XXXII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO. Del 8 al 14 de noviembre de 2015

DOMINGO. 8 de Noviembre (Marcos 12, 38-44)

“…ha echado todo lo que tenía para vivir.”

No todo lo que deslumbra por su grandiosidad o apariencia revela el corazón de las cosas. Hay actos y actitudes con poca visibilidad que esconden una plenitud insospechada.

Sería simplista condenarnos o vanagloriarnos en razón de nuestras cualidades y posibilidades, y a la vez resulta esencial el preguntarnos si estamos dando el cien por cien, si estamos siendo generosos y comprometidos desde la abundancia o desde la pobreza.

Lo que importa no es el mayor o menor cúmulo de posibilidades y cualidades que poseamos sino las motivaciones y actitudes que orientan nuestra entrega cotidiana.

 

LUNES. 9 de Noviembre(Lucas 17, 1-6)

“Aunque en un solo día te ofendiera setenta veces… perdónalo.”

La razón reclama justicia ante la ofensa. Sólo el amor puede alumbrar actitudes de comprensión, tolerancia, perdón… Y el amor se nutre del Amor.

De ahí que esa especie de “cláusula gatillo” que nos hace dar un salto cualitativo en la forma de comprender la vida, la encontremos en un ámbito de espiritualidad. Una espiritualidad que para nosotros, los cristianos, tiene como fuente al mismo Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Nuestra capacidad de perdonar puede ser asumida desde un humanismo comprometido pero sólo en el amor incondicional de Dios encontrará fuerza para superar la barrera de la “justicia”.

 

MARTES. 10 de Noviembre(Lucas 17, 7-10)

“Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer.”

La Palabra nos invita a analizar las motivaciones desde las cuales actuamos. Los estudiosos de la psicología de la personalidad han demostrado cómo dinámicas inconsistentes pueden estar detrás de acciones muy loables. La entrega más generosa, la actitud más valiente, puede esconder motivaciones inconscientes inadecuadas que a la larga terminan haciendo inviable la coherencia.

El Evangelio que reflexionamos nos invita a descubrir el trasfondo motivacional que nos mueve en el día a día. No es fácil la autocrítica. Implica un camino que acabará el día en el que hagamos la entrega final de nuestras vidas a Dios.

 

MIÉRCOLES. 11 de Noviembre(Lucas 17, 11-19)

“…quedaron limpios de la lepra… Tu fe te ha salvado.”

Solamente un samaritano volvió para dar gracias. En él la curación se transformó en salvación, en sanación integral.

El Evangelio evidencia que aquel considerado ateo y blasfemo, es el único que regresa y junto a la sanación obtiene la salvación.

Desde nuestro servicio como agentes de pastoral de la salud estamos llamados a promover el compromiso profesional con la sanación. Pero una sanación abierta a la salvación, integrando la atención a las necesidades espirituales.

Los modelos terapéuticos, en nuestro contexto cultural, no suelen tener en cuenta la espiritualidad de las personas atendidas. ¡Cuánto camino nos queda por recorrer para hacer de la atención espiritual y religiosa un recurso sanador, al tiempo que salvador! En este desafío debemos implicarnos…

 

JUEVES. 12 de Noviembre: (Lucas 17, 20-25)

¿Cuándo vendrá el Reino de Dios?”

Los fariseos no podían comprender cómo aquel predicador errante afirmaba la cercanía y hasta la presencia del Reino sin que se produjeran grandes acontecimientos.

Predicaba un Reino de sencillez e interioridad muy ajeno a la cultura religiosa que habían ido tejiendo poco a poco los fariseos, centrados en la ostentación y a la espera de acontecimientos extraordinarios.

El Reino se hace presente cuando nos sentamos a la misma mesa para promover el bien común, cuando nos reconocemos hijos de un mismo Padre, cuando acogemos la Palabra y la hacemos vida.

 

VIERNES. 13 de Noviembre: (Lucas 17, 26-37)

“¿Dónde sucederá eso, Señor?”

Lo imprevisible no estaba en la mentalidad del pueblo hebreo en general y mucho menos aún en los sacerdotes, escribas y fariseos que tenían todo minuciosamente controlado.

Naturalmente buscamos certezas, seguridades que nos serenen. Nos desconcierta vivir desde una disponibilidad sin condiciones. Y justamente esa parece ser la actitud propicia para que el Reino nos sorprenda y se haga presente entre nosotros.

Solamente desde la debilidad del paradigma de las certezas es posible arriesgar y soñar nuevos horizontes. Es tiempo de imprevisibilidad. No pretendamos tenerlo todo claro… Caminemos…

 

SÁBADO. 14 de Noviembre: (Lucas 18, 1-8)

“¿No hará justicia a sus elegidos que claman a Él noche día y noche?”

No nos agrada pedir. Parece incompatible con una vida digna. Preferimos la autosuficiencia y hasta ser reconocidos por nuestra generosidad en el dar antes que por nuestras pobrezas.

La parábola de la viuda insistente es una llamada al humilde reconocimiento de nuestras necesidades. Sólo quien es capaz de asumirse en sus pobrezas puede dar el salto al abandono confiado en las manos de Dios.

¿No son acaso las personas que acompañamos en nuestra labor como agentes de pastoral los mejores maestros en esta actitud de humilde dependencia? Dios, que es Padre bueno, está a la espera y desea echarnos una mano.