JUEVES 22 de Octubre: (Lucas 12, 49-53)

“Yo he venido a traer fuego al mundo…” El Dios de los Evangelios es un Dios amor. Pero su proyecto es exigente y denuncia nuestras inconsistencias, generando no pocas tensiones. Bastaría con recordar la destrucción de los puestos de venta en el templo o la denuncia de la falsedad de los sacerdotes y doctores de la ley. La vivencia coherente de su propuesta de vida, teniendo como núcleo el amor a Dios y al prójimo, no deja de ser una denuncia que puede molestar y generar profundos conflictos personales, familiares, comunitarios y sociales. No es posible ser discípulo sin asumir la confrontación