PENTECOSTÉS – X SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 9 al 15 Junio de 2019

DOMINGO, 9 de Junio (Juan 20, 19-23)                                                                  PENTECOSTÉS     

 “Recibid el Espíritu Santo”.

El Espíritu no se impone, se acoge o se rechaza. Jesús invita a los suyos a recibirlo, a abrir sus puertas, a vencer el miedo.

Y es que recibir el Espíritu implica acoger a un amigo incómodo que, en muchas circunstancias, pondrá patas arriba nuestros intereses. Y claro, puede resultar más cómodo dejarlo fuera, permanecer con las “puertas cerradas”.

Las pruebas de identidad de Jesús son las huellas de su pasión. Paz, perdón, pasión, Espíritu Santo y envío… todo va “en el mismo paquete”. ¿Estamos dispuestos a recibirlo?

¿De qué seríamos capaces si no estuviéramos atenazados por mis miedos. Acojamos hoy los dones del Espíritu y dejemos que Él obre en nosotros.

 

LUNES, 10 de Junio  (Mateo5, 1-12)

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”

Las Bienaventuranzas prometen la felicidad a quienes siguen la propuesta de vida de Jesús  al tiempo que reconocen que no faltarán las contradicciones, las privaciones, la incomprensión, las calumnias, la persecución…

Se trata por tanto de una felicidad  un tanto “atípica”. Una felicidad que hace referencia al sentido de plenitud interior de la persona y que puede estar acompañada del dolor objetivo que causan las propias limitaciones y las ajenas.

La felicidad que plantea Jesús no se funda en la ausencia de dificultades sino en el SENTIDO que le damos a nuestras vidas, con todos sus avatares.

 

 

MARTES, 11 de Junio  (Mateo 5, 13-16)

“Vosotros sois la sal de la tierra.”

Ante la tendencia cultural que nos invita a un anonimato cómodo el Evangelio nos sale al paso y nos invita a ser luz y sal.

La observación final del texto que reflexionamos toca de lleno el aspecto motivacional: no se trata de hacernos evidentes para reivindicarnos ante los demás sino de ser puentes para el encuentro de cuantos nos rodean con el Dios de los evangelios.

Ser sal y luz no es entrar en una especie de exhibicionismo, por más espiritual y digno que parezca. Implica un discipulado cargado de rotundidad y profunda sencillez.

 

 MIÉRCOLES, 12 de Junio  (Mateo 5, 17-19)

“No he venido a poner fin a la ley (…) sino a darle su verdadero sentido.”

Los límites, las normas, tienen su sentido último en los valores que defienden. Cuando estos valores quedan a un lado o no encuentran en lo establecido un lenguaje adecuado, entonces la norma se convierte en cadenas.

El mensaje de Jesús de Nazaret al respecto fue claro. Obró con una enorme libertad ante normas que habían desvirtuado su sentido. Su actitud no fue la de un irresponsable que quiere cambiar las normas vigentes por su modo de ver, sino que nos invitó a descubrir el “verdadero sentido” de las mismas.

En alguna ocasión he escuchado críticas hacia el Papa Francisco por sostener esta actitud de profunda libertad ante esquemas y formatos preestablecidos, quizá hasta muy solemnes y estéticos, pero carentes de sentido evangélico. Esto no le quita firmeza donde debe haberla…

Jesús de Nazaret se manifestó tan libre como exigente, cuando de una norma “con  verdadero sentido” se trata.

 

 

JUEVES, 13  de Junio (Juan 17, 1-2.14-26)                             JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE

“… ruego también por los que crean en mi por la palabra de ellos…”

El texto del Evangelio une a la Palabra la fuerza irremplazable del testimonio: “… que sean completamente uno, de modo que el mundo crea que Tú me has enviado…”

El TESTIMONIO y la PALABRA no pueden faltar en cualquier proceso evangelizador.

Los desafíos de toda acción evangelizadora pasan necesariamente por una clarificación y adaptación cultural de la PALABRA para que las personas de nuestro tiempo encuentren en Jesús de Nazaret razones para creer, esperar y amar.

Mantener nuestra sensibilidad carismática nos orientará a ser autocríticos y a estar muy atentos a la dimensión testimonial para que la PALABRA se vea refrendada en nuestras vidas, integrando humildemente las contradicciones, siempre presentes…

 

 

VIERNES, 14 de Junio  (Mateo 5, 27-32)

“Sácatelo, córtatela, arrójala…”

Estamos ante expresiones que nos invitan a ser protagonistas de una ética que nace desde lo más profundo de nosotros mismos y que nos exige el discernir nuestros impulsos y tomar las riendas de los mismos.

Si damos cobijo a  pensamientos y sentimientos negativos, muy probablemente estaremos hipotecando la fidelidad a nuestros ideales.

Jesús no se anda con medias tintas al plantearnos que la única solución está en  “sacar, cortar, arrojar” todo lo que, aun siendo secreto,  nos conducirá poco a poco y sin remedio hacia donde no queremos.

 

 

SÁBADO, 15 de Junio (Mateo5, 33-37)

“Que vuestro hablar sea sí, sí, no no.”

Al parecer las componendas no son muy compatibles con el Evangelio.

Al mismo tiempo es verdad que las decisiones no siempre son fáciles. Lo bello y lo feo, lo bueno y lo malo coexisten y esta dimensión poliédrica de la realidad hace que en toda opción debamos asumir un ámbito de riesgo.

Lo no asumible es terminar por no decidirnos, parapetados en la complejidad de las cosas.

En ocasiones echamos en falta la asertividad necesaria para tomar decisiones y sostenerlas. Jugamos a contentar a todo y a todos, enlenteciendo nuestros procesos personales y también eclesiales.