XXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 26 de Agosto al 1º de Septiembre de 2018

DOMINGO26 de Agosto  (Juan 6, 61-70)

 “Nosotros creemos…”

 También entre los seguidores de Jesús hubo quienes se “echaron atrás” al no comprender su mensaje. Sólo el don de la fe y la adhesión personal vuelven coherente el salto sobre la razón.

Para Pedro el fundamento de su fidelidad era el sentirse totalmente identificado con el maestro. Desde esta experiencia, no sólo racional, sino también con un fuerte contenido emocional, confiesa su adhesión.

Es en el cultivo de una amistad íntima con el Señor que se vuelve posible sostener nuestro credo. Dinámica que también se da en nuestras relaciones  interpersonales. Creo en ti porque te quiero. No hay más razones.

 

 

LUNES 27 de Agosto  (Mateo 23, 13-22)

“¡Ay de vosotros, guías ciegos!

Las diatribas de Jesús contra los escribas y fariseos manifiestan su profunda decepción ante un colectivo de supuestos especialistas de la religión que la manipulaban para ponerla a su servicio. No solamente se alejaban ellos de una auténtica relación con Dios sino que  además conducían a los conversos hacia un ritualismo hipócrita.

La  acusación  es  gravísima  y podemos  imaginarnos  cómo  caían estas  palabras  en un colectivo de personas que se consideran justos y referentes incuestionados para todo el pueblo de Israel.

Uno de los enfoques que podemos dar a nuestra reflexión consiste en centrarnos en la responsabilidad de quienes tienen la misión  de  conducir  a  otras  personas.  Especialmente  en  temas  que  hacen  a  la  opciones  fundamentales  de  la  vida  y  al  enfoque espiritual y religioso de la misma.

La imagen de Jesús reprochando con severidad a escribas y fariseos constituye, de alguna manera, un referente al cual se acude cuando la comunidad detecta desfasajes entre el decir y el hacer de aquellos que orientan al pueblo creyente.

La   solución   pasa   por   esa   búsqueda   constante   y   sincera   de   la   autenticidad,   sintiéndonos   todos   comunidad   y corresponsables en la vivencia del mensaje evangélico.

Ser  conscientes,  reflexivos,  cultivar  una  conciencia  crítica,  al  tiempo  humanizadora,  implica  un  proceso  de  profundidad personal, de apasionada, pero respetuosa búsqueda del bien y la verdad, sintiéndonos todos parte de un mismo cuerpo.

 

  

MARTES 28 de agosto: (Mateo 23, 23-26)                                                       

 “Limpia primero la copa por dentro.”

El evangelio continúa con el tema que reflexionábamos ayer y que nos acercaba al desafío de la coherencia que tiene todo aquel que es referente para una comunidad.

A propósito nos viene bien reflexionar sobre lo que nos dice el Papa Francisco en Gaudete et Exultate, al referirse a la hipocresía y el fariseísmo presente entre los cristianos:

“Muchas veces, en contra del impulso del Espíritu, la vida de la Iglesia se convierte en una pieza de museo o en una posesión de pocos. Esto ocurre cuando algunos grupos cristianos dan excesiva importancia al cumplimiento de determinadas normas propias, costumbres o estilos. De esa manera, se suele reducir y encorsetar el Evangelio, quitándole su sencillez cautivante y su sal. Es quizás una forma sutil de pelagianismo, porque parece someter la vida de la gracia a unas estructuras humanas. Esto afecta a grupos, movimientos y comunidades, y es lo que explica por qué tantas veces comienzan con una intensa vida en el Espíritu, pero luego terminan fosilizados… o corruptos.”

 

 

MIÉRCOLES 29 de agosto (Marcos 6, 17-29)                             MARTIRIO DE JUAN EL BAUTISTA

 “Se puso muy triste… mandó a un verdugo que trajese la cabez de Juan.”

Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía.  ¿Por qué entonces lo mandó prender, lo metió en la cárcel y lo decapitó? ¿Por qué terminó accediendo al pedido infame de la hija de Herodías?

En Herodes contemplamos hasta dónde nos puede llevar la incapacidad de rectificar, de asumir que vamos por mal camino, de frenar la caída libre a la que nadie quiere llegar y que la suma de circunstancias, no rectificadas en su momento, provocan. ¿Fue Herodes más una víctima que un verdugo?

Este pasaje del Evangelio nos coloca ante las exigencias de la responsabilidad. Ser responsable es asumir la autoría y las consecuencias de nuestras actuaciones ante nosotros mismos y ante los demás. Es muy socorrida la tendencia a justificarlo todo por las circunstancias  que nos rodean y entonces es posible que nadie sea responsable de nada, o en último caso lo será quien esté al final del escalafón de mando.

No es fácil ser coherentes en la fe que profesamos. En ese intento radica la santidad.

JUEVES 30 de Agosto: (Mateo 24, 42-51)

 

“Estad vigilantes…”

Jesús recomienda no quedarse dormidos, estar atentos y vigilantes. Conservar un espíritu reflexivo y crítico implica una opción no siempre fácil de sostener. Hay momentos en los que parece mejor mirar para otro lado, dejar correr las cosas.

Son trampillas que nos hacemos cuando las realidades exigen un discernimiento comprometido. Es como dejarnos “robar”, o no utilizar  adecuadamente los dones que el Señor nos ha dado, abusando de su confianza, como el mayordomo indigno.

El Señor nos invita a estar vigilantes, atentos, superar los sueños e implicarnos en la búsqueda del bien.  Para ello necesitamos mensajeros que atraigan a otros al banquete.  ¿Estoy dispuesto a contarme entre ellos?

 

  

Viernes 31 de Agosto: (Mateo 25, 1-13)

 “Dadnos un poco de vuestro aceite.”

La parábola nos llama a abrazar crítica y conscientemente nuestras vidas. Se trata de algo que no podemos “pedir prestado”. Nadie puede vivir por nosotros.

Ese “aceite” que permite la luz, debe ser nuestro,  un producto intransferible. Nadie puede discernir por nosotros, nadie puede controlar todas las variables que inciden en nuestras decisiones.

Mantener las lámparas de nuestras vidas con aceite suficiente para iluminar nuestras noches es asumirnos como protagonistas de cuanto somos y realizamos.

El Evangelio nos llama a ser adultos en la fe.

 

SÁBADO  1º de Septiembre: (Mateo 25, 14-30)

 “Cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.”

A cada uno el Señor ha regalado talentos que estamos llamados a descubrir, desarrollar y poner al servicio de los demás.

Los tres pasos son fundamentales. Para potenciar y compartir un don es preciso tomar conciencia que se lo tiene.

Que no nos asalte la falsa humildad de quien se escuda en sus debilidades para no implicarse en la construcción del Reino. Necesitamos crecer en responsabilidad y compartir cuanto somos y tenemos.

Nos recuerda el Papa Francisco: “En este camino, el desarrollo de lo bueno, la maduración espiritual y el crecimiento del amor son el mejor contrapeso ante el mal. Nadie resiste si opta por quedarse en un punto muerto, si se conforma con poco, si deja de soñar con ofrecerle al Señor una entrega más bella. Menos aún si cae en un espíritu de derrota, porque «el que comienza sin confiar perdió de antemano la mitad de la batalla y entierra sus talentos. […] El triunfo cristiano es siempre una cruz, pero una cruz que al mismo tiempo es bandera de victoria, que se lleva con una ternura combativa ante los embates del mal”. (GE, 163)