XVI SEMANA TIEMPO ORDINARIO: 19 al 25 de julio de 2020

DOMINGO 19 de Julio  (Mateo 13, 24-43)

 “Dejadlo crecer juntos hasta la siega.”

Nuestras biografías se construyen desde procesos que no son lineales. En todos los aspectos de la vida, lo biológico, psicológico, social y espiritual, vamos haciendo caminos marcados por subidas, bajadas, avances y retrocesos.

De ahí que estemos llamados a retomar nuestros proyectos, darles nuevo impulso, corregir errores, afianzar los logros, recomenzar cuantas veces haga falta…

El Evangelio nos recuerda que Dios es paciente. Nos espera. Tolera nuestras cizañas y bendice nuestro trigo. Al final, sólo al final, separará el trigo de la paja.

Este Dios tolerante, inclusivo, nos invita a actuar desde su mirada y corazón. ¡Cuán severos solemos ser con los errores ajenos y qué desvanecida está la tolerancia en nuestra realidad social! Lo vemos en la vida política, en los programas de la tele… y, poco a poco, se nos va metiendo como un virus compartido que nos vuelve intransigentes.

El Evangelio de la tolerancia… es inspiración para esa “revolución de la ternura” a la que nos invita a menudo el Papa Francisco.

 

LUNES 20 de Julio  (Mateo 12, 38-42)

“Los habitantes de Nínive se levantarán en el día del juicio…”

Los lejanos, los que no están atados a paradigmas previos, son los más dispuestos a acoger la novedad del mensaje y la persona de Jesús. Algo de eso ocurre al interior de la Iglesia y de las congregaciones. ¡Cuántas evidencias son ignoradas por el simple hecho de no encajar en nuestros preconceptos!

Solemos reclamar “pruebas” para confirmarnos en nuestras verdades y no hay más prueba que la dimensión pascual asumida con esperanza. Es preciso morir a muchas certezas, sumergirnos en la “tierra”, en la realidad,  para resucitar a la frescura de los evangelios.

Estos tiempos que vivimos, tan cargados de incertidumbres, de dolores, de pérdidas… nos invitan a dejar atrás una manera de ser, de vivir. Sin embargo nos resistimos a aceptar estos “signos de los tiempos”. Pensamos que todo pasará y volveremos a lo mismo de antes. Preferimos la supuesta seguridad de un mundo que, sin embargo, no volverá a ser el mismo.  La novedad del evangelio pasa, necesariamente, por un Dios que se revela en la historia y nuestro tiempo es, necesariamente, un tiempo en el que debemos redescubrir formas originales de vivir: con menos apegos, con menos cosas, con más solidaridad, con más sencillez, con más ternura y cuidado por la vida…

 

MARTES 21 de Julio  (Mateo 12, 46-50)

 “El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.”

Para María aquellas palabras le resultaban conocidas. Escuchó, una vez más, que el eje vital de su Hijo estaba en el cumplimiento de la voluntad del Padre. Así lo había vivido cuando su pequeño se perdió en el templo.

Ella había crecido en el discipulado antes de que el Hijo se proyectara en la vida pública.  Ella es la primera en escuchar, meditar, practicar, guardar… la Palabra del Hijo. Una Palabra que para ella fue un don anticipado. Por eso María está en la raíz de la nueva evangelización, centrada en la Palabra del Hijo.

En María podemos ver a la mujer sencilla que no se vale de ninguna prerrogativa más que la de ser una discípula más del Hijo, viviendo en fidelidad a la voluntad del Padre.

El rostro mariano de la Iglesia debe hoy hacerse más presente que nunca. Estamos llamados a  mirar la nueva realidad surgida desde la pandemia, desde la óptica de los evangelios. Releerlo todo… porque Dios es Palabra, también en los acontecimientos de la historia.  Escuchar, meditar, practicar, guardar su Palabra, como María.

 

  

MIÉRCOLES 22 de Julio  (Juan 20, 1-2.11-18)                             SANTA MARÍA MAGDALENA

 “Ella, tomándolo por el hortelano…”

Para María Magdalena la resurrección volvió irreconocible la imagen de su maestro.

Vivir en clave de resurrección significa dejarnos interpelar por una nueva visión de la realidad. Desde esta perspectiva podríamos preguntarnos en qué cambia nuestra visión-comprensión del mundo, de las personas atendidas en nuestros centros, de los miembros de nuestras familias, de nuestros compañeros y compañeras de trabajo.

¿Seguimos confundiendo a este cosmos y esta humanidad resucitada con el hortelano? Hay semillas de Evangelio, semillas del Resucitado que quizás hemos dejado de ver. Escuchemos al Señor encarnado y resucitado. Puede que le reconozcamos.

Hoy resuena, como una urgencia, la llamada a reconocer al Señor de la historia en las personas con quienes vivimos nuestro día a día. Pero, sobre todo, en aquellos que “damos por muertos”… que no queremos mirar, que se han hecho invisibles porque no interesa tenerles en cuenta…

           

 

 

JUEVES 23 de Julio  (Juan 15, 1-8)                                                                                   SANTA BRÍGIDA

“Al que no permanece en mí lo tiran fuera…”

Lo importante no es entusiasmarnos un día con el Evangelio para dejarlo de lado ante las primeras exigencias. Nuestra cultura no nos ayuda demasiado. Hoy no se concibe la fidelidad como un valor. Está de moda un sincretismo donde todo vale. Lo que ahora es fundamental, mañana ya no lo es. Y no pasa nada…

Es evidente que en tales circunstancias el seguimiento de Cristo resulta no sólo anticultural, sino puede llegar a ser acusado de integrismo o de fanatismo. Puede ser visto como algo un tanto extraño y hasta sospechoso.

El Papa Francisco nos recuerda que esta dimensión de permanencia, si bien es exigente, debe ser vivida desde su vertiente de plenitud. De lo contrario entramos en una dinámica de ascetismo maniqueísta, muy alejada de la propuesta del nazareno: “… seguirlo no es sólo algo verdadero y justo, sino también bello, capaz de colmar la vida de un nuevo resplandor y de un gozo profundo, aun en medio de las pruebas.” (E.G., 167)

 

VIERNES 24 de Julio  (Mateo 13, 18-23)

“Los que oyen el mensaje y no lo entienden…”

Jesús explica a sus discípulos el significado de la parábola del sembrador. No lo hacía con frecuencia, ya que las parábolas ofrecen imágenes abiertas a la interpretación. Pero esta vez el maestro es quien interpreta. ¿Quizá porque estaba refiriéndose a la Palabra? ¡Cuántas formas tenemos para no escucharle!

La semilla de la Palabra nos la ofrece el Señor a diario, con generosidad, en abundancia… De nosotros depende ofrecerle esa “tierra fértil” que la acoja y la transforme en vida nueva.

 

 

SÁBADO 25 de Julio  (Mateo 20, 20-28                                                        SANTIAGO APÓSTOL

“El que entre vosotros quiera ser el primero…”

La pretensión de aquella madre, secundada por sus hijos, continúa repitiéndose. Aún desde un contexto personal o comunitario de entrega generosa, continúa colándose esta tendencia natural del ser humano a buscar el reconocimiento, el prestigio, ciertas cotas de poder.

Hay que recorrer un largo camino de madurez humana y fidelidad en el discipulado para que el servicio a los demás se purifique en sus motivaciones y termine sustentado en la sencillez, en la ausencia de segundas intenciones, en la certeza de que sentirnos amados por Dios nos basta para ser plenos y profundamente felices.

El Papa Francisco, dirigiéndose a las familias, recuerda que “para poder servir a los demás de corazón, es indispensable sanar el orgullo y cultivar la humildad. (…) La lógica del amor cristiano no es la de quien se siente más que otros y necesita hacerles sentir su poder…” (A.L., 98)