XIVSEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 7 al 13 de Julio de 2019

DOMINGO, 7 de Julio  (Lucas 10, 1-12.17-20)

“Designó el Señor a otros setenta y dos y los mandó por delante…”

¿Por qué es tan difícil el compromiso misionero entre los bautizados?  Las respuestas posibles se multiplican: contexto socio-cultural adverso, familias desintegradas, modelo de vida marcado por el hedonismo, el individualismo y el consumismo, desprestigio social de la iglesia, desconexión con el mundo juvenil, procesos educativos y evangelizadores débiles,  falta de referentes que contagien el entusiasmo por la entrega total…

Debemos generar una pastoral centrada en la exigencia bautismal del seguimiento de Jesús, exigencia que deben verse reflejadas en el testimonio de quienes formamos hoy la comunidad eclesial.

No habrá relevo vocacional sin propiciar y acompañar procesos de vida cristiana comprometida.

 

LUNES, 8 de Julio  (Mateo 9, 18-26)

“Ven tú, ponle la mano en la cabeza y vivirá…”

Llama la atención la presencia de las manos, como instrumentos de sanación. El reclamo del padre para que Jesús impusiera sus manos a la hija muerta, el dejarse tocar por la hemorroísa, el coger de la mano a la niña, son gestos que nos hablan de cercanía, de contacto, de implicación.

No es posible vivir nuestra misión permaneciendo indemnes o alejados ante la realidad del otro. Acoger las llamadas de cercanía, dejarse tocar por el enfermo, tocar al enfermo, conforman actitudes de base en el ejercicio de nuestra misión.

Después de todo es la principal respuesta que podemos dar ante el misterio del dolor: ser presencia de la ternura de Dios en la vida de la persona que acompañamos.

 

 

MARTES, 9 de Julio  (Mateo 9, 32-38)

“Jesús recorría las ciudades y aldeas…”

La defensa y la promoción de la vida y de la salud son aspectos íntimamente ligados a la evangelización.

La misión del agente de pastoral de la salud tiene aquí su lugar, actualizando el compromiso de sanación-salvación de Jesús y siendo así, al interno de la Iglesia, testimonio y memoria de identidad.

El hecho que Jesús  recorriera las ciudades y poblados enseñando y curando nos sugiere salir al encuentro del necesitado, volver  más permeables las fronteras institucionales,  dar una nueva visibilidad social y eclesial a un carisma que no nos pertenece en exclusividad.

El Papa Francisco nos lo recuerda cuando nos habla de una “Iglesia en salida”… ¿Qué significa salir para nosotros?

 

 

MIÉRCOLES, 10 de Julio  (Mateo 10, 1-7)

“Estos son los nombres de los doce apóstoles…”

Estamos ante el listado de los doce apóstoles. Algunos muy cercanos e incondicionales, otros muy aferrados a las tradiciones judaizantes y Mateo, que era un publicano.

La diversidad estaba presente en aquel primer grupo de seguidores pero a todos les confía la misma misión: “Proclamad que el Reino está cerca”. La misión les unió. La misión les definió como apóstoles del mismo maestro.

Ser desde y para la misión es lo que genera identidad y pertenencia en la vivencia de la Hospitalidad. No es la sangre ni las simpatías, ni las cosmovisiones, que también… Pero es en la misión donde las diferencias no toman el centro, donde la unidad se fortalece.

 

 

JUEVES, 11 de Julio (Mateo 19, 27-29)

 “… ¿qué nos va a tocar?.”

La exégesis de este texto suele centrarse en la recompensa que el Señor da a quienes lo dejan todo para seguirlo, es decir a quienes abrazan la vida consagrada o la sacerdotal, superando la lectura material de la promesa por una de plenitud espiritual y escatológica.

Sin embargo estas palabras pueden aplicarse a toda persona que opta por orientar su vida desde el mensaje y el encuentro personal con Jesús de Nazaret, no sólo a la vida consagrada.

Desde una lectura integral del Evangelio es legítimo interpretar que todo seguimiento lleva implícito un camino de fidelidad que conlleva no pocas renuncias. El seguimiento no es posible si priorizamos los afectos y las riquezas.

La promesa es un tener, un poder y un querer plenos en Dios.  Tanto la vida consagrada como los seglares estamos llamados a vivir desde estas certezas nuestro discipulado. No se trata por tanto de renuncias que empobrezcan sino que están orientadas a una plenitud jamás soñada. Esa es la promesa.

 

 

VIERNES, 12 de Julio  (Mateo 10, 16-23)

“Os mando como ovejas en medio de lobos…”

El compromiso no siempre encuentra la aprobación de quienes nos rodean. Ante todo porque una vida coherente se convierte en denuncia radical frente a la desidia, la incompetencia, la pobreza ética… Y eso molesta y genera procesos de autodefensa que suelen desembocar en la crítica gratuita y destructiva.

El Señor nos promete la presencia del Espíritu, nos asegura que no estaremos solos, pero no nos dice que el caminar será sencillo…

           

 

SÁBADO, 13 de Julio (Mateo 10, 24-33)

“Un discípulo no es más que su maestro…”

Seguir a Jesús implica asumir un camino pascual donde no faltan ni faltarán las incertidumbres y el sufrimiento en sus más diversas formas. Pero hay un “cómo” que cualifica de modo radical todas las cruces y ese “cómo” no es otro que el abandono confiado en las manos del Padre. Un abandono que no nos ahorrará el sentimiento de soledad y el desconcierto.

Y hasta aquí llegamos, el misterio del dolor continúa siendo tal, pero la respuesta es suficiente. En nosotros está convertir las penas y contradicciones en ocasiones para abandonarnos en brazos del Padre.