XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 23 al 29 de Junio de 2019

DOMINGO, 23 de Junio (Lucas 9, 11b-17)                       SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

 “Comieron todos y se saciaron…”

La multiplicación de los panes y los peces nos invita a hacernos cargo de las personas necesitadas que nos rodean, a no dar respuestas evasivas, a no buscar justificaciones en las propias debilidades.

Nos invita a creer en la potencialidad de nuestros recursos y en la necesidad de discernir para ser más eficaces. La parábola nos habla de liderazgo, de organización, de la fuerza de un trabajo hecho en equipo y de la bondad de un Dios que multiplica hasta lo impensable nuestro compromiso.

Ningún cálculo podrá jamás prever la fuerza de la solidaridad y el compromiso. ¡Siempre se desbordan las expectativas más optimistas!

 

 

LUNES 24 de Junio  (Lucas 1, 57-66.80)

“La mano del Señor estaba con él.”

El Bautista nos recuerda que todos estamos llamados a ser “precursores” del Mesías. Sus coetáneos vieron algo especial en él. Nos preguntamos si en nuestras vidas los demás pueden reconocer “la mano de Dios”…  ¿O continuamos pensando que esa dimensión profética y testimonial es cosa de las hermanas, de curas, de cristianos muy comprometidos… pero no de todo bautizado?

¿Cuánto más tardaremos en asumir que el bautismo es un don y una responsabilidad que, de un modo o de otro, nos interpela a todos? El Papa Francisco une el bautismo con la llamada misionera y llama a los cristianos “bautizados-misioneros”.

¿Nos asumimos como precursores de ese Reino de perdón, de solidaridad, de respeto, de trascendencia…? Si no nos salimos de “lo normalizado”, difícilmente seremos profetas.

 

 

MARTES 25 de Junio  (Mateo 7, 6.12-14)

“Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición.”

Perdonar no es fácil. Entregarse sin esperar nada a cambio, no es fácil. Asumir las cruces de cada día, no es fácil. Respetar al otro, no es fácil. Amar no es fácil…

Ciertamente contamos con la certeza de que en Dios “todo es posible”, pero Dios ha querido   que seamos constructores responsables de nuestra propia biografía. Él no nos suplanta, no nos infantiliza. Nos responsabiliza, al tiempo que no nos abandona de su mano. La vida de fe es don, al tiempo que conquista.

Por eso el camino del discípulo es tan digno como estrecho.

 

MIÉRCOLES 26 de Junio (Mateo 7, 15-20)

“Por sus frutos los conoceréis.”

Vivimos tiempos marcados por la urgencia de adaptar la respuesta carismática a una realidad dinámica y compleja.  Para ello necesitamos criterios claros y compartidos.

El Evangelio nos da una clave para discernir nuestras respuestas: ¿Cuáles son los frutos? ¿Son frutos de bondad y bien?

Si lo son, se justifican por sí mismas, aunque algunas tradiciones queden en entredicho, ya que la inercia de lo tradicional, puede terminar matando el Espíritu.

Jesús nos recuerda que el bien objetivo está por encima de cualquier otro criterio, por más predicamento que tengan los paradigmas previos. El Papa Francisco, no ha temido afirmar que la Iglesia debe asumir un proceso de reforma profunda, aunque ello implique revisar normas y preceptos eclesiales que ya no son cauces de vida evangélica.

 

JUEVES 27 de Junio (Mateo 7, 21-29)

“No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos. “

No hay situación que cause mayor repulsa que la hipocresía de quien no compromete sus conductas cotidianas con aquello que proclama.  El hipócrita simula una identidad que en realidad no tiene. Termina creyendo su propia mentira y creando un caparazón defensivo ante la llamada a la conversión.

El Evangelio de hoy suena alto y claro. Se impone el humilde camino de quien, sabiéndose débil, hace de la Palabra una fuente inagotable para ir construyendo día a día su identidad como discípulo.  La Palabra nos brinda la utopía cotidiana para continuar la marcha.

Los cristianos corremos el peligro de caer en una falsa espiritualidad, ajena al compromiso que exige la caridad. Una oración que no se traduce en un comprometido camino de transformación, termina siendo pura hipocresía.

 

 

VIERNES 28  de Junio  (Lucas 15, 3-7)  SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS – TITULAR DE LA CONGREGACIÓN

… se la carga sobre sus hombros, muy contento…”

Como agentes de pastoral de la salud estamos llamados a encarnarnos “cordialmente” en las realidades más diversas que rodean el mundo del dolor.

La prueba de que nuestro compromiso nace del corazón será la alegría y la ilusión que pongamos en el día a día. La misma alegría e ilusión de aquel buen pastor que rebosaba de felicidad por haber encontrado a su oveja perdida.

Quizá sea éste un día propicio para evaluar si la misión de agentes de pastoral vivida por nosotros, hoy, se nutre de las mismas fuentes. Quizá nos sorprenda el descubrirnos demasiado serios, demasiado tecnificados, demasiado presionados por ser los mejores en todo pero que no sirve de nada si no se nutre del amor, de la ilusión que nos da la gracia de amar a las personas que nos han sido confiadas. De ser así quizá veríamos más sonrisas a nuestro lado…

 

 SÁBADO 29 de Junio (Mateo 16, 13-19)                            SAN PEDRO Y SAN PABLO APÓSTOLES

 “Eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre.”

San Pedro fue un líder natural que se dejó moldear por el maestro.

La solemnidad de la Cátedra de Pedro nos recuerda que todo liderazgo en clave evangélica debe fundarse en condiciones humanas responsablemente cuidadas y en la apertura a la acción gratuita de Dios que protege, inspira y salva.

Cuanto más significativa sea la función, mayor empeño debemos poner en estos aspectos. En esta dinámica reside la clave que diferencia a quien ejerce el servicio simplemente desde el poder, de quien lo hace con auténtica autoridad.

Por otro lado, el liderazgo no es una cuestión de primacía en el cuadro jerárquico. Tiene más que ver con el testimonio, la coherencia, las capacidades puestas al servicio de los demás, que con los cargos…