IV SEMANA DE ADVIENTO TIEMPO DE NAVIDAD: 23 al 29 de Diciembre de 2018

DOMINGO 23 de Diciembre (Lucas 1, 39-45)

 “Dichosa tú porque has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.”  

Nos detenemos a contemplar a estas dos mujeres de pueblo que se quieren, se ayudan y manifiestan la alegría profunda que las une. No faltaban las dudas y las dificultades en el horizonte vital de ambas. Esperaban a un hijo en circunstancias más que comprometidas. Sin embargo supieron centrar su esperanza en aquel hilo de vida que comenzaba a bullir en sus vientres.

La medida de nuestra confianza en el otro, la fuerza de nuestros proyectos y sueños, la profundidad de nuestra fe en un Dios que nos ama sin condiciones, conforman la plataforma de nuestra felicidad.

Desde estas perspectivas la alegría es posible cualesquiera sean las circunstancias. No se trata de asumir una visión simplista y ajena a la realidad, sino de recentrar nuestros corazones en lo que realmente vale. ¡Muchas preocupaciones pasarían sin duda a un segundo plano!

 

LUNES 24 de Diciembre  (Lucas 2, 1-14)                                                                 NOCHEBUENA

 “Se dirigió desde Nazaret a Belén, ciudad de David.”

Al reencontrarnos con las circunstancias del nacimiento de Jesús, nos viene en mente la llamada del Papa Francisco a peregrinar, a ser “iglesia en salida”. José y María tienen que salir de su tierra, ir al encuentro de las raíces familiares para empadronarse. La imagen es inspiradora.

El Papa nos recuerda que la peregrinación es un signo peculiar, “imagen del camino que cada persona realiza en su existencia”.

Jesús nace en Belén, como resultado de aquella peregrinación de sus padres. Nosotros estamos invitados a hacer que nazca en nuestras vidas, en nuestro entorno.

Para ello debemos ponernos en camino, dejar los espacios donde nos encontramos cómodamente instalados, volver a las raíces…

Que esta Nochebuena nos anime a ser personas capaces de ponernos en camino, una y otra vez. Los riesgos están ahí, pero es en ese caminar que haremos posible otras navidades…

 

MARTES 25 de Diciembre  (Juan 1, 1-18)                         NATIVIDAD DEL SEÑOR

 “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.”

Amanecemos a un día cargado de memorias infantiles y familiares que nos remontan a la ternura y la expectación de una noche mágica, que daba paso a la Navidad. En mi tierra, además, se trataba del día en que éramos sorprendidos por los regalos que el Niño Dios quería compartir con todos los peques del mundo.

¿Cómo no asociar la Navidad con una sonrisa “de oreja a oreja” y con aquel cosquilleo en la barriga que delataba los deseos incontenidos de compartir las sorpresas que cariñosa y sigilosamente había dejado el Niño en el salón de la casa?

Pero todos hemos crecido y la ilusión infantil se trocó en alegría adulta. Una alegría cuya fuente sigue siendo el mismo Niño de Belén convertido en camino, verdad y vida. Ya no necesitamos “las muletas” de los regalos navideños para seguir sintiendo ese mismo cosquilleo en las entrañas, pero esta vez por reafirmarnos en la certeza de ser amados por un Dios que se hace compañero de camino.

Un Dios hecho PALABRA. Una PALABRA hecha carne, es decir, hermanada con nuestra humana condición de caminantes. Por eso, cada vez que nos acercamos a la PALABRA para orientar y alimentar nuestros proyectos vitales, estamos haciendo posible, una vez más, la NAVIDAD.

Hoy es un día que nos invita a reforzar nuestro compromiso de encuentro con la Palabra, con el Verbo de Dios. El Niño de Belén continúa habitando en nosotros en la Palabra y su mensaje adquiere la actualidad y el dinamismo de nuestras propias existencias. ¿Creemos realmente que es así? Es maravilloso pensar y vivir desde esta certeza de un Dios que sigue “habitando” entre nosotros por medio de la Palabra.

 

 MIÉRCOLES 26 de Diciembre  (Mateo 10, 17-22)

 “Tened cuidado de la gente porque os entregarán a las autoridades…”

Hacer nuestro el modelo de vida que el Niño de Belén nos propone no siempre será bien recibido por todos aquellos cuyos valores y sueños van por derroteros alternativos.

Vivir la Hospitalidad desde estas sugerencias implica capacidad de diálogo, profundidad de vida, certezas fundamentadas y también capacidad para sufrir y callar cuando la incomprensión nos cierra todas las puertas.

La Navidad no puede ser confundida con un mensaje inconsistente, o centrado en efusiones afectivas sin proyección ni coherencia. Querer desde el Evangelio es mucho más desafiante que querer desde los afectos. ¡Ojalá siempre pudiéramos compatibilizar los afectos con los valores del Evangelio! Pero sabemos que no siempre es así… Entonces, debemos ser capaces de vivir el conflicto que genera toda actitud profética.

 

JUEVES 27 de Diciembre  (Juan 20, 2-8)

 “… el otro discípulo a quien Jesús tanto quería…”

Y los amores no se imponen, son un misterioso don mutuo y es bueno que así sea. Estamos ante el regalo de la confianza profunda, ante la amistad.

Jesús y Juan Evangelista  fueron grandes amigos y ese cariño mutuo reivindica el lugar que debemos darle a la amistad. Una buena amistad potencia lo mejor de cada uno y hace posible sueños imposibles.

La amistad nos da una mirada particular sobre la realidad. Nos aporta la visión del corazón sobre las personas y los acontecimientos. De tal modo que los mismos hechos, las mismas circunstancias pueden ser valoradas de forma totalmente diversa.

La amistad refuerza lazos, hace posibles grandes proyectos y nos ayuda a encontrar puntos de unidad.

 

 VIERNES 28 de Diciembre (Mateo 2, 13-18)

 “Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños menores de dos años.”

Hoy recordamos a los Santos Inocentes. La crueldad de aquella matanza nos repugna. Nos resulta escalofriante imaginar el asesinato de esas criaturas y el dolor desgarrador de sus padres, familiares y amigos. Fueron asesinados por el temor de Herodes a perder el poder.

Si contemplamos críticamente  el devenir de la humanidad podemos encontrarnos con el mismo cuadro repetido hasta la saciedad. Con tal de conservar el poder y con el poder controlar las riquezas se somete a situaciones de degradación y de muerte a millones de personas.

En estos días en los que cantamos tantos villancicos al Niño de Belén,  el recuerdo de los santos inocentes se nos presenta como una llamada de atención para no quedarnos embelesados, para volver a la realidad y no olvidar la tragedia a la que están sometida millones de personas.

Han habido y hay muchos “Herodes” que en nombre del poder, de la riqueza, del prestigio… ponen en riesgo la vida de sus semejantes. De esta manera la pobreza, el paro, las enfermedades, el hambre, el analfabetismo, la indefención… se expanden en grandes masas sociales.

Más allá de estas realidades, muchas veces estructurales, es necesario reflexionar sobre estas mismas actitudes en nuestras vidas. ¡Cuántas veces al proteger nuestros intereses perjudicamos a los demás!  El contexto competitivo, consumista  e individualista en el que crecemos parece justificarlo todo. Se nos invita a colmar todas nuestras necesidades sin pensar en consecuencias.

La solución no reside simplemente en no dejarnos llevar por la ola individualista, o en quedarnos con la crítica hacia el mal “que está en los demás”, sino en optar decididamente por ser promotores activos de solidaridad, de un modelo de vida más sencillo, de apertura e inclusión frente al que es diferente.

 

 

SÁBADO 29 de Diciembre  (Lucas 2, 22-35)

 “…los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la Ley del Señor. “

 

Siempre me llamó la atención el proceso desde el cual Jesús fue instaurando la nueva y única Ley, la del amor. No se propuso arrasar con todo el pasado de un plumazo sino que poco a poco y desde su misma realidad personal fue dando los pasos necesarios.

María y José, a su vez, hicieron el mismo proceso, descubriendo lentamente la novedad que traía su pequeño niño. De ahí que durante toda su vida se ciñeran al cumplimiento fiel de la Ley de Moisés hasta que, iluminados por el Espíritu Santo y acaecida la resurrección, comprendieron que su hijo había inaugurado un nuevo modo de relacionarnos con Dios, su Padre y nuestro Padre.

Todo este caminar en la fe podemos trasladarlo a nuestras realidades personales e institucionales. Caminar en la fe desde la historicidad de los medios que tenemos a nuestro alcance, respetando formas sin quedarnos en ellas… Quizá este criterio deba iluminar más y mejor la espiritualidad del cambio para no dejar a nadie al borde del camino y a su vez para no renunciar a las transformaciones necesarias.

José, María, el mismo Jesús nos dan este ejemplo de saber caminar desde el valor relativo de las formas hacia una verdad más plena y libre. A veces hay que saber hacer camino de “acuerdo con lo escrito en la Ley”, sin perder el horizonte de lo nuevo que nos aporta el Evangelio.