II SEMANA DE CUARESMA: 17 al 23 de Marzo de 2019

DOMINGO 17 de Marzo (Lucas 9, 28b-36)

“Jesús escogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar.”

Intimidad con el maestro y liderazgo parecen ir de la mano. Pedro, Santiago y Juan eran sus predilectos y fueron los pilares de la primitiva comunidad cristiana. No era la primera vez que el maestro les separaba y les regalaba momentos de profundo encuentro y revelación.

Si bien es cierto que todo seguidor se siente especialmente llamado al encuentro con el Maestro, no menos cierto es que quienes tienen el servicio de liderar a la comunidad deben cultivar con especial cuidado estos momentos y espacios para “subir solos a una alta montaña”…

Momentos que les llenen el alma de esperanza, que les hagan sentirse bien y renovar el fuego interior que debe estar presente en todo liderazgo.

 

LUNES  18 de Marzo  (Lucas 6, 36-38)

 “Sed compasivos…”

Ante la invitación al perdón generoso nos encontramos con que hoy lo que “mola” es la crítica, y en lo posible la crítica agria y destructiva. No suele haber tiempo ni interés para escuchar o comprender la situación del otro.

El evangelio nos invita a recuperar el sentido humanizador del perdón, desde la prudencia, el respeto, el pudor al hablar de los demás. Al hacerlo seremos “anti-culturales”, y probablemente quedemos fuera de algún grupo.

Sin estas actitudes profundamente humanizadoras y evangélicas no será posible construir fraternidad alguna.

 

 

MARTES 19 de Marzo  (Mateo 1, 16.18-21)

“… no quiso denunciarla públicamente.”

En comunidad, en nuestras familias o en el trabajo suelen darse situaciones de incomprensión, y hasta de ofensa, ante conductas y actuaciones de los demás.

La actitud de San José con Maria rompió con los moldes culturales del “ojo por ojo” y dejó establecidas nuevas pautas de actuación.

José fue un “hombre justo”. Pero desde un concepto de justicia diferente,  que pasa por el respeto, la tolerancia, la prudencia, la comprensión, la confianza, la amabilidad y hasta el silencio, cuando las circunstancias resultan incomprensibles. La justicia en Dios, tiene el rostro de la misericordia.

Posiblemente no se nos darán circunstancias tan extremas como las vividas por José, pero su modo de proceder es aplicable a muchas circunstancias cotidianas en las que el amor al otro debe imponerse sobre la crítica, la aspereza o la rigidez en el trato. Estas actitudes sólo las podemos cultivar desde una mirada amable que nos permita tolerar y asumir los defectos propios y ajenos.

 

 

MIÉRCOLES  (Mateo 20, 17-28)

“Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino…”

La pretensión de aquella madre, secundada por sus hijos, continúa repitiéndose. Aún desde un contexto personal o comunitario de entrega generosa, continúa colándose esta tendencia natural del ser humano a buscar el reconocimiento, el prestigio, ciertas cotas de poder.

Hay que recorrer un largo camino de madurez humana y fidelidad en el discipulado para que el servicio a los demás se purifique en sus motivaciones y termine sustentado en la sencillez, en la ausencia de segundas intenciones, en la certeza de que sentirnos amados por Dios nos basta para ser plenos y profundamente felices.

 

JUEVES 21 de Marzo (Lucas 16, 19-31)

“Había un hombre rico… y un mendigo llamado Lázaro…”

El evangelio nos presenta uno de los itinerarios privilegiados de la cuaresma: la “limosna”. Hoy preferimos hablar de solidaridad y carismáticamente de “compasión”. La limosna puede llegar a ser muy impersonal y dejarnos fuera de la realidad del otro.

La solidaridad implica sensibilidad, prontitud y capacidad para la acción: todo un itinerario para el compromiso de todo agente de pastoral de la salud.

Dios se nos manifiesta en las personas más necesitadas y el tiempo de la escucha es ahora. ¿Descubrimos al necesitado que está “fuera de nuestros muros”?

Más adelante puede ser demasiado tarde. El momento es ahora…

 

 

VIERNES 22 de Marzo (Mateo 21, 33-43. 45-46)

“Se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca frutos.”

Jesús, dirigiéndose a sacerdotes y ancianos del pueblo judío, ponía en evidencia la cerrazón que les impedía responder ante la gracia de ser los primeros destinatarios de la Buena Noticia. Al mismo tiempo rompía con las fronteras de exclusividad para afirmar la universalidad de su mensaje.

Un mensaje que debe traducirse en “frutos”, es decir, en un cambio en las motivaciones y actitudes que orientan la vida de sus seguidores.

El discipulado no consiste solamente en adherir a una línea de pensamiento, sino en abrazar un proyecto de vida motivado por los valores del Reino. En PRACTICAR esos valores que nacen de la Palabra y la vida de Jesús de Nazaret.

 

 

SÁBADO 23 de Marzo (Lucas 15, 1-3. 11-32)

“Cuando estaba lejos su Padre lo vio y se conmovió…”

La parábola del hijo pródigo nos permite confrontarnos con diversos personajes. Quisiera centrarme en el padre y su forma de perdonar.

Hacerlo de este modo implica salir en búsqueda de quien me ha ofendido, verle en su realidad, conmoverme ante su debilidad, acortar los tiempos del encuentro, estrechar distancias, demostrarle afecto…

Se trata de ser facilitadores del perdón, desde la conciencia de que no siempre es sencillo perdonar. Es don y también es tarea.

El padre de la parábola nos señala un itinerario que puede iluminar nuestros procesos de reconciliación. ¿Cuál es el mío?