II SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 20 al 26 de Enero de 2019

DOMINGO 20 de Enero (Juan 2, 1-11)

JORNADA MUNDIAL DE LAS MIGRACIONES

ESTAMOS EN EL OCTAVARIO DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

 “No les queda vino…”

El relato de las bodas de Caná, meditado en la perspectiva de la Jornada Mundial de las Migraciones, es una clara llamada al compromiso.  ¿Qué significa para nosotros vivir el Evangelio de la misericordia de cara a la interpelación que nos hacen los miles de refugiados que huyen de sus países en busca de seguridad, de paz, de pan…?

El flujo migratorio es una realidad creciente y genera no pocas controversias en los países de acogida. Podemos habituarnos a contemplar el dolor de quienes pierden su pasado y su presente, manteniéndonos cómodamente sentados en los sofás de nuestras casas o podemos asumir la interpelación. El Papa Francisco nos recuera que “la indiferencia y el silencio abren el camino a la complicidad”. Son palabras muy duras que no podemos desoír.

María en Caná nos da una pista: “Haced lo que él diga” ¿A qué me llama el Señor ante la dramática situación de los inmigrantes? Seguramente Él convertirá en “vino”, aquella poca o mucha “agua” que podamos aportar…

 

 LUNES 21 de Enero  (Marcos 2, 18-22)

 “Nadie le echa un remiendo sin remojar a un manto pasado…”

El remojo del manto pasado y del remiendo permite que en el secado se dé el proceso de acomodación de lo nuevo con lo viejo, sin provocar roturas.

Esta anotación del evangelio me hace pensar en la paciencia, el respeto, la capacidad de asumir los ritmos diversos de las personas y de la institución en cualquier proceso de cambio y de mejora.

El paño nuevo y “remojado” aporta su novedad sin por ello destrozar al paño viejo. Toda una metáfora de lo que debemos y no debemos hacer a la hora de proyectar y hacer realidad nuestros sueños. Sin duda es una llamada a la pedagogía de la misericordia, que no implica renuncia alguna, sino respeto por los procesos propios y ajenos.

 

MARTES 22 de Enero  (Marcos 2, 23-28)

“El sábaDo se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.”

En numerosas ocasiones Jesús tuvo que enfrentarse a quienes habían hecho de las normas socio-religiosas el único e inamovible referente ético.

Las normas ciertamente son necesarias para garantizar un estilo de vida. Las dificultades surgen cuando nos olvidamos del proyecto y nos empequeñecemos en lo formal.

El evangelio nos recuerda que al centro del proyecto cristiano está la persona. Todo lo que atente contra el ser humano no puede asociarse al proyecto de Jesús de Nazaret. Ese es el criterio de validación de toda norma y en él se identifica el carisma de los agentes de pastoral de la salud. Con el Papa Francisco estamos viendo cómo la Iglesia debe liberarse de todo marco legalista y normativo que se aleje del espíritu del Evangelio. En este sentido, un adecuado espíritu crítico es sano y necesario.

 

MIÉRCOLES 23 de Enero  (Marcos 3, 1-6)

  “Los fariseos se pusieron a planear el modo de acabar con él.”

La persecución o la incomprensión no pueden ser elementos suficientes para frenar la vivencia coherente de la propia misión.

Hay tanta valentía en la paciencia de quien sabe esperar los ritmos dados por el contexto personal o institucional, como en quien provoca rupturas traumáticas, orientadas a despertar o apresurar procesos de humanización y evangelio.

Nuestro Fundador vivió en sus carnes esta dimensión traumática del seguimiento y en sus actitudes encontramos la presencia de las claves evangélicas que animaban su conducta.

Nunca la uniformidad puede ser esgrimida como criterio para renunciar a la radicalidad del Evangelio.

 

 

JUEVES 24 de Enero (Marcos 3, 7-12)

 

“Encargó a sus discípulos le tuvieran preparada una canoa, no lo fuera a estrujar el gentío.”

Meditar estas palabras desde la vivencia de la misión del agente de pastoral de la salud nos permite entender el vaciamiento y el riesgo que implica comprometernos con la salud del otro.

La persona enferma se nos  impone, es decir,  entra en nuestro espacio, no nos deja en paz, nos interroga. Esta realidad cotidiana podemos sufrirla o asumirla desde la libertad y el compromiso amoroso.

Jesús se dejaba tocar, pero al mismo tiempo pide una barca para apartarse un poco de la gente. ¡Qué sugestivo! Dejarnos tocar y guardar distancias para respetarles y respetarnos en nuestra libertad.

 

VIERNES 25 de Enero (Marcos 16, 15-18)                   FINALIZA LA SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

 “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.” 

¿Por qué Jesús eligió entre sus seguidores a los doce apóstoles?

No contaron los méritos, ni la estirpe, ni una pretendida promesa de fidelidad. Apostó, sin garantía alguna, por cada uno de ellos y les envió “a predicar”.

Y aquellos hombres, marcados por sus debilidades, fueron instrumentos eficaces en la conformación de las primeras comunidades cristianas y continúan siendo referentes en la construcción de la comunidad eclesial.

Ese mismo Dios continúa haciendo posible la misión eclesial encarnado en nuestras debilidades, y nos relanza a evangelizar, es decir a ser portadores de la misericordia de Dios.

El Papa Francisco insiste en la dimensión misionera del bautizado. El don de la fe nos compromete a anunciar, a “ir por todo el mundo”

 

SÁBADO 26 de Enero (Marcos 3, 20-21)

“Decían que no estaba en sus cabales.”

Muchas veces hemos oído hablar de las “locuras” que produce el amor.  Quizá hasta lo hemos experimentado nosotros mismos. Esa fuerza “irracional” que nos invade cuando creemos en un proyecto, en una misión, en una persona… y somos capaces de romper las barreras del “sentido común”.

Necesitamos ese nivel de tensión necesario para romper la inercia y provocar cambios. Si continuamos haciendo siempre lo mismo, si nos instalamos en lo consuetudinario, no pretendamos que los cambios se den.

La Iglesia “en salida”, nos convoca a ser personas audaces, capaces de encontrar nuevos caminos de Evangelio en nuestros contextos de misión.

Quizás alguien “de la familia” querrá quitarnos esas ideas “quijotescas” de la cabeza, como intentaron hacer los familiares de Jesús…