XXXIV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 25 de Noviembre al 1 de Diciembre de 2018

“Soy rey, como tú dices.”

Cerramos el año litúrgico con la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo. Quizá valga la pena preguntarnos hoy por ese Reino del que somos responsables.  El Papa Francisco en Evangelii Gaudium nos recuerda: “La propuesta es el Reino de Dios; se trata de amar a Dios que reina en el mundo. En la medida que Él logre reinar sobre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos.” (EG 181)

Para que Jesús reine, sus discípulos debemos comprometernos en la construcción del Reino. Se trata de un Reino “que no es de este mundo”, pero que genera historia, que se concreta en nuestro día a día. La escatología del Reino no debe aislarnos del desafío por ser constructores de un mundo más fraterno. ¡Todo lo contrario!

Una cosa es estar en el mundo “con los pies en la tierra” y otra dejarnos llevar por la “mundanidad”, tema que el Papa Francisco reitera con frecuencia.

  

LUNES 26 de Noviembre  (Lucas 21, 1-4)

 “Ella ha echado todo lo que tenía para vivir.”

No vale escudarnos en que tenemos poco. Nuestros “dos reales” continuarán haciendo posible el proyecto evangélico de un mundo más fraterno. Un mundo más justo es posible desde la solidaridad, sostenida por los más sencillos.

Vivimos en la cultura del “sálvase quien pueda”. Del repliegue en cobertizos signados por un egoísmo que ha pasado a ser estructural. Estamos ante uno de los pilares socio-culturales que han construido la inequidad de nuestro mundo, fuente de tanas injusticias y de una violencia que ya golpea con fuerza los refugios del mundo desarrollado.

La solidaridad es el camino de la paz. No la supuesta solidaridad de quienes dejan caer “migajas” de sus mesas opulentas… sino aquella solidaridad exigente que implica renunciar a cuotas de poder y bienestar para hacer posible el Reino.

 

MARTES 27 de Noviembre  (Lucas 21, 5-11)

 “Algunos estaban hablando del Templo de la belleza de sus piedras y de las ofrendas votivas que lo adornaban.”

 El símbolo tiene una función que puede prostituirse cuando terminamos olvidando el mensaje para quedarnos con su belleza y grandiosidad.

Algo de eso sucedía en la relación que el pueblo judío tenía con el templo. Jesús les pone en su lugar y anuncia que de todo ello, no quedará piedra sobre piedra.

La Iglesia no será más por sus apariencias, por su fuerza mediática o por su consistencia financiera, sino por sus esencialidades, las mismas que la hicieron florecer en circunstancias no siempre favorables.

¿Qué es esencial y qué aparente? Una buena pregunta para discernir el uso de los recursos en el servicio eclesial.

Cuando pienso en esto, lo primero que me viene a la cabeza es “la centralidad de la persona”, de la que habla nuestro Marco de Identidad. Esta centralidad de la persona debería ser el criterio desde el cual hacer o dejar de hacer tantas cosas…

 

 MIÉRCOLES 28 de Noviembre  (Lucas 21, 12-19)

“… tendréis oportunidad de dar testimonio… no preocuparos por vuestra defensa…”

La defensa de nuestra identidad cristiana se centra en el compromiso cotidiano por vivir en coherencia lo que proclamamos.

Lo mismo ocurre con los valores que nos identifican como agentes de pastoral de la salud. No es una cuestión sólo conceptual, sino esencial, vital, que hunde sus raíces en las opciones de cada uno.

Si vivimos así nuestra identidad cristiana “seremos testigos”, sin necesidad de esforzarnos para “hacer las veces de testigos”, por hacer “de vez en cuando”, un ejercicio de “musculatura identitaria”…

Como nos recuerda el Papa Francisco, el desafío de evangelizar desde el testimonio no implica que seamos perfectos… ni mucho menos: “El testimonio de fe que todo cristiano está llamado a ofrecer implica decir como san Pablo: «No es que lo tenga ya conseguido o que ya sea perfecto, sino que continúo mi carrera […] y me lanzo a lo que está por delante» (Flp 3,12-13).”

 

JUEVES 29 de Noviembre  (Lucas 21, 20-28)

 “Jerusalén será pisoteada por los paganos…”

No existe penuria que no pueda ser leída en la perspectiva de la redención ofrecida por Cristo. Por ello, aún en medio de las contrariedades, el cristiano está invitado a “levantar la cabeza”, a sostenerse en la esperanza de una liberación que nace en el corazón de la persona.

La esperanza cristiana, hunde sus raíces en certezas que dan respuesta al sentido último de nuestras vidas.

No se trata de prolongar la ensoñación de lo superfluo, sino de recuperar las esencias. Por eso los tiempos de crisis pueden convertirse en redentores de lo más preciado.

 

VIERNES 30 de Noviembre (Mateo 4, 18-22)

“Jesús iba paseando por la orilla del lago de Galilea.”

Jesús deja su casa y se va junto al mar. Allí comienza su predicación y allí escoge a los primeros discípulos. Entre ellos a Andrés, a quien hoy celebramos.

Salir de la propia tierra, otear nuevos horizontes, reafirmar y anunciar a Jesús, formar comunidad en torno a la misión, son acciones que pueden inspirar e iluminar nuestro caminar.

Hacer de la misión de los agente de pastoral de la salud un servicio evangelizador, l nos exige salir de ciertas comodidades, apostar por una “tierra nueva”, con mentalidad inclusiva,  andando quizás caminos hasta ahora no transitados…

 

SÁBADO 1 de Octubre  (Lucas 21, 34-36)

 “Estad atentos. No dejéis que os esclavicen las preocupaciones de esta vida.”

¡Cuántas realidades embotan nuestra mente! Algunas de ellas no están directamente relacionadas con vicio alguno, pero terminan enredándonos en lo superficial y alejándonos de aquello que sí importa.

¡Esa filigrana de pequeñeces que nos aturden! Muchas de ellas impuestas desde los dogmas culturales.

Qué actual resulta la invitación del Señor: “Estad siempre despiertos.”  Para ello debemos cultivar una actitud de discernimiento constante. Y si lo hacemos en comunidad, en pequeños grupos de fe, mejor aún.

¡Cuán necesarios son los espacios de reflexión profunda y compartida! Debemos ayudarnos unos a otros a estar despiertos…