III SEMANA de CUARESMA: 28 de Febrero al 5 de Marzo de 2016

DOMINGO 28 de Febrero (Lucas 13, 1-9)

 “… a ver si da frutos. Si no, la cortarás.”

La advertencia es clara: o la higuera da frutos o será cortada. El viñador pide y obtiene un poco más de tiempo, pero la decisión no cambia.

Hemos pasado de una pastoral centrada en el mérito a una pastoral donde todo es relativo. Al punto que da lo mismo lo que hagamos o dejemos de hacer: desde la bondad de Dios, todos estamos salvados.

El Evangelio nos recuerda nuestra responsabilidad. Dios nos salva en toda ocasión, pero contando con nuestro compromiso, respetando nuestra libertad.

La salvación, siempre ofrecida, nos implica por entero. Los extremos nunca son buenos: ni una salvación sin compromiso ni participación, ni una salvación centrada en nuestros méritos. La higuera debe dar frutos… aunque todo lo reciba de la tierra, el aire, el sol… el mismo Dios.

 

LUNES 29 de Febrero  (Lucas 4, 24-30)

 “Lo empujaron fuera del pueblo, con intención de despeñarlo.”

Hay que evitar equívocos. En ocasiones no somos aceptados por nuestras propias debilidades, por nuestros errores y no por nuestras virtudes.

No es lo mismo ser perseguidos por ser fieles al proyecto de vida de Jesús de Nazaret que serlo por nuestras inconsistencias.

Cuando la dinámica se centra en estos parámetros surgen sentimientos victimistas que nada tienen que ver con la serenidad y la valentía demostrada por Jesús en medio de sus detractores.

La incomprensión no debería paralizarnos. Si lo hace tenemos que revisar las motivaciones y la madurez de nuestras opciones.

 

MARTES 1 de Marzo  (Mateo 18, 21-35)

“El señor tuvo lástima… y lo dejó marchar perdonándole la deuda.”

El perdón constituye una dimensión básica en nuestras vidas. Da respuesta a los desequilibrios que normalmente se dan en las relaciones interpersonales.

Perdonar puede implicar un largo recorrido de objetivación y ascesis personal. Ver con serenidad la verdad, reconocer las inconsistencias que están detrás de nuestros sentimientos de ofensa, de ira, de venganza, comprender al otro en sus propios procesos, aceptarlo y aceptarnos, dejarnos sanar, asumir el lento camino de reconciliación del corazón.

El perdón es uno de los rostros que tiene la misericordia, actitud y valor central en la vivencia de nuestra identidad cristiana.

 

 

MIÉRCOLES 2 de Marzo  (Mateo 5, 17-19)

“… antes pasarán el cielo y la tierra que dejen de cumplirse hasta la última letra de la Ley.”

Hoy tenemos casi todo protocolizado. Hemos creado una secuencia de normas y procedimientos buscando facilitar una acción coordinada y eficaz en la atención en casi todos los ambientes de nuestra vida. En las parroquias hay normas, en las familias, en los centros de trabajo, en la vida social…

El Evangelio nos invita a revisar si estos acuerdos, si estas normas redundan en bien del servicio a la persona o si nos hacen perder la perspectiva y terminamos atados más a la ley que a las razones que les dieron cabida.

No nos resulta ajena la sensación de que lo formal puede matar al espíritu, de que cierta burocratización vital que puede minar  la centralidad de la persona. Es necesario reflexionar sobre ello para que estos medios refuercen y no empeñen la frescura original de ser personas comprometidas con otras personas…

 

JUEVES 3 de Marzo (Lucas 11, 14-23)

 “… el que no recoge conmigo, desparrama.” 

Jesús señala la importancia de definir la propia vida a favor o contra del bien, subrayando que tampoco sirve la imparcialidad.

La vivencia de nuestra misión como agentes de pastoral nos brinda ocasiones sobradas para obrar desde una ética proactiva, orientada al compromiso por el  bien y la verdad. Importa tanto lo que hacemos en favor de las personas como lo que dejamos de hacer.

Estamos llamados a recrear el perfil de una iglesia samaritana, a optar decididamente por la revitalización del espíritu original de los Evangelios.  No es posible recrear nada desde la pasividad de quien no hace nada malo. Debemos implicarnos, comprometernos, arriesgar…

 

VIERNES 4 de Marzo (Marcos 12, 28b-34)

“Amarás al Señor con todo tu corazón0… amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

Los santos fueron enamorados de Dios. Ese amor, prodigado y recibido, se volcó en expresiones de amor al prójimo.

¡Cuán necesario y urgente es rescatar el valor de la mística  en nuestras vidas como como agentes de pastoral de la salud!

Sin ella podemos seguir haciendo muchas cosas por y para Dios pero no en Dios. A la larga no sabremos por quién amamos.

 

 

SÁBADO 5 de Marzo (Lucas 18, 9-14)

¡Ten compasión de este pecador!

No puedo reflexionar este texto sin recordar un libro leído en mi adolescencia y titulado “El peregrino ruso.” Aquel peregrino, en búsqueda de su verdad, repetía esta plegaria sin cesar. Su oración-jaculatoria quedó amarrada en mi espiritualidad a tal punto que a menudo la repito mentalmente  como si de un mantra se tratara.

Hoy doy gracias por ella y motivos no me faltan para sentarme en el último banco y repetir con serena confianza mi verdad y la bondad infinita de Dios.

Todos tenemos algo de publicano. ¿O no? ¡Qué bien nos viene entrar en esta clara y humilde conciencia de nuestra humana condición! El Papa Francisco nos lo repite una y otra vez en sus reflexiones. No somos perfectos, no somos inmaculados, somos peregrinos en búsqueda. Los pies se nos llenan del polvo del camino… ¡Señor, ten compasión de mí que soy un pobre pecador!