SEMANA SANTA: 20 al 26 de Marzo de 2016

DOMINGO    20 de Marzo (Lucas 23, 1-49)                                                        DOMINGO DE RAMOS

“¡Fuera ese! Suétanos a Barrabás”

Todo discipulado exige comulgar con un proyecto, compartir un sueño y ser capaces de asumir sus consecuencias. Las respuestas “a medias” terminan en componendas que vuelven poco creíble el proyecto que decimos abrazar.

No hay discipulado sin “pasión”. Y este concepto debemos asumirlo en la doble acepción de sufrimiento y de entusiasmo.

En estos tiempos en los que contemplamos casi “en vivo” la persecución a muerte de cristianos en países ocupados por grupos de terroristas nos brota del corazón una oración para que este testimonio martirial sea fermento de mayor sensatez y humanidad. Me pregunto si no es posible hacer algo más…

Como ocurrió con Jesús, el odio y la sinrazón se imponen en un mundo en guerra de todos contra todos. Vivimos tiempos donde nuestro discipulado es puesto a prueba. ¿Qué hacemos por la paz y la verdad? ¿Cómo salir en defensa de tantos inocentes? Mientras “nos lo pensamos…”, Jesús sigue traicionado…

 

LUNES 21 de Marzo  (Juan 12, 1-11)                                                                 LUNES SANTO

“Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro.”

El testimonio de Lázaro era motivo de adhesión y de rechazo.  Una vida evangélicamente coherente nos da sentido de pertenencia, de plenitud, pero también acarrea incomprensión y hasta persecución.

El discipulado nos llena de vida nueva (como a Lázaro) al tiempo que nos compromete, nos hace vulnerables, nos pone entre “la espada y la pared”…

Mi pensamiento y mi corazón me llevan al encuentro de los cristianos de Alepo, en Siria. Eran más de 300.000, quedan poco menos de 30.000 y están condenados a morir, simplemente por ser seguidores de Jesús. Allí sólo quedan los que no pudieron escapar, pero también un puñado de religiosos y religiosas que no les abandonan, pudiendo hacerlo. Entre ellos tengo varios amigos. Son testigos… están llevando la coherencia del bautismo hasta las últimas consecuencias. ¡Recemos por ellos! ¡Pidamos por la paz!

 

 

MARTES  22 de Marzo  (Juan 13, 21-33.36-38)                                                   MARTES SANTO

“No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.”

En la experiencia de discipulado podemos vernos ante la posibilidad de traicionar nuestras opciones. No solamente ante la posibilidad, sino ante la constatación de andar por caminos distintos a los prometidos.

Entonces nos enfrentamos a las opciones de Judas y de Pedro: desentendernos de nuestra propia conciencia o asumir con dolor nuestras debilidades y reemprender el camino.

Ser discípulos no implica ser indemnes ante el mal, sino tener la capacidad de reconocerlo en nuestras vidas y volver, una y mil veces, a retomar los criterios y las acciones que nos legó Jesús de Nazaret.

 

MIÉRCOLES  23 de Marzo  (Mateo 26, 14-25)                                        MIÉRCOLES SANTO     

“El que ha mojado en la misma fuente que yo, ese me va a traicionar.”

Reflexionar el drama de Judas implica ser conscientes de que no estamos libres del paradigma que lo llevó a la perdición.

Judas, con su triste biografía, nos advierte que debemos revisar la relación entre los medios y los fines y que debemos hacerlo ahora, porque pactar con el enemigo es muy peligroso y el arrepentimiento puede llegar demasiado tarde.

Podemos preguntarnos por la relación que mantenemos con los recursos que el Señor puso a nuestra disposición. ¿Están ordenados a facilitar la vivencia de nuestra misión? Fuera de ese criterio no pueden validarse.

 

JUEVES  24 de Marzo (Juan 13, 1-15)                                                                JUEVES SANTO

  “… los amó hasta el extremo.”

Ser agente de pastoral de la salud es entrar en una escuela de amor. Las personas a las que atendemos en muchas ocasiones no manifiestan reciprocidad alguna frente a nuestros cuidados.

En esas circunstancias el amor está llamado a purificarse de motivaciones secundarias y adquirir su más alta expresión: la gratuidad.  Sí, podemos aprender a amar desde la misión que hemos abrazado.

En este día del amor fraterno, examinemos si la actitud de servicio desinteresado, pautado por la sencillez, está en el centro de nuestro modo de ser-hacer. 

 

 

VIERNES  25 de Marzo  (Juan 18, 1-19,42)                                                VIERNES SANTO                               

“Ahí tienes a tu madre…”

María al pie de la cruz es el icono de la presencia amorosa de Dios ante la persona sufriente. Ella es modelo de acogida silenciosa, emocional, cercana, firme… Ella es el rostro de la ternura del Padre. Un Padre cercano al Hijo amado, ahora traicionado y muerto en cruz…

Y Dios nos sigue regalando la presencia de su madre ante el dolor. Dios no nos abandona y siempre, siempre… lo hace desde la mediación de su madre, multiplicada en tantas “madres dolorosas”…

Soy padre y sé que cuando mis niños sufren debo estar, pero debo dar prioridad a la caricia y a la cercanía de la madre. ¡Misteriosa pero real presencia del amor de Dios! Dejémonos acompañar por la Madre… y seamos “como madres”, como María, al pie de las cruces de las personas que acompañamos.

 

SÁBADO 26 de Marzo (Lucas 24, 1-12)                                                           SÁBADO SANTO

“De madrugada, las mujeres fueron al sepulcro…”

Ante el misterio de la muerte sólo cabe el silencio y la hondura de una serenidad siempre buscada y ofrecida. Una paz del alma ante la cual enmudecen las preguntas, para respirar en Dios.

Somos sanadores heridos, como tantos y tantas que desde la la misión de agentes de pastoral de la salud se hacen presentes en el dolor ajeno sin dejar de sentir en sus carnes las mismas penas.

Será por este calado del misterio que el Sábado Santo está marcado por el silencio. Un silencio activo que nos permite atisbar respuestas que ninguna reflexión es capaz de abarcar.