Saludo de la Delegación de P. Salud con motivo de la Jornada Mundial del enfermo 2021

Saludo de la Delegación de P. Salud con motivo de la Jornada Mundial del enfermo 2021

Málaga, 3 de febrero de 2.021

 

Queridos Párrocos, Capellanes, responsables y colaboradores de grupos parroquiales de pastoral de la salud:

Todos los años nos dirigimos a vosotros animándoos a reunirnos y participar en la Jornadas Diocesanas   de Pastoral de la Salud… pero este año, con la situación pandémica que estamos atravesando, no nos va a ser posible encontrarnos, crecer juntos y animarnos a seguir adelante en este campo precioso de la pastoral en que nos ha situado el Señor. No obstante, desde la Delegación os queremos enviar unas palabras de reflexión, aliento y esperanza. Junto con ellas, os enviamos las Orientaciones de la Campaña de este año, el guion litúrgico para la Jornada mundial del enfermo y la Carta que nos envía este año para la Jornada.

La situación actual de pandemia que sufrimos nos ha hecho caer en la cuenta, entre otras cosas, de nuestra radical vulnerabilidad. Cuando más seguros estábamos del desarrollo basado en una cultura científico-tecnológica y cuando parecía que caminábamos triunfalmente hacia un horizonte de posibilidades ilimitadas alentados por la sensación de control sobre nuestro entorno, un pequeño patógeno ha hecho saltar esos esquemas y nos devuelve a una realidad incontestable: somos frágiles, limitados, vulnerables. Cuando el individualismo se imponía en muchas ocasiones por encima del bien común y el beneficio de unos pocos justificaba el mal de muchos, hemos sido conscientes de la necesidad que tenemos de cuidarnos mutuamente. A veces un mal entendimiento de lo que supone la autonomía de la persona le ha sustraído una faceta fundamental, como es la interdependencia, el sabernos responsables unos de otros.

En la Campaña del Enfermo que iniciamos el próximo día 11 de febrero con el Jornada Mundial del Enfermo y terminará con la Pascua del Enfermo el 9 de mayo, la Iglesia nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad que todos tenemos para con los otros. No nos salvamos solos, no podemos avanzar como especie sin contar con todos. Necesitamos cuidar y ser cuidados. El cuidado es un aspecto genuinamente humano, en el que salimos de nosotros mismos en dirección al otro necesitado.

       La pandemia está golpeando duramente a los más frágiles de nuestra sociedad, los mayores y enfermos. Son muchos los fallecidos entre ellos. Asimismo, el distanciamiento social necesario para hacer frente a la situación que atravesamos está propiciando un aumento de la soledad entre estos hermanos nuestros más vulnerables. Procuremos que la distancia social no signifique distancia espiritual o aislamiento. Busquemos formas alternativas de acompañamiento y presencia, aunque no sea física.

“Uno sólo es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos”. Con este texto del evangelio el Papa Francisco nos anima a reconocernos como hermanos, necesitados unos de otros, dignos de ser cuidados en cualquier situación y momento vital en el que nos encontremos y llamados a cuidar al hermano. No hay personas incuidables, por muy deteriorado que se encuentren o por mucho que padezcan un proceso incurable. Desde la Delegación de Pastoral de la Salud os pedimos que no ceséis en esa tarea que tan admirablemente lleváis a cabo. Acompañad, consolad, cuidad. La fuerza del Espíritu Santo os acompaña en vuestra labor. Recibid todos y todas, en nombre de toda la Delegación, un fraternal abrazo en Cristo.

    

      José Ignacio Bermúdez Fernández                                                  Carlos Acosta Romero                

       Delegado Episcopal de Pastoral de la Salud                                            Consiliario de la Delegación