XVII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 28 de Julio a 3 de Agosto de 2019

DOMINGO, 28 de Julio  (Lucas 11, 1-13)

“Señor, enséñanos a orar.”

Orar desde nuestras convicciones o sentimientos es bueno. Orar para que el Espíritu Santo ilumine y oriente nuestras vidas implica un paso más, nos hace vulnerables ante un Dios que puede desconcertarnos y cuyos caminos no siempre son nuestros caminos.

Pensar y actuar el carisma de agente de pastoral de la salud en el mundo de hoy reclama la audacia de la apertura al Espíritu Santo. No será solamente desde nuestras agudas visiones que lograremos la fidelidad creativa a la llamada del Señor.. Necesitamos beber de la misma fuente: el encuentro con Dios, con su Espíritu.

 

LUNES, 29 de Julio  (Juan 11, 19-27)

“…aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá”.

La liturgia nos propone contemplar en santa Marta, la mujer servicial y profundamente creyente. Ella, en medio del dolor por la pérdida de su hermano Lázaro, manifiesta su confianza absoluta en Jesús, en quien reconoce al Mesías prometido.

Con su amigo Jesús, Marta encuentra un espacio para la VIDA, aunque lo que se imponga sea la muerte… ¿De dónde proviene esa asertividad de Marta? Jesús no había vivido su Pascua. Ella, sin embargo, no titubea un instante… Jesús es para ella la resurrección y la vida.

Nosotros, que sí contamos con el testimonio de su resurrección y que tantas veces nos dejamos abatir por las circunstancias difíciles de la vida., necesitamos reafirmar con Marta la certeza de que Jesús es para nosotros VIDA.

Como afirma el Papa Francisco en la exhortación apostólica Christus vivit, “Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida“.  Si nos dejamos rodear por la desesperanza, posiblemente estemos ignorando la presencia real de Jesús en nuestras vidas.

 

MARTES 30 de Julio  (Mateo 13, 36-43)

“Acláranos la parábola de la cizaña del campo.”

El Dios Amor, que nos acoge sin condiciones es el mismo Dios Justo que separa lo bueno de lo malo. Como a los primeros discípulos nos invade la duda: ¿Quién prevalece, el Dios Amor o el Dios Justo? Y podemos unirnos a la pregunta de los discípulos: “Acláranos…”

La bondad de Dios no suple la responsabilidad del ser humano. El proyecto del Reino no se fundamenta en un “buenismo” donde “todo vale, total, Dios ya nos ha salvado…”

El Dios de los Evangelios se compromete con todo ser humano y al mismo tiempo reclama una respuesta. La oferta de amor incondicional permanece, la variable fundamental que entra en juego es la respuesta del hombre.

No podemos crear falsos opuestos enfrentando las imágenes de  un Dios Padre con las de un Dios Juez. Dios es AMOR y su juicio será siempre amoroso, respetando, las opciones de cada persona. No es Dios el que condena, es el hombre el que, desde el misterio de su libertad, rechaza vivir en el Amor.

Estamos ante un tema que solemos dejar aparcado y que, sin embargo, por su trascendencia y cotidianeidad se nos impone. El bien y el mal con sus consecuencias son una realidad a nivel personal, comunitario, institucional, social…

 

 MIÉRCOLES, 31 de Julio  (Mateo 13, 44-46)

“… vende todo lo que tiene…”

La sociedad llamada del “bienestar” nos invita a pensarlo todo en clave de compensación y la dinámica que subyace es lograr el mayor de los beneficios posibles con el menor costo.

De alguna manera hemos “economizado” la cultura y con ella nuestra forma de vivir las relaciones interpersonales, la espiritualidad y la religiosidad. Doy para que me den y si me dan mucho más de lo que doy… mejor que mejor.

El Palabra nos sorprende desde un mensaje anticultural: se trata de dejarlo todo,  de asumir los costes que tiene vivir en clave de Evangelio.

La experiencia nos dice que quien da desde la expectativa de la compensación, tendrá más frustraciones y tristezas que alegrías, aunque las apariencias momentáneas digan puedan decir lo contrario…

 

 

JUEVES, 1 de Agosto (Mateo 13, 47-53)

“…reúnen a los buenos en cestos y los malos los tiran…”

¿Entendemos el mensaje? Hablar del Reino de Dios implica reconocer que hay quienes lo aceptan y lo viven y quienes lo rechazan.

En una sociedad donde la relativización se ha impuesto, esta claridad puede molestar. ¿Cómo es eso que algunos sí y otros no? Aquí, “café para todos”…

Nos cuesta, a nivel de sociedad, de iglesia, de institución, reconocer que cada uno es responsable de aquello que haga de su vida.

El Señor nos invita a la “mayoría de edad”, a responder de ese crecimiento en el que nos hemos comprometido o al que nos hemos negado…

 

 

VIERNES, 2 de Agosto  (Mateo 13, 54-58)  120 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE M.ANGUSTIAS GIMÉNEZ

“Sólo en su propia tierra y en su propia casa menosprecian a un profeta.”

Quien se salga de los cánones de normalidad pronto es criticado y si es posible dejado de lado. El diferente nos inquieta porque desestabiliza el sistema, porque la homogeneidad siempre es más cómoda.

Ocurrió con Jesús en relación a la gente de su pueblo. Sigue sucediendo entre nosotros.

¡Cuántas riquezas estallarían a nuestro lado si fuésemos capaces de superar ese fino control comunitario de igualdad! ¡Cuántos y cuántas profetas de la vida, de la autenticidad, de la libertad, del respeto, de la innovación… son acallados/as desde este empobrecedor dinamismo

 

           

SÁBADO, 3 de Agosto (Mateo 14, 1-12)

“Ese es Juan que ha resucitado…”

Herodes oye hablar de Jesús, se siente cuestionado y el remordimiento por sus crímenes se hace presente y lo lleva a falsear la realidad…

El Señor sigue llegando a nuestras vidas de mil maneras. Escuchamos hablar de Él… Pero hay condiciones y situaciones personales de superficialidad, hedonismo y vida de apariencias que pueden hacer que su luz remueva nuestras tinieblas y genere en nosotros tanto una inquietud purificadora, como una huida hacia adelante y el no querer confrontarnos.

Herodes proyecta su mala conciencia inventándose una lectura errónea de la realidad. ¡Cuántas veces distorsionamos la verdad por no querer verla tal cual es, por no asumir las consecuencias!

Herodes nos recuerda nuestras fragilidades y nos pone en alerta para asumir la verdad, aunque nos duela…