar Jesús la mirada y ver aquella multitud…”

Necesitamos levantar la mirada y ver. Alzarnos sobre las circunstancias inmediatas y ver. ¿Ver qué? Ver hacia dónde vamos, ver ese río subterráneo que orienta nuestras vidas y la de quienes nos rodean.

Jesús captó el hambre de la gente, ¿y nosotros?

Levantar la mirada para ver implica capacidad de escucha, tener sueños que cumplir, creer en nuestras posibilidades.

San Benito Menni supo alzar la mirada, vio a mujeres enfermas mentales desatendidas y dio una respuesta.

El punto de partida es arriesgarnos a ver lo que ocurre a nuestro alrededor. Desde una misma sensibilidad carismática, desde la misma mirada evangélica de nuestros fundadores, podemos encontrar nuevos campos de misión, nuevas llamadas que exigen nuevas respuestas.

¿Estamos dispuestos a alzar la mirada?

 

LUNES 30 de Julio  (Mateo 13, 31-35)

 “…sin parábolas no les exponía nada…

“El Reino de los cielos se parece a un grano de mostaza (…) se parece a la levadura…”  ¡Cuántas veces hemos reflexionado este texto! Nos habla de lo pequeño, de lo germinal, de lo que se va haciendo camino poco a poco, de procesos lentos pero llenos de vida…

Así es el Reino, así crece el discípulo, a la luz de la Palabra, así se transforman las realidades más diversas. Poco a poco.

Sin embargo queremos ser mayores de golpe, queremos que las cosas cambien ya, queremos que el Reino esté presente y floreciente en todo y en todos… Pero la madurez del Reino pide tiempo, respeto por los ritmos… Como la madera dura crece lentamente, así se afianza el Reino en nuestras vidas, siguiendo el confuso ritmo de nuestros entusiasmos y nuestras renuncias, cual año de sequía y años de lluvias…

Entender a los demás desde la comprensión de nuestros propios procesos es una manera de transitar la compasión, la misericordia, la capacidad de esperar los frutos a su tiempo…

 

 MARTES 31 de Julio  (Mateo 13, 36-43)      

 «… se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo».

La parábola de hoy contiene una fuerte llamada de atención. La cizaña será separada del trigo para ser quemada en el fuego. El Dios Amor, que nos acoge sin condiciones es el mismo Dios Justo que separa lo bueno de lo malo.

Como a los primeros discípulos nos invade la duda: ¿Quién prevalece, el Dios Amor o el Dios Justo? Y podemos unirnos a la pregunta de los discípulos: “Explícanos la parábola…”

La bondad de Dios no suple la responsabilidad del ser humano. El proyecto del Reino no se fundamenta en un “buenismo” donde “todo vale, total, Dios ya nos ha salvado…”

El Dios de los Evangelios se compromete con todo ser humano y al mismo tiempo reclama una respuesta. De ésta depende la felicidad o infelicidad. La oferta de amor incondicional permanece, la variable fundamental que entra en juego es la respuesta del hombre.

No podemos crear falsos opuestos enfrentando las imágenes de  un Dios Padre con las de un Dios Juez. Dios es AMOR y su juicio será siempre amoroso, respetando, las opciones de cada persona. No es Dios el que condena, es el hombre el que, desde el misterio de su libertad, rechaza vivir en el Amor.

 

 

MIÉRCOLES 1 de Agosto  (Mateo 13, 44-46)

 “…el reino de los cielos se parece a un tesoro escondido…”

Cuando hablamos del reino de los cielos hacemos referencia a uno de los conceptos principales, tanto en el judaísmo como en el cristianismo. Se refiere al reinado o soberanía de Dios por sobre todas las cosas, y es opuesto al reinado de los poderes terrenales. Tiene una dimensión histórica y otra escatológica. Es el “ya pero todavía no” de la plenitud a la que está llamada la creación y la humanidad, en Jesús resucitado.

Dejarlo todo por este reino que aún no está consumado tiene una dimensión de riesgo, de salto al vacío. En ello reside el valor del acto de fe que no es sino un acto de amor confiado en un Dios que a su vez nos ama incondicionalmente.

La sociedad llamada del “bienestar” en la cual desarrollamos nuestras vidas no impulsa a pensarlo todo en clave de compensación y la dinámica que subyace es lograr el mayor de los beneficios posibles con el menor costo. De alguna manera hemos “economizado” la cultura y con ella nuestra forma de vivir la espiritualidad y la religiosidad. Doy para que me den y si me dan mucho más de lo que doy… mejor que mejor.

El evangelio parece proponernos un camino totalmente diverso. Nos sorprende desde un mensaje anticultural y escandaloso: se trata de dejarlo todo, de “vender todo lo que tenemos” para que nuestro tesoro no sea sino el mismo Dios, presente en el prójimo y en cuanto hacemos en y desde Dios.

 

JUEVES  2 de Agosto  (Mateo 13, 47-53)

 El Reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces…”

 El evangelio de hoy presenta la idea de la no acepción de personas (todo tipo de peces son capturados) junto a la de selección (los peces buenos son recogidos, los malos son tirados). Una selección que sucederá “al final de los tiempos”.

En el devenir biográfico de cada persona, no hay selección, no hay salvados ni condenados de antemano. Para que la red de la nueva evangelización dé cabida al pluralismo debemos cambiar muchas ideas preconcebidas que tenemos acerca del reino de los cielos. Quizá una de las más empobrecedoras sea la de pensar que el reino de los cielos es solamente para algunos que son “buenos”, que son “de los nuestros”.

Si nos ubicamos nuevamente en la imagen de la red quizá debamos reconocer que es necesario renovarla para ser más eficientes y llegar a todos. Podemos ir haciendo zurcidos y poniendo parches aquí y allá, pero debemos preguntarnos si no estamos ante la alternativa de una renovación total que permita esa evangelización nueva en su ardor (compromiso, entusiasmo, vitalidad, alegría…), nueva en sus métodos (creativa, fiel a lo esencial, renovadora…) y nueva en sus expresiones (testimonial, comprensiva).

 

 VIERNES 3 de Agosto  (Mateo 13, 54-58)

 “Sólo en su propia tierra y en su propia casa menosprecian a un profeta.”

Quien se salga de los cánones de normalidad pronto será criticado y si es posible dejado de lado. El diferente nos inquieta porque desestabiliza el sistema, porque la homogeneidad siempre es más cómoda.

Ocurrió con Jesús en relación a la gente de su pueblo. Sigue sucediendo entre nosotros.

¡Cuántas riquezas estallarían a nuestro lado si fuésemos capaces de superar ese fino control comunitario de igualdad! ¡Cuántos y cuántas profetas de la vida, de la autenticidad, de la libertad, del respeto, de la innovación… son acallados/as desde este empobrecedor dinamismo!

 

SÁBADO 4 de Agosto  (Mateo14, 1-12)

 “… como no quería quedar mal delante de sus invitados…”

Herodes oye hablar de Jesús pero en lugar de luz solamente le llega el remordimiento por sus crímenes. Un remordimiento que paraliza, que no da vida…

El Señor irrumpe en nuestra vida gratuita y misericordiosamente, pero hay condiciones y situaciones personales de superficialidad, hedonismo y vida de apariencias que pueden cerrar el paso para que su luz remueva nuestras tinieblas y genere una inquietud purificadora, de cambio…

Contemos a Jesús nuestras dificultades y escuchemos lo que se cuenta de Él desde la apertura y la vulnerabilidad que implica acoger su Palabra de VIDA.

Debemos cuidar el trigo y no perder la paz ante la cizaña, signo de nuestras debilidades, siempre presentes…