PRIMERA SEMANA DE CUARESMA: 21 al 27 de febrero de 2021

DOMINGO, 21 de febrero (Marcos 1, 12-15)

 Satanás le puso a prueba durante cuarenta días.” 

Resulta extraño y fuera de moda hablar de Satanás, de su presencia en nuestras vidas.  Al recitar el credo afirmamos que Jesús “descendió a los infiernos”, pero no terminamos por asumirlo.

Ante la innegable presencia del mal buscamos explicaciones de carácter psicológico, social, cultural… Nos resistimos a aceptar la existencia del demonio. ¡Buena estrategia de camuflaje!

Como sucedió con Jesús, el tentador se nos acerca, está a nuestro lado. Su plan es confundirnos, convencernos… ¡Nada fácil discernir lo bueno, mediatizados como estamos por la cultura del “todo vale”!

En este primer domingo de cuaresma, nos reforzamos en la opción por vivir en clave de evangelio, identificando con sinceridad a esos “demonios” que nos apartan de nuestra opción bautismal y carismática.

 

 LUNES, 22 de febrero (Mateo 16, 13-19)                                      CÁTEDRA DE SAN PEDRO

 “Te daré las llaves del Reino”.

Quien tiene la llave tiene el dominio, la autoridad, la posesión del bien que la llave custodia.

Sabemos que este texto siempre se ha referido a la cátedra de Pedro, convertido en el referente de unidad de la primitiva comunidad cristiana.

Integrando esta exégesis, desde la perspectiva de una comunidad de discípulos unidos en la común dignidad que nos otorga el bautismo, podemos afirmar que estas llaves del Reino están también en nuestras manos. ¿Qué hacemos con ellas?

Una de las líneas fuertes de la pastoral del Papa Francisco reside justamente en esta llamada a asumir la identidad bautismal, a ser corresponsables de los dones del Espíritu, a ser constructores de una realidad eclesial encarnada. El modelo de una eclesiología piramidal, centrada en el poder que da la jerarquía no responde al sueño del nazareno.

“En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero. (…)La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados.” EG, 102

Las llaves del Reino están en nuestras manos…

 

MARTES 23 de febrero (Mateo 6, 7-15)

“Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.”

El Padre sabe lo que necesitamos. Al orar no estamos informándole de nada. Estamos reubicándonos como criaturas en sus brazos.

Esta espiritualidad centrada en la certeza de la presencia amorosa de Dios en nuestras vidas está en la raíz de los más diversos carismas.

La misión del agente de pastoral de la salud puede y debe entenderse “en clave de Padrenuestro”, es decir, como resultado de una espiritualidad de abandono en un Padre que nos hace hermanos. Y es desde esa condición de filiación y fraternidad que surge el compromiso de unos con los otros, en especial con los más abandonados.

Así nos lo recuerda de manera reiterada el Papa Francisco en Fratelli Tutti: “Los creyentes pensamos que, sin una apertura al Padre de todos, no habrá razones sólidas y estables para el llamado a la fraternidad.”  (FT, 272)

 

MIÉRCOLES 24 de febrero (Lucas 11, 29-32)

 “Vino desde tierras lejanas…”

Estamos ante una página del evangelio que defiende el principio de inclusión y la no acepción de personas. Quien se siente “puro” se vuelve autárquico, no necesita de nadie. Quien asume sus inconsistencias abre las puertas a la tolerancia y tiene la capacidad de descubrir el bien y la verdad más allá de sus fronteras afectivas, ideológicas, profesionales, espirituales, religiosas…

Las filias y las fobias actúan en nosotros. De este modo los “extranjeros” comienzan a poblar nuestras vidas. No forman parte “de los nuestros”. Piensan y sienten de modo diferente, son “impuros”…

La encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco es un alegato por la inclusión, la fraternidad sin fronteras: “El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos.” (FT, 94)

 

JUEVES 25 de febrero (Mateo 7, 7-12)

“Pedid, buscad, llamad…”

La invitación es clara: si queréis algo, moveos, haced todo lo que esté en vuestras  manos, no os quedéis inmóviles.

De poco sirve la manifestación amarga de nuestra desazón o desilusión si no nos implicamos en la búsqueda creativa de soluciones.

Podemos seguir “tirando balones fuera”, criticando a este o a aquel, o asumir el Evangelio, ponernos en faena y buscar juntos hacer realidad los ideales.

Cada desafío, cada dificultad, cada fracaso es una llamada al compromiso y a la participación de todos los que nos consideramos Comunidad Hospitalaria.

 

 VIERNES 26 de febrero (Mateo 5, 20-26)

“Deja tu ofrenda y vete primero a reconciliarte con tu hermano.”

Perdonar implica asumir una actitud constructiva de aceptación de la persona que me ha ofendido. Ello no es sencillo cuando las heridas son muy profundas.

Dado que Dios no solamente no quiere el mal sino que desea el bien, estamos invitados a comprometernos con el duro proceso de perdonar. Hacerlo de esta manera no es sino entrar en el misterio del dolor redentor de Jesús.

No podemos confundir el perdón y la reconciliación con un proceso de sanación afectiva de las relaciones interpersonales. Es posible estar emocionalmente afectados y, al mismo tiempo, optar por perdonar.

“El perdón y la reconciliación son temas fuertemente acentuados en el cristianismo y, de diversas formas, en otras religiones. El riesgo está en no comprender adecuadamente las convicciones creyentes y presentarlas de tal modo que terminen alimentando el fatalismo, la inercia o la injusticia, o por otro lado la intolerancia y la violencia.” (FT, 237)

 

SÁBADO 27 de febrero (Mateo 5, 43-48)

“Si amáis a los que os aman, qué mérito tendréis?

Jesús nos recuerda que la novedad de su doctrina y de su testimonio radica en la forma en que se acerca a quienes le rechazaban.

Les confrontaba con la verdad, les hacía ver sus contradicciones, llegó a derribarles sus tenderetes en el templo, pero jamás dejó de incluirlos entre los destinatarios de su mensaje; siempre mantuvo la puerta abierta a la reconciliación y llegó a ponerse en sus manos para ser calumniado, flagelado y crucificado hasta morir.

Amar al que nos ama es humano, amar al enemigo es evangélico y trae aparejada la cruz, amar al diferente es el desafío de fraternidad que nos presenta nuestro mundo marcado por el pluralismo.

 

“…el futuro no es monocromático, sino que es posible si nos animamos a mirarlo en la variedad y en la diversidad de lo que cada uno puede aportar. Cuánto necesita aprender nuestra familia humana a vivir juntos en armonía y paz sin necesidad de que tengamos que ser todos igualitos.” (FT, 100)