LITURGIA. PASCUA DEL ENFERMO (26 de mayo de 2019)

LITURGIA. PASCUA DEL ENFERMO (26 de mayo de 2019)

PASCUA DEL ENFERMO

(26 de mayo de 2019)

  • La Pascua del Enfermo (VI Domingo de Pascua) es el final de un itinerario que se inicia el 11 de febrero, Jornada Mundial del Enfermo.
  • La Campaña se centra en el Voluntariado en la Pastoral de la Salud.
  • La Iglesia española se acerca tradicionalmente en este domingo, en el seno de sus comunidades parroquiales, al mundo de los enfermos, sus familias y los profesionales sanitarios, así como mostrando el rostro de Cristo curando y acompañándolos.
  • La importancia de los símbolos en las celebraciones: el tema propuesto nos llama a resaltar varios posibles signos: el Cirio pascual como luz de Cristo que ilumina nuestra acción y nuestra esperanza; el Espíritu Santo, como defensor ante las dificultades y angustias de la enfermedad; cualquier signo que resalte el valor del voluntario y la comunidad como una auténtica familia de fe.
  • También se puede y debe usar:
    • Cartel y estampa de la Campaña,
    • Subsidios litúrgicos,
    • Signos propuestos.

 

Monición de entrada

En este VI domingo de Pascua la Iglesia española nos invita a celebrar la Pascua del Enfermo. Una celebración que pone fin a la Campaña del enfermo, iniciada el 11 de febrero con la Jornada Mundial. El tema de esta Campaña es “El Voluntariado en la Pastoral de la Salud”. Todos tenemos necesidad de ser cuidados, acompañados y poder compartir nuestros dolores y soledades.

Hay muchos hermanos nuestros que experimentan el cansancio y la soledad ante la enfermedad. Pongamos hoy en nuestra oración a todas ellas, especialmente las que conocemos, y pidamos por los que –por tener que cuidar de sus enfermos- no pueden participar en esta Eucaristía. Que Cristo Resucitado nos impulse en esta preciosa misión.

Con alegría y gozo, iniciamos esta celebración (y acogemos también en ella a los hermanos que van a recibir el Sacramento de la Unción).

Las lecturas del día:

Hch. 15, 1-2. 22-29

Sal 66, 2-8

Ap 21, 10-14.22-23

(Tengamos presentes las indicaciones para la homilía que se proponían para la Jornada Mundial del Enfermo (11 de febrero) en este mismo subsidio).

[Rito del Sacramento de la Unción: (allí donde haya personas enfermas para recibir el sacr)

Imposición de las manos. El sacerdote/obispo, en silencio, les impone las manos.

Si el óleo está ya bendecido, dice sobre él una oración de acción de gracias:

Bendito seas Dios, Padre todopoderoso, que por nosotros y por nuestra salvación enviaste tu Hijo al mundo.

  1. Bendito seas por siempre, Señor.
  2. Bendito seas Dios, Hijo unigénito, que te has rebajado haciéndote hombre como nosotros, para curar nuestras enfermedades.
  3. Bendito seas por siempre, Señor.
  4. Bendito seas Dios, Espíritu Santo Defensor, que con tu poder fortaleces la debilidad de nuestro cuerpo.
  5. Bendito seas por siempre, Señor.

  1. Mitiga, Señor, los dolores de estos hijos tuyos, a quienes ahora, llenos de fe, vamos a ungir con el óleo santo; haz que se sientan confortados en su enfermedad y aliviados en sus sufrimientos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
  2. Amén.

El sacerdote toma el santo óleo y unge al enfermo en la frente y en las manos, diciendo una sola vez:

 POR ESTA SANTA UNCIÓN Y POR SU BONDADOSA MISERICORDIA TE AYUDE EL SEÑOR CON LA GRACIA DEL ESPÍRITU SANTO. (Cruz en la frente)

  1. AMÉN.

 PARA QUE, LIBRE DE TUS PECADOS, TE CONCEDA LA SALVACIÓN Y TE CONFORTE EN LA ENFERMEDAD. (Cruz en la palma de las manos)

  1. AMÉN.

Después dice esta oración:

Oremos.

Te rogamos, Redentor nuestro, que por la gracia del Espíritu Santo, cures el dolor de estos enfermos, sanes sus heridas, perdones sus pecados, ahuyentes todo sufrimiento de su cuerpo y de su alma y les devuelvas la salud espiritual y corporal, para que, restablecidos por tu misericordia, se incorporen de nuevo a los quehaceres de su vida. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.]

 

Oración de los Fieles: (puede escogerse alguna de las preces propuestas o todas)

Elevemos nuestra oración a Dios Padre, en quien ponemos nuestra confianza. Lo hacemos por mediación de María, salud de los enfermos, respondiendo:

  1. Señor resucitado, escúchanos.
  • Por la Iglesia: para que acoja en su seno a todas las familias y a sus enfermos; y sea una verdadera familia para los que carecen de ella.
  • Por nuestros hermanos enfermos: para que, experimentando el misterio del dolor, sientan también la presencia cercana y maternal de la Virgen.
  • Por los profesionales, los voluntarios, y todos aquellos que les atienden y cuidan, para que reciban la fuerza de María y se conviertan para nosotros en un ejemplo de acompañamiento.
  • Por todos los religiosos y religiosas, consagrados al servicio de los enfermos y pobres: para que su dedicación y entrega sea reflejo del rostro misericordioso del Padre para quien nos necesite.
  • Por nuestra comunidad cristiana: para que se convierta en hogar y familia para todos, especialmente aquellos que están más solos o no tienen una familia a su lado. Oremos.

Escucha, Padre, nuestra oración y danos tu Espíritu de vida, para que nos mostremos siempre más atentos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a acompañarles. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.