XXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 8 al 14 de Septiembre de 2019

DOMINGO  8 de Septiembre  (Lucas 14,25-33)                      NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARÍA

“El que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo.”

Las cosas se tienen, se acumulan, o se reducen a lo necesario y se comparten. En ambos modelos está en juego la libertad para vivir, desde una espiritualidad de despojo, de sobriedad. Las riquezas no son buenas compañeras para hacer un camino en clave de Evangelio.

El fundamento está en seguir a Jesús y su opción por una vida en fraternidad.  El rostro comprometido en el uso de los bienes es el de la solidaridad. Compartir cuanto se tiene, como paso necesario para compartir cuanto se es.

Contemplando a María encontramos el modelo acabado de esta renuncia a todo aquello que no sea vivir de cara al plan de Dios en la propia vida. María, nos convoca a revisar nuestras “pertenencias”… para ser libres ante las llamadas del Señor.

  

LUNES 9 de Septiembre  (Lucas 6, 6-11)

“…dijo al hombre de brazo paralítico: Levántate y ponte ahí en medio”

En un mundo donde el dolor y las limitaciones son a olvidadas o escondidas es preciso que alguien las ponga en evidencia para que esa presencia nos cuestione.

Jesús, al poner de pie, delante de la gente, a aquel paralítico, nos propone romper con la inercia de la indiferencia y dejarnos tocar por el dolor del otro.

Necesitamos que haya quienes sepan “poner de pie”, ante nuestros ojos a quienes conforman la razón de ser de nuestro servicio.  ¿No es acaso una labor propia del agente de pastoral de la salud?

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MARTES  10 de Septiembre  (Lucas 6, 12-19)

“Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos.”

Jesús ora y escoge a los Doce. Ninguno de ellos fue perfecto en su proceso de seguimiento, aunque todos, excepto Judas, supieron retomar la andadura después de cada negación.

Ser escogidos, aún desde un proceso de disponibilidad al Espíritu en la oración, no es por garantía de perfección alguna.

Ser agente de pastoral de la salud implica una elección, una llamada, una vocación, una forma de ser cristianos. Ante las dificultades y las equivocaciones podemos sufrir el error y renunciar al cambio, como Judas, o asumir con sencillez nuestras limitaciones y levantarnos cuantas veces sea necesario.

 

 

MIÉRCOLES 11 de Septiembre  (Lucas 6, 20-26)

“Dichosos los que ahora lloráis…”

Las bienaventuranzas constituyen la mejor síntesis de los evangelios.

No se trata de proclamar que la fuente de la felicidad está en la pobreza, el hambre, el dolor, la persecución… sino que cuando estas realidades se hacen presentes en la vida del discípulo en razón de su fidelidad, Dios mismo le acompaña con la paz,  la serenidad y la alegría.

La misión como agentes de pastoral de la salud es fuente de bienaventuranzas en la medida que acerca esa respuesta de paz, serenidad y alegría que Dios regala a quien sufre.

Somos por tanto destinatarios y a la vez promotores de bienaventuranzas.

 

 

JUEVES 12 de Septiembre (Lucas 6, 27-38)

 “Haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio.”

 Los judíos habían crecido rodeados de pueblos que les sometían periódicamente. Por esta razón, el extranjero no era bien recibido. Durante siglos habían cultivado el desprecio a todo aquello que no fuera de su misma raza y religión.

Es más, esta dinámica de rechazo al diferente, se había asentado en las relaciones interpersonales internas al judaísmo y estaba consagrada por la Ley del Talión que proponía la “venganza justa”.

Jesús de Nazaret cambia el principio de reciprocidad por el de la asimetría de la misericordia. El amor o es asimétrico o no es amor. Muchas veces confundimos la reciprocidad emocional con el amor.

 


VIERNES 13 de Septiembre (Lucas 6, 39-42)

“Sácate la viga de tu ojo…”

La hipocresía daña profundamente las relaciones interpersonales. ¡Qué difícil se nos hace reconocer en nosotros lo que condenamos en los demás!

El evangelio nos invita a optar por la sinceridad, la transparencia, la delicadeza en el trato, la humildad.

En relación con los demás, recordar la vieja regla de oro: “Si no tienes nada bueno que decir de tu prójimo, no digas nada.”   Nuestro Fundador consagró este principio al incluir el “callar” en el lema institucional.

Sin duda el espíritu de familia que debe cualificar a toda comunidad cristiana crecerá desde estas opciones.

 

SÁBADO 14 de Septiembre  (Juan 3, 13-17)                                   EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

 “Para que el mundo se salve”.

La de hoy es una celebración “anticultural”. Lo era en tiempos de San Pablo. ¡Un escándalo! Así también es vista la cruz en nuestros días.

No es posible vivir la acogida incondicional y el servicio a personas marcadas por el dolor, sin aceptar las renuncias que ello conlleva. La cruz, desde su profundidad evangélica, es escuela samaritana.

¿Cómo hacer para que la experiencia de la cruz sea fuente de fortaleza y no termine desmotivando el compromiso?

Formación en la espiritualidad samaritana y acompañamiento parecen ser dos claves necesarias. ¿Estamos en ello? ¿Suficientemente?