XI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 16 al 22 de Junio de 2019

DOMINGO, 16 de Junio (Juan 16, 12-15)                  SANTÍSIMA TRINIDAD  DÍA PRO ORANTIBUS                                                          

 

“El Espíritu recibirá de lo que es mío y os lo dará a conocer.”

En el Espíritu Santo, Dios respeta profundamente nuestra realidad itinerante.

Es bueno aplicar esta pedagogía del respeto por los tiempos de cada uno. Es tan importante el mensaje como la capacidad receptiva de nuestro interlocutor.

Además de respetar los tiempos para la comunicación, debemos favorecer en el otro, la búsqueda de su propia verdad.

Jesús tenía claro su mensaje, sin embargo no lo transmite todo, deja que sea el Espíritu quien lo anuncie en el tiempo oportuno.  Pedagogía del encuentro, pedagogía de la comunicación en clave de receptor, no de emisor. ¡Todo un desafío!

 

 

LUNES 17 de Junio  (Mateo 5, 38-42)

“A quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos…”

El Señor nos invita a darnos sin esperar nada a cambio. En esta perspectiva parece tener sentido el poner la mejilla, dar no sólo la túnica sino también la capa, acompañar dos millas en lugar de una, perdonar al que nos ofende.

Solamente desde esta actitud, que rompe con el paradigma de una justicia paritaria, podemos entrar en la novedad de los evangelios.

De este modo la fraternidad en nuestra vida comunitaria, familiar o laboral no será un lugar de intercambio de favores sino un espacio de entrega libre y generosa. Superar la lógica del intercambio por la lógica del don, que no es sino “lógica evangélica”.

 

 

MARTES 18 de Junio  (Mateo 5, 43-48)

“Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?

¡Cuán natural nos resulta rechazar a quien no está “en nuestra cuerda”! A quien por diversos motivos sentimos alejados de nuestros afectos… ¡Cuán difícil nos resulta entonces amar con el mismo amor del Padre!

Por eso necesitamos tanto de la gracia de Dios en nuestras vidas. Porque no está en nuestra naturaleza el amar a los “enemigos”, aunque tan sólo sean personas con las cuales no congeniamos,

hacia quienes sentimos rechazos fundados o infundados.

Sin duda Jesús sabía de nuestras debilidades, pero no por ello bajó el listón de la exigencia. Por eso la escuela del amor en clave de Evangelio nos lleva la vida… Por eso necesitamos controlar nuestros impulsos, aprender a callar, a soportar, a perdonar, a relativizar, a ser conscientes que muchas veces el orgullo precede nuestras supuestas “razones” para rechazar al diferente. Por eso necesitamos pedir con insistencia: ¡Señor enséñanos a amar!

 

 

MIÉRCOLES 19 de Junio (Mateo 6, 1-6.16-18)

“Tu Padre que ve en lo secreto te lo pagará.”

Hoy se nos hace una clara llamada a la interioridad, a quitarnos máscaras, a reconocernos peregrinos, necesitados de descanso, del agua fresca que nos reconforta, del diálogo sereno con los compañeros y compañeras de camino, de echar una mirada al horizonte para reconocer el camino recorrido y reorientar los próximos pasos.

Abrirnos a las necesidades de quienes nos rodean, controlar nuestros deseos de posesión y consumo desde la austeridad solidaria, darnos oportunidades para el encuentro sereno con Dios en la plegaria.  ¡Todo un mapa de ruta para quien quiere vivir en clave de Evangelio!

 

 

JUEVES 20 de Junio (Mateo 6, 7-15)

“Si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros.”

El Evangelio nos pone como modelo de amor perfecto al Padre. Hoy, sin embargo, parece ser que Dios nos amará en el perdón en tanto en cuanto nosotros perdonemos.  Y así lo repetimos a diario en la oración del Padrenuestro.

Es evidente que la medida del amor del Creador no puede estar condicionada por el amor de la criatura. La oración subraya, por el contrario, la necesidad de ser responsables del amor recibido de quien nos hace sus hijos, a quien llamamos Padre.

La filiación genera una identidad que no es otra que la del amor. Por lo tanto debemos dar lo que recibimos. El amor, el perdón, el pan, la justicia del Reino… Todo es don que nos compromete.

 

 

 

VIERNES 21 de Junio  (Mateo 6, 19-23)

“No amontonéis tesoros en la tierra.”

¡Cuánto daño ha hecho y hace el acumular tesoros! “Poderoso caballero Don Dinero”, reza el refranero popular. El Papa Francisco no se cansa de recordar a los sacerdotes y obispos que el pueblo puede perdonar las debilidades del clero pero nunca entenderá el apego a la riqueza. ¡Cuántos escándalos dentro y fuera de la Iglesia motivados ante los enriquecimientos exorbitados, aun siendo lícitos!

¿Cuáles son los tesoros que nadie nos podrá quitar? ¿Cuáles son esos tesoros “del cielo”? Aquellos que nacen de la entrega callada, del despojo de toda pretensión, del esfuerzo por hacer el bien, de la solidaridad que implica desapego, aún de lo necesario… Camino de Evangelio, camino de santidad…

Reflexionar este texto nos hace pensar en la vida consagrada, por su testimonio radical, pero debe constituir un eje transversal en todas las formas de seguimiento a Jesús.

 

           

SÁBADO 22 de Junio (Mateo 6, 24-34)

“No andéis agobiados…”

Y me pregunto… ¿quién no anda hoy agobiado? ¡Qué lejos estamos Señor de vivir abandonados en tu providencia! Nos agobian tantas cosas… Y nos cuesta un mundo ponernos en tus manos y confiar en tu presencia amorosa.

Creemos que todo depende de nuestros recursos personales o institucionales, de nuestros aciertos, de nuestro empeño…

Necesitamos crecer en la espiritualidad de quien se compromete por entero sin perder la paz.  Ciertamente no se trata de “hacer menos”, sino de vivir de manera diferente nuestro compromiso, de discernir en el Espíritu las prioridades, de respetarnos en nuestra creaturidad, confiando en tu Providencia, como lo hizo María, nuestra Madre Buena.