VI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 17 AL 23 de Febrero de 2019

DOMINGO 17 de Febrero (Lucas 6, 17.20-26)

“Felices vosotros los pobres,… los que ahora lloran…”

Las bienaventuranzas constituyen la mejor síntesis de los evangelios o, como afirma el Papa Francisco, el “carnet de identidad del cristiano”.

No se trata de proclamar que la fuente de la felicidad está en la pobreza, el hambre, el dolor, la persecución… sino que cuando estas realidades se hacen presentes en la vida del discípulo en razón de su fidelidad, Dios mismo le acompaña con la paz,  la serenidad y la alegría.

Nuestra misión como agentes de Pastoral de la Salud es fuente de bienaventuranzas en la medida que acerca esa respuesta de paz, serenidad y alegría que Dios regala a quien sufre.

Somos por tanto destinatarios y a la vez promotores de bienaventuranzas.

 

 

LUNES 18 de Febrero  (Marcos 8, 11-13)

“Los fariseos se pusieron a discutir.”

La dinámica de no querer ver, de tejer una maraña de falsas razones para huir de verdades incómodas forma parte de nuestra limitada condición.

Para los fariseos, aceptar el anuncio y la persona de Jesús, implicaba romper con sus propias convicciones y asumir un duro camino de transformación, de un cambio de mentalidad.

¿Qué llamadas de cambio nos está pidiendo el Señor desde los “signos de los tiempos”? ¿Qué murallas ideológicas y emocionales dificultan alumbrar una nueva manera de vivir nuestra vocación baustismal? De poner “en salida”, para “primerear” en eso de hacer presente el Reino… ¡Cuánto nos frenan las viejas certezas!  ¡Cuántas normas terminan aplastando cualquier atisbo de creatividad! ¡Cuántas dudas nos despierta el que piensa distinto!

 

 

MARTES 19 de Febrero  (Marcos 8, 14-21)

“¿Y no acabáis de entender?”

La experiencia de los primeros discípulos nos resulta muy cercana. ¡Cuántas dificultades solemos tener para reconocer las evidencias de Dios en nuestras vidas! En el proceso personal y comunitario de búsqueda de la verdad solemos encontrarnos con elementos distorsionantes que no nos dejan “ver y oír” con claridad. Temores por nuestras debilidades, intereses, afectos… hacen que lo transparencia de Dios termine no siendo reconocida.

El texto que hoy reflexionamos nos da una clave fundamental para acercarnos a la verdad, a la realidad, y es la certeza de que nuestras debilidades, nuestras inconsistencias, están en las manos de Dios.

No se trata de un dato baladí. De hecho, consciente o inconscientemente, las personas buscamos interpretar la realidad desde nuestras posibilidades de respuesta. Lo que no soy capaz de asumir, lo que me resulta agresivo a nivel emocional, intelectual, práctico… intento ignorarlo o interpretarlo de tal modo que termine acomodado a mis posibilidades.

Jesús nos dice, olvídate de tus inconsistencias, abre tus ojos y tus oídos y encuéntrate con la realidad desde la certeza de que Dios, Padre Providente, SIEMPRE está contigo.

 

MIÉRCOLES 20 de Febrero  (Marcos 8, 22-26)

 “…me parecen árboles, pero andan…”

El texto que hoy reflexionamos nos presenta la pedagogía de Jesús en la curación de un ciego de Betsaida. Podemos establecer una serie de criterios pedagógico-pastorales que resultan particularmente luminosos.

Intimidad, acogida afectuosa, compromiso personal, participación, respeto por los procesos… ¿No son acaso claves para entender y orientar nuestra misión sanadora y evangelizadora?

Las podemos aplicar también a nosotros mismos y orar desde ellas, con la certeza que, en el encuentro íntimo con el Dios de la nuestras vidas, estamos llamados/as a hacer un camino personal para “ver todo con claridad”. Son muchos los momentos de sombras, de tinieblas, de desconcierto… Entonces es preciso decirle al Señor: “Ponme de nuevo tus manos y hazme ver”, sin desanimarnos por más largo y desafiante que se presente el camino.

Es necesario “salir de nuestra aldea”, hablar con Jesús de corazón a corazón, dejarnos tocar por su vida y su mensaje.

 

JUEVES 21de febrero (Marcos 8, 27-33)

“¿Quién dice la gente que soy yo?”

Nos encontramos con una de las claves de la pedagogía de Jesús: la pregunta. Preguntar, dar la palabra, escuchar al otro… es tan o más importante que el brindar respuestas. Los discípulos se implican en la respuesta y a partir de ellas Jesús articula su mensaje.

¿Somos inclusivos en nuestra praxis pastoral, asistencial, educativa, en nuestra vida comunitaria o familiar? ¿O preferimos un enfoque directivo y dominador?

Preguntar y escuchar las respuestas del otro es una forma privilegiada de acoger. Significa implicar toda la potencialidad del otro en su proceso personal. Es lo que el Marco de Identidad denomina “acogida liberadora”. Así me acoge Dios, así debo acoger al otro.

Jesús nos sigue implicando en la búsqueda: ¿Quién es Él para mí?

 

VIERNES  22 de Febrero (Mateo 16, 13-19)                                        CÁTEDRA DE SAN PEDRO

“Te daré las llaves del Reino”.

Quien tiene la llave tiene el dominio, la autoridad, la posesión del bien que la llave custodia.

Sabemos que este texto siempre se ha referido a la cátedra de Pedro, convertido en el referente de unidad de la primitiva comunidad cristiana.

Integrando esta exégesis, desde la perspectiva de una comunidad de discípulos unidos en la común dignidad que nos otorga el bautismo, podemos afirmar que estas llaves del Reino están también en nuestras manos. ¿Qué hacemos con ellas?

Una de las líneas fuertes de la pastoral del Papa Francisco reside justamente en esta llamada a asumir la identidad bautismal, a ser corresponsables de los dones del Espíritu, a ser constructores de una realidad eclesial encarnada. El modelo de una eclesiología piramidal, centrada en el poder que da la jerarquía no responde al sueño del nazareno.

“En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero. (…)La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados.” EG, 102

Las llaves del Reino están en nuestras manos…

 

SÁBADO 23 de febrero (Marcos 9, 2-13)

“Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”

Intimidad con el maestro y liderazgo parecen ir de la mano. Pedro, Santiago y Juan eran sus predilectos y fueron los pilares de la primitiva comunidad cristiana. No era la primera vez que el maestro les separaba y les regalaba momentos de profundo encuentro y revelación.

Si bien es cierto que todo seguidor se siente especialmente llamado al encuentro con el Maestro, no menos cierto es que quienes tienen el servicio de liderar a la comunidad deben cultivar con especial cuidado estos momentos y espacios para “subir solos a una alta montaña”…

Momentos que les llenen el alma de esperanza, que les hagan sentirse bien y renovar así el fuego interior que debe estar presente en todo liderazgo.