SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA: 28 febrero – 6 marzo de 2021

DOMINGO 28 de febrero (Marcos 9, 2-10)

 “Y los llevó aparte a ellos solos.”

Intimidad con el maestro y liderazgo parecen ir de la mano. Pedro, Santiago y Juan fueron pilares de la primera comunidad cristiana. No era la primera vez que el maestro les regalaba momentos de encuentro y revelación.

Quienes tienen la misión de liderar, de orientar, de coordinar… deben cultivar con especial cuidado estos momentos para “subir solos a lo alto del monte”. Momentos que les llenen el alma de esperanza, que les haga sentirse a gusto con la persona y el proyecto de Jesús de Nazaret.

Un líder sin mística, sin ardor, sin intimidad con el Maestro no entenderá nunca los caminos eclesiales porque la Iglesia hunde sus raíces identitarias en Jesús de Nazaret y su pasión por los más humildes, los abandonados, los estigmatizados…

 

LUNES 1 de marzo (Lucas 6, 36-38)

 Sed compasivos... perdonad…” 

El evangelio nos invita a recuperar el sentido humanizador del perdón, desde la prudencia, el respeto, el pudor al hablar de los demás. Al hacerlo seremos “anti-culturales”, y probablemente quedemos fuera de algún grupo en el que nuestro modo de actuar “desentone”.

Ante la invitación al perdón generoso nos encontramos con que hoy lo que más cunde es la crítica, y en ocasiones, la crítica agria y destructiva.

Si bien Lucas nos recuerda que el Padre utilizará con nosotros la misma medida de perdón que ofrecemos a los demás, sabemos que no es así… Basta recorrer el camino misericordioso del Padre con el Pueblo de Israel… El Padre perdona sin condiciones… Quizá deberíamos “darle la vuelta al texto” y sentirnos llamados a crecer en la capacidad de perdonar, superando la simetría del perdón… entrar en la sintonía compasiva del Padre.

¡Una hermosa invitación para este camino cuaresmal hacia la Pascua!

 

MARTES 2 de marzo (Mateo 23,1-12)

 “Todo lo hacen para que la gente los vean.”

El mundo del sufrimiento psíquico nos ofrece a diario ocasiones para servir sin esperar reconocimiento alguno y puede convertirse en una escuela magnífica para el discipulado.

San Benito Menni se refería con frecuencia al concepto del servicio, unido al del amor: “SERVIR y AMAR”. Servir amando y amar sirviendo, por coherencia, sin esperar recompensa ni gloria alguna. Por ello la sencillez, la modestia, la humildad, son el santo y seña de quien sirve porque ama.

Es humano sentir la necesidad del reconocimiento por aquello que hacemos. (Y es necesario que todos sepamos reconocer y agradecer el bien que otras personas hacen a nuestro alrededor.) Sin embargo, cuando la frustración ante la falta de reconocimiento nos vence, cuando perdemos intensidad en la entrega porque nadie alaba ni reconoce nuestros esfuerzos, deberíamos analizar con sinceridad las motivaciones por las que actuamos. Quizá estemos ante una buena ocasión para profundizar en el sentido último de cuanto hacemos.

 

 MIÉRCOLES 3 de marzo (Mateo 20, 17-28)

 “… que se haga servidor de todos.”

Al reflexionar el evangelio de hoy me viene a la mente la actitud de uno de mis hijos pequeños, hace un par de días atrás. La mamá repartía trozos de chocolate a los hermanitos y también a papá. Al repartir, ella se quedó sin nada. Todos comimos con fruición y rápidamente aquel trocito de placer. Pero mi hijo mayor no. No dijo nada. Simplemente se esforzó en partir su trocito y muy disimuladamente compartió la mitad de lo que le había tocado, con su mami.

Los demás ni siquiera nos habíamos enterado que mamá se había quedado sin chocolate. Pero pude apreciar su mirada cargada de ternura y su sonrisa emocionada ante la sensibilidad y la generosidad escondida de su hijo.

Creo que por ahí va la llamada del evangelio de hoy. Estar pendiente de los demás, ser sensibles ante las situaciones que viven, y muy calladamente, “en puntillas de pie”, hacer todo lo que esté de nuestra parte. La misión del agente de pastoral de la salud se nutre, sin duda alguna, de esta actitud esencial. No es posible ser Hospitalarios si no nos comprometemos ante las limitaciones y pobrezas de nuestros destinatarios, sin “descentrarnos”, sin salir de nuestros pequeños mundos.

 

JUEVES 4 de marzo (Lucas 16, 19-31)

“… había un pobre, llamado Lázaro, cubierto de llagas, estaba a la puerta…”

El evangelio nos presenta uno de los itinerarios privilegiados de la cuaresma: la “limosna”.

Hoy preferimos hablar de solidaridad y carismáticamente de “compasión”, de misericordia. La limosna puede llegar a ser muy impersonal y dejarnos fuera de la realidad del otro.

La solidaridad implica sensibilidad, prontitud y capacidad para la acción: todo un itinerario para el compromiso Hospitalario.

Dios se nos manifiesta en las personas más necesitadas y el tiempo de la escucha es ahora. ¿Descubrimos al necesitado que está “fuera de nuestros muros”?

El Papa Francisco nos ayuda reconocernos en una sociedad que tiende a descartar al pobre y nos invita a la conversión de la fraternidad:

 “Frecuentemente se ha ofendido a los últimos de la sociedad con generalizaciones injustas. Si a veces los más pobres y los descartados reaccionan con actitudes que parecen antisociales, es importante entender que muchas veces esas reacciones tienen que ver con una historia de menosprecio y de falta de inclusión social. Como enseñaron los Obispos latinoamericanos, «sólo la cercanía que nos hace amigos nos permite apreciar profundamente los valores de los pobres de hoy, sus legítimos anhelos y su modo propio de vivir la fe. La opción por los pobres debe conducirnos a la amistad con los pobres»” (FT, 234)

                                                                   

 VIERNES 5 de marzo (Mateo 21, 33-43.45-46)

“A mi hijo lo escucharán…”

Es necesario escuchar, es necesario hacer de la escucha el trampolín motivacional para la acción. Es necesario “dar frutos”, responder… El seguimiento de Cristo no consiste solamente en adherir a una línea de pensamiento interesante, sino que debe traducirse en una ética concreta, en una praxis motivada por los valores del Reino.

La misión del agente de pastoral de la salud implica una mística evangélica que debe dar sus frutos, que debe traducirse en acciones cotidianas. Y esa mística no nos perteneces en forma exclusiva y excluyente. Es un don del Espíritu abierto a la humanidad. No dudemos que “fuera” de nuestro equipo hay muchas personas con sensibilidad y actitudes suficientes para hacer de la presencia sanante un don actual, vital y vitalizador.

Quienes formamos parte del equipo parroquial de Pastoral de la Salud debemos asumir la gran responsabilidad de transmitir el mensaje y “dar frutos” que confirmen nuestra “escucha”.

 

SÁBADO 6 de marzo (Lucas 15, 1-3.11-32)

“…el padre salió a su encuentro…”

La parábola del hijo pródigo nos permite confrontarnos con diversos personajes. Quisiera centrarme en el padre y su forma de perdonar.

Hacerlo de este modo implica salir en búsqueda de quien me ha ofendido, verle en su realidad, conmoverme ante su debilidad, acortar los tiempos del encuentro, estrechar distancias, demostrarle afecto…

Se trata de ser facilitadores del perdón, desde la conciencia de que no siempre es sencillo perdonar. Es don y también es tarea. Tarea muchas veces dura, que exige serenidad, humildad, tacto para encontrar el mejor momento…

El padre de la parábola nos señala un itinerario que puede iluminar nuestros procesos de reconciliación.

Que María nos regale la ternura necesaria para mirar al otro como hijo muy amado del Padre.