VI SEMANA DE PASCUA, 1 al 7 de Mayo de 2016

DOMINGO , 1 de Mayo  (Juan 14, 23-29) PASCUA DEL ENFERMO – MES DE MARÍA 

  «El Espíritu Santo (…) será quien os vaya recordando todo los que os he dicho.”

El Espíritu tiene encomendada la difícil tarea de “recordarnos” las palabras de Jesús. ¿Y quién es el Espíritu? Es el amor. De ahí que el texto que reflexionamos reitere tantas veces el verbo amar.

No hay recuerdo posible de la Palabra, sin amor. Si Jesús no nos interesa, si no no representa nada en nuestras vidas, sus palabras nos resultarán indiferentes.

Por eso acercarnos a la Palabra es un ejercicio de amor al Hijo que nos lleva siempre al Padre. Un ejercicio sólo posible desde el Amor, desde el Espíritu.

En y por la Palabra nos encontramos con Dios Uno y Trino. De ahí la centralidad de la Palabra en la vida del discípulo.

El Papa Francisco nos lo recuerda en su proyecto pastoral: “Toda la evangelización está fundada sobre la Palabra, escuchada, meditada, vivida, celebrada y testimoniada.” (E.G. 174) Por lo tanto, hace falta formarnos continuamente en su escucha.

 

LUNES,  2 de Mayo  (Juan 15, 26 – 16, 4a)

“Os excomulgarán… llegará incluso la hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios.”

Jesús advierte a los suyos de la presencia de la persecución en sus vidas. Una realidad con la que debemos contar y frente a la cual debemos tener una postura de autocrítica y fortaleza.

Autocrítica para no proyectar en Dios nuestras inconsistencias y desavenencias  cayendo en el victimismo y fortaleza para asumir en clave creyente el peso de la incomprensión.

La vivencia comprometida de una nueva Hospitalidad también puede ser motivo de contradicción. Es más, no habrá fidelidad creativa al carisma si no asumimos con serenidad las tensiones propias de toda renovación.

 

MARTES,  3 de Mayo  (Juan 14, 6-14)

“El Padre que permanece en mí, hace sus obras.”

Así como Jesús es imagen del Padre y los apóstoles imágenes de Jesús, estamos llamados a revelar, con nuestras obras, la imagen de quienes son nuestros referentes en la vivencia del carisma.

Participamos de una cadena referencial: Ser imágenes del  Padre en su amor misericordioso, ser imágenes de Jesús, en su compromiso con la persona, transparentar con nuestras actitudes y acciones el corazón del carisma Hospitalario…

Para que esta dinámica sea auténtica el punto de partida implica el descentrarnos: “Lo que yo digo no lo hago por cuenta propia.”  No es posible ser autorreferenciales en la vivencia de la misión compartida. Podemos y debemos potenciar las cualidades y carismas personales, sin caer en personalismos. Estamos llamados a ser reflejos de una identidad compartida, sin caer en gregarismos despersonalizantes.

 

 MIÉRCOLES, 4 de Mayo  (Juan 16, 12-15)                                                                                                                

“El Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena.”

En el Espíritu Santo, Dios respeta profundamente nuestra realidad itinerante.

Es bueno aplicar esta pedagogía del respeto por los tiempos de cada uno. Es tan importante el mensaje como la capacidad receptiva de nuestro interlocutor.

Además de respetar los tiempos para la comunicación, debemos favorecer en el otro, la búsqueda de su propia verdad.

Jesús tenía claro su mensaje, sin embargo no lo transmite todo, deja que sea el Espíritu quien lo anuncie en el tiempo oportuno.  Pedagogía del encuentro, pedagogía de la comunicación en clave de receptor, no de emisor. ¡Todo un desafío!

 

JUEVES,  5 de Mayo (Juan, 16, 16-20)

 “Vuestra tristeza se convertirá en alegría”

Jesús nos invita a ser sensibles ante las preocupaciones de los demás. No para ofrecer un falso consuelo desde una solidaridad emocional que camufla la realidad, sino para ayudar a que el otro comprenda mejor su situación.

El mensaje es realista y al mismo tiempo optimista “me volveréis a ver”, “vuestra tristeza se convertirá en alegría”. Y es que ser realista no significa negar la utopía ni dejar de creer en las personas y en los valores que movilizan nuestros sueños.

Realidad y utopía se unen en una misma dinámica que genera esperanza e ilusión.  ¡Cuántas veces le negamos a la realidad la dimensión de utopía, necesaria para generar cualquier cambio!

No en pocas ocasiones cubrimos nuestra falta de impulso e ilusión en un pretendido “sentido de realidad”,,,

 

VIERNES,   6 de Mayo  (Juan 16, 20-23 a)

“…estáis tristes, pero volveré a veros y de nuevo os alegraréis.”

¿Qué lugar tiene la alegría en la propuesta terapéutica Hospitalaria? Mucho se ha escrito y no son pocas las propuestas que incluyen la risoterapia y en esta línea, la presencia esporádica de payasos en los hospitales…

Sabemos que sin un trabajo complementario y profundo dirigido a la búsqueda de sentido en la vivencia del dolor, estas alternativas, por cierto válidas, no serán sino flashes de una alegría pasajera.

Lo cierto es que el potenciar espacios y momentos de alegría son muy necesarios en cualquier circunstancia, pero particularmente en contextos marcados por el dolor. Podemos hoy preguntarnos si nuestra vida irradia la alegría que nos da la certeza de contar con Jesús en nuestras vidas.

Ser profetas de optimismo y alegría profunda es un signo pascual que debemos reivindicar ante tantos agoreros de la noche…

 

SÁBADO, 7 de Mayo (Juan 16, 23b-28)

“Ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre.”

Jesús preparó a los suyos para el momento de la separación. Juan narra con detalle sus últimos consejos, dándoles la certeza que ni Él ni el Padre les abandonarían.

Si repasamos la vida de los santos, de los grandes testigos del evangelio, encontraremos, como si de una constante se tratara, la autoconciencia de debilidad acompañada por la sensación de abandono y soledad.

La paz interior, la serenidad, el valor para enfrentar las consecuencias del seguimiento son ciertamente un don, pero al mismo tiempo, una difícil conquista.  Necesitamos reafirmarnos en la certeza de un Dios que está a nuestro lado. Que nos escucha, que nos ama con el mismo amor que Jesús hizo tangible entre los suyos.