XVSEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO; 14 al 20 de Julio de 2019

DOMINGO, 14 de Julio  (Lucas 10, 25-37)

“Al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas… “

No nos está permitido pasar de largo, con indiferencia, ante la persona “echada al borde del camino”, sino que debemos pararnos junto a él.

Buen Samaritano es todo aquel que se para junto al sufrimiento del otro. Esta parada no significa curiosidad, sino más bien disponibilidad y capacidad de ver y reconocer la realidad, de conmoverse ante la desgracia ajena. Muchas veces esta mirada, esta proximidad es la única o principal manifestación de nuestro amor y de nuestra solidaridad hacia la persona que sufre.

Pero el Buen Samaritano va más allá de las emociones.  Estas se convierten para él en estímulo a la acción. Comprometernos con el enfermo es recorrer junto a él, el camino de quien está en esos momentos solo y quizá descorazonado ante la enfermedad, o quizá ante la cercanía de la muerte. Seguramente estará tentado a rendirse, a tirar la toalla porque está cansado, desesperanzado y exasperado.

Desde esa presencia-acompañamiento de Buen Samaritano estamos llamados a despertar las capacidades de la persona, secuestradas por la enfermedad, para que ante las dificultades se haga más fuerte y no se deje abatir.

 

LUNES, 15 de Julio  (Mateo 10, 34-11.1)

 “… no he venido a traer paz, sino guerra…”

Una vez más, en pocos días, el Evangelio nos vuelve a presentar este texto, a primera vista tan polémico. Hay que avanzar en su lectura y hacer una exégesis desde la perspectiva de toda la Buena Noticia para entrar en la didáctica provocadora del maestro. ¡Claro que lo que Él nos ha traído es la paz! Pero no la paz de la indolencia, de la falta de compromiso y de ilusión, del “dolce far niente”… Sino la paz como fruto de una coherencia siempre buscada, aunque no siempre lograda.

La guerra es ante todo con nuestras propias inconsistencias. Con esas debilidades que nos humanizan al tiempo que nos divinizan, porque en ellas es el mismo Dios quien nos hace fuertes. Por eso san Pablo llegó a gloriarse en su debilidad…

Pero la guerra también puede ser con el contexto. Con todo lo que nos separa del proyecto bautismal. Y es en este ámbito donde nos podemos encontrar con el rostro de personas que, siendo amadas, reclaman la fuerza de aquel que no vende su identidad al precio del reconocimiento emocional… ¡Todo un desafío!

 

MARTES, 16 de Julio  (Mateo 11,20-24)

“Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras…”

El Evangelio nos invita a ser responsables ante los dones del Señor. Repasar con la mente y el corazón su presencia es una manera de afianzar nuestras opciones de vida.

Esta mirada personalizada puede proyectarse en nuestra iglesia. Repasar el paso de Dios hecho corazón misericordioso junto a la persona enferma.

¿No está nuestra misión de agentes de pastoral de la salud sembrada de las maravillas de Dios? Sin embargo no terminamos por creernos que, de verdad, somos fruto del amor de Dios y en Él podemos y debemos seguir soñando el futuro.

 

 

MIÉRCOLES, 17 de Julio  (Mateo 11, 25-27)

“Te doy gracias Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios…”

Los altos niveles de profesionalización exigidos para un desarrollo de calidad de los servicios que prestamos, ¿nos alejan del perfil de la “gente sencilla” del evangelio, nos vuelven prepotentes y ciegos?

La sabiduría de la sencillez puede darse tanto en el  gran intelectual y profesional como en la persona que no ha podido formarse pero que acrisola una profunda conciencia crítica ante la vida. Ambos son los “pequeños” de los que nos habla hoy el Evangelio.

Abrirse a la Palabra exige apertura y capacidad para cuestionar nuestras propias certezas, cualquiera sea nuestro perfil académico o profesional.

 

 JUEVES, 18 de Julio (Mateo 11, 28-30)

“Aprended de mí… y encontraréis descanso.”

La vorágine del hacer, dando a cada actuación las notas de calidad que nos exigimos o que nos exigen, se ha impuesto en nuestras vidas.

¿Qué significa ir a Jesús con nuestros cansancios y nuestras sobrecargas? Ante la prepotencia de “poder con todo”, Jesús nos invita a sosegar nuestro ímpetu, a optar por una vida serena, conociendo nuestras limitaciones y debilidades y obrando en consecuencia.

Ello no significa ignorar las exigencias de la vida, sino asumirlas desde una actitud de sosiego y realismo. Estamos ante una demanda evangélica de gran actualidad y muy oportuna para estos meses de verano.

 

 VIERNES, 19 de Julio  (Mateo 12, 1-8 )

“Quiero misericordia y no sacrificio”.

Frente a un pueblo atado a innumerables normas Jesús antepone la misericordia, como criterio básico de comportamiento.

Debemos admitir que vivimos una cultura marcada por la competitividad, el individualismo, el juicio rápido y temerario sobre todo y sobre todos.

Necesitamos optar decididamente por ser más bondadosos. Ello no nos quitará objetividad. ¡Todo lo contrario!

Cualificar nuestras relaciones interpersonales pasa por cultivar actitudes de comprensión, por saber callar ante lo que no comprendemos, por tener cautela en la emisión de una opinión, por comprender las circunstancias, asumiendo las debilidades propias y ajenas.

           

 SÁBADO, 20 de Julio (Mateo 12, 14-21)

“… planearon el modo de acabar con Jesús.”

Hacer el bien implica correr riesgos, ponerse en evidencia, ser blanco de la crítica de quienes no nos estiman o no comprenden nuestro modo de ver y obrar.

Jesús nos muestra el camino de una fidelidad sin estridencias. “Los curó a todos, mandándoles que no le descubrieran”.

Esta actitud se opone a toda forma de exhibicionismo. Implica mucho valor y capacidad de adaptación ante la adversidad sin claudicar ni bajar los brazos ante la crítica o la incomprensión.

¡Cuánto bien realizan esas personas que, desde una callada coherencia!