SEXTA SEMANA DE PASCUA; 26 Mayo al 2 de Junio de 2019

DOMINGO, 26 de Mayo (Juan 14, 23-29)                                                                                                                                           PASCUA DEL ENFERMO            

El Espíritu Santo (…) será quien os vaya recordando todo los que os he dicho.”

El Espíritu tiene encomendada la difícil tarea de “recordarnos” las palabras de Jesús. ¿Y quién es el Espíritu? Es el amor. De ahí que el texto que reflexionamos reitere tantas veces el verbo amar.

No hay recuerdo posible de la Palabra, sin amor. Si Jesús no nos interesa, si no representa nada en nuestras vidas, sus palabras nos resultarán indiferentes.

Por eso acercarnos a la Palabra es un ejercicio de amor al Hijo que nos lleva siempre al Padre. Un ejercicio sólo posible desde el Amor, desde el Espíritu.

En y por la Palabra nos encontramos con Dios Uno y Trino. De ahí la centralidad de la Palabra en la vida del discípulo.

El Papa Francisco nos lo recuerda en su proyecto pastoral: “Toda la evangelización está fundada sobre la Palabra, escuchada, meditada, vivida, celebrada y testimoniada.” (E.G. 174) Por lo tanto, hace falta formarnos continuamente en su escucha.

 

LUNES 27 de Mayo  (Juan 15, 26 – 16, 4a)

“Os excomulgarán… llegará incluso la hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios.”

Jesús advierte a los suyos de la presencia de la persecución en sus vidas. Una realidad con la que debemos contar y frente a la cual debemos tener una postura de autocrítica y fortaleza.

Autocrítica para no proyectar en Dios nuestras inconsistencias y desavenencias  cayendo en el victimismo y fortaleza para asumir en clave creyente el peso de la incomprensión.

La vivencia comprometida de nuestra misión como agentes de pastoral de la salud  también puede ser motivo de contradicción.

 

MARTES 23 de Mayo  (Juan 16, 5-11)

“… os conviene que yo me vaya…”

Durante este tiempo las lecturas del Evangelio hacen referencia a cómo Jesús fue preparando a los suyos antes de regresar al Padre. Les reafirma en su fe y les asegura que, aunque se va, no les dejará solos. “… si no me voy no vendrá a vosotros el Defensor. En cambio, si me voy, os lo enviaré.”

Poco convincentes resultarían sus palabras ya que los suyos sólo entendían su presencia cercana y cotidiana. Más de uno se preguntaría, ¿cómo es eso que “nos conviene” que se vaya?

No acabarían por entender estas palabras sino después de Pentecostés. Entonces sabrían que Jesús se quedaba por siempre entre ellos por su Espíritu, sin limitaciones de tiempo y espacio.

Una ausencia-presencia que da un nuevo protagonismo a los seguidores de Jesús. No cuentan con la certeza de su voz y de sus gestos pero pueden escucharlo en las inspiraciones del Espíritu. Ello requiere una actitud de escucha, de profundidad, de discernimiento en la búsqueda del bien y la verdad.

.

 MIÉRCOLES   29  de Mayo  (Juan 16, 12-15)

“El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena.”

En el Espíritu Santo, Dios respeta profundamente nuestra realidad itinerante.

Es bueno aplicar esta pedagogía del respeto por los tiempos de cada uno. Es tan importante el mensaje como la capacidad receptiva de nuestro interlocutor.

Además de respetar los tiempos para la comunicación, debemos favorecer en el otro, la búsqueda de su propia verdad.

Jesús tenía claro su mensaje, sin embargo no lo transmite todo, deja que sea el Espíritu quien lo anuncie en el tiempo oportuno.  Pedagogía del encuentro, pedagogía de la comunicación en clave de receptor, no de emisor. ¡Todo un desafío!

 

JUEVES 30 de Mayo (Juan, 16, 16-20)

“Vuestra tristeza se convertirá en alegría”

Jesús nos invita a ser sensibles ante las preocupaciones de los demás. No para ofrecer un falso consuelo desde una solidaridad emocional que camufla la realidad, sino para ayudar a que el otro comprenda mejor su situación.

El mensaje es realista y al mismo tiempo optimista “me volveréis a ver”, “vuestra tristeza se convertirá en alegría”. Y es que ser realista no significa negar la utopía ni dejar de creer en las personas y en los valores que movilizan nuestros sueños.

Realidad y utopía se unen en una misma dinámica que genera esperanza e ilusión.  ¡Cuántas veces le negamos a la realidad la dimensión de utopía, necesaria para generar cualquier cambio!

No en pocas ocasiones cubrimos nuestra falta de impulso e ilusión en un pretendido “sentido de realidad”,,,

 


Viernes 31 de Mayo  (Lucas 1, 39-56)                                                     VISITACIÓN DE LA VIRGEN

SOLEMNIDAD DE Ntra. Sra. del Sagrado Corazón de Jesús.

  “Se puso en camino y fue aprisa…”

La fiesta mariana de hoy nos convoca a redoblar nuestro compromiso por una nueva manera de hacer presente a Jesús. Hacerlo como y con María. Cada uno sabrá qué significa en su vida el ponerse a prisa en marcha para salir al encuentro del necesitado.

María nos recuerda que para ello no hace falta contar con todas las condiciones a favor. La joven nazarena partió a pesar de las dificultades que presentaba el camino.

Desde ella nos sentimos llamados a dejar la seguridad de lo conocido y salir hacia nuevas tierras donde el rostro del necesitado se convierta en demanda de acogida, comprensión, escucha…

Que Nuestra Madre,  a quien hoy celebramos bajo la advocación de Ntra. Sra. del Sagrado Corazón de Jesús nos aliente en el caminar y bendiga nuestra misión.

 

 

SÁBADO 1 de Junio  (Juan 16, 23b-28)

“Ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre.”

Jesús preparó a los suyos para el momento de la separación. Juan narra con detalle sus últimos consejos, dándoles la certeza que ni Él ni el Padre les abandonarían.

Si repasamos la vida de los santos, de los grandes testigos del evangelio, encontraremos, como si de una constante se tratara, la autoconciencia de debilidad acompañada por la sensación de abandono y soledad.

La paz interior, la serenidad, el valor para enfrentar las consecuencias del seguimiento son ciertamente un don, pero al mismo tiempo, una difícil conquista.  Necesitamos reafirmarnos en la certeza de un Dios que está a nuestro lado. Que nos escucha, que nos ama con el mismo amor que Jesús hizo tangible entre los suyos.