XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 19 al 25 de Agosto de 2018

DOMINGO 19 de Agosto  (Juan 6, 51-58)

 “Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros.”

El qué eucarístico es un misterio inefable: Jesús presente en un trozo de pan y un poco de vino consagrados.

El para qué es una llamada, una misión, un desafío: para dar vida al mundo. Comulgar no puede reducirse a un hecho intimista. Comulgar implica asumir el compromiso de llevar la VIDA de Jesús al mundo, es decir a todo y a todos.

Al comulgar su cuerpo y su sangre somos portadores de tu VIDA, constructores de la utopía evangélica de la fraternidad universal.

 

 

LUNES 20 de Agosto  (Mateo 19, 16-22)

“Vende lo que posees… luego ven y sígueme.”

Seguir a Jesús implica disponibilidad.  Se suele aplicar esta llamada  a la vida consagrada. Es preciso integrar también en ella a la vida de los seglares.

En la vida seglar las limitaciones son más evidentes y pasan normalmente por una mediación concreta: la institución familiar. Es desde ella que el seglar debe buscar y acordar niveles de disponibilidad que le permitan vivir en clave de evangelio.

Sin esta disponibilidad evangélica, que Jesús demanda al joven rico, no será posible el compromiso misionero de todo bautizado.

 

 MARTES 21de agosto: (Mateo 19, 23-30)                                                       

 “Jesús lo miró y le dijo…”

Reflexionado el Evangelio nos preguntarnos qué significado tiene para nosotros el “quedar mirando al otro” para comunicarnos con él.

Si no hacemos esta pausa relacional nos puede asaltar una ansiedad informativa  que no termina por calar en el interlocutor. Informamos, pero no nos comunicamos.

La Palabra nos invita a asumir una estrategia de comunicación que implique un encuentro real con el otro. Y la comunicación no sólo es transferir información. Va más allá, y la debemos considerar en todo proceso de interacción humana, realidad tan presente en nuestra tarea de agentes de pastoral de la salud.

 

 

MIÉRCOLES 22 de agosto (Mateo 20, 1-16a)

“Amigo, no te trato injustamente…”

Podemos afirmar que con demasiada frecuencia hemos sido educados en una moral contractual: tanto doy, tanto recibo; si soy bueno, seré premiado, si soy malo, seré castigado; por mis méritos, seré recompensado. Entendemos que “es lo justo” y que así está bien.

Jesús nos propone cambiar totalmente el punto de vista y asumir que ante Dios no cuentan los méritos, sino la gratuidad del amor.

Dios ama incondicionalmente y nos invita a hacer lo mismo. Lo que más nos asemeja al creador es justamente la capacidad de amar gratuitamente.

 

 

JUEVES 23 de Agosto: (Mateo 22, 1-14)

“Id a las encrucijadas de los caminos, invitad a la boda a todos los que encontréis.”

El Reino es una oferta maravillosa simbolizada en el banquete. Está en los destinatarios, sin exclusión alguna, aceptar o no el convite. Curiosamente, los que aceptan son los, supuestamente, menos dignos de tal invitación.

La oferta de la Buena Nueva puede ser considerada en sí misma como “un banquete” al que muchos hemos sido convidados.

El “banquete” es delicioso, pero debemos convocar, invitar…. ¡Todo un desafío!

Para ello necesitamos mensajeros que atraigan a otros al banquete.  ¿Estoy dispuesto a contarme entre ellos?

  

 

Viernes 24 de Agosto: (Juan 1, 45-51)

 “Ahí tenéis a un israelita de verdad en quien no hay engaño.”

El Evangelio nos presenta la figura de un judío llamado Natanael. De él Jesús afirma que se trata de un “israelita de verdad en quien no hay engaño”.

De alguna manera las personas cargadas de veracidad con las que nos vamos encontrando a lo largo de nuestras vidas, son como ángeles, mensajeros de Dios. Podemos sin duda recordar a personas que marcaron nuestro pasado por su bondad, por su profundidad, por su sabiduría, por su cariño incondicional, por su sencillez, por su valor, por su espíritu de lucha, por su profesionalismo, por su cercanía, por su vida de fe… De todos ellos podemos quizá repetir: “He ahí una persona en quien no hay engaño”.

En la medida que les contemplemos en sus vidas, como Jesús contempló a Natanael debajo de la higuera, tendremos la ocasión de descubrir en ellos resplandores del creador, aspectos esenciales del carisma y la espiritualidad.

Es interesante centrarnos en esta actitud de “mirar al otro”, descubrir en el otro sus valores, reconocerlos, sentirnos interpelados… Quizá haya muchos “ángeles” a nuestro lado a quienes ni tan siquiera nos molestamos en mirar… Y la “palabra de Dios” se va volviendo callada e imperceptible… Hay muchas personas de bien a nuestro lado que pueden ser revulsivos de nuestras vidas.

 

SÁBADO  25 de Agosto: (Mateo 23, 1-12)

 “El más grande entre vosotros será el que se ponga al servicio de los demás.”

El mundo del sufrimiento nos ofrece a diario ocasiones para servir sin esperar reconocimiento alguno y puede convertirse en una escuela para el discipulado.

Servir amando y amar sirviendo, por coherencia, sin esperar recompensa ni gloria alguna. Por ello la sencillez, la modestia, la humildad, son el santo y seña de quien sirve porque ama.

Cuando la frustración ante la falta de reconocimiento nos vence, deberíamos analizar con sinceridad las motivaciones por las que actuamos y asumir esos sentimientos de desconsuelo como oportunidades para reconocer nuestras limitaciones y renovar nuestra opción por la entrega incondicional.