XXXI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 30 de Octubre al 5 de Noviembre de 2016

DOMINGO  30 de Octubre  (Lucas 19, 1-10)

“Todos murmuraban…”

Como en tantas ocasiones, la presencia de Jesús en contextos supuestamente ajenos a la religión, fue causa de murmuraciones y críticas. Esta vez criticaban que hubiera aceptado ir a la casa de un pecador, alguien que se había enriquecido desde la avaricia y los negocios abusivos.

¿Dónde debe estar presente Jesús, su persona y su mensaje? ¿En ámbitos supuestamente “puros” o en lugares que no generen “conflictos”?

En ocasiones vivir en clave de Evangelio implica traspasar ciertos límites socialmente impuestos.

Estamos llamados a romper fronteras, a arriesgar con posturas que pueden ser anticulturales pero profundamente evangélicas. Quizá hasta paguemos el precio de equivocarnos… Recordemos entonces las palabras del Papa Francisco: “ Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades.” (EG, 49)

 

 LUNES 31 de Octubre  (Lucas 14, 12-14)

“Cuando des un banquete, invita a los pobres…”

Se trata de darnos “a fondo perdido”, simplemente porque, fundados en el Amor de Dios, no sabemos hacer otra cosa que amar sin condiciones.

Suena muy bien, ¡pero cuánto nos cuesta! La entrega entendida como un intercambio de favores suele colarse en las mejores actuaciones y prostituye su sentido.

“Invitar a los pobres…” adquiere en la mística cristiana un sentido que incluye y a la vez trasciende lo sociológico. Reclama tanta generosidad como humildad. Darse sin esperar recompensa alguna, poniendo la mirada en el bien del otro, descentrando la necesidad de afecto y reconocimiento… ¡Todo un proceso de madurez humana, exigencia de base para vivir en clave de Evangelio!

 

 

MARTES  1 de Noviembre  (Mateo 5, 1-12a)                                          TODOS LOS SANTOS

“… vuestra recompensa será grande en el cielo.”

Celebrar a todos los santos no es sólo contemplar la heroicidad de quienes vivieron con radicalidad el evangelio, sino también una invitación a retomar la común vocación a la santidad.

Mientras estamos en las coordenadas del tiempo y el espacio, la santidad no es un estado, sino un itinerario de fidelidad marcado, necesariamente, por las contradicciones. (Si analizamos la vida de los santos nos encontraremos con un lugar común: la profunda conciencia de la propia fragilidad.)

Ser santos no es ser perfectos, sino caminantes incansables hacia el bien y la verdad. No se trata, por otra parte, de una meta que sólo toca lo personal, sino que tiene su proyección en lo social en general y lo eclesial y comunitario en particular. El Papa Francisco nos recuerda que por el bautismo todos somos misioneros que  “la mayor o menor santidad” influye realmente en nuestra capacidad de ser anunciadores del Reino.

 

 MIÉRCOLES  2 de Noviembre  (Juan 14, 1-6)  CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

“Que no tiemble vuestro corazón…”

Jesús es el camino, la verdad y la vida. Lo hemos leído y reflexionado cientos de veces, pero en cada recodo de nuestra vida la llamada tiene un color, una insistencia, una luz particular.

Jesús continúa presentándose como camino, verdad y vida, en todas las circunstancias de nuestras vidas. De nosotros depende buscarlo e integrarlo en el diario vivir, o perderemos el rumbo.

Por este motivo, un cristiano no puede jamás afirmar que no sabe qué hacer ni hacia dónde ir. Es la gran diferencia que el Papa Francisco establece entre ser un errante, que no sabe hacia dónde va, o un peregrino, que tiene una meta clara en su vida. Podremos ir de una manera o de otra, con velocidades diferentes, por caminos diferentes… pero sabemos hacia dónde peregrinamos.

 

JUEVES 3 de Noviembre  (Lucas 15, 1-10)

 “Solían acercarse a Jesús todos los publicanos y pecadores para escucharle”.

Resulta cómodo quedarnos con quienes sienten, piensan y actúan “como nosotros”, dejando a un lado a los que son diferentes. La tendencia a formar grupos de “iguales” es lo más natural, pero no lo más evangélico.

El texto que reflexionamos nos invita, no solamente a una actitud inclusiva, sino a ir más allá, asumiendo una opción de preferencia, creando espacios de encuentro y de escucha para quienes no cuentan. Cuando esta actitud se vuelve ajena, entonces se multiplican los conflictos.

La capacidad de diálogo, de encuentro, de escucha al que quizá está en las antípodas de nuestro modo de pensar, se vuelven más urgentes que nunca. Es más, en estas actitudes se juega la paz entre los pueblos.

Todos somos conscientes del delicado momento que vive nuestra humanidad. Entre las causas más profundas está la postura excluyente e ideológicamente intolerante que se ha impuesto como nuevo paradigma social.

 

 VIERNES 4 de Noviembre (Lucas 16, 1-8)

“El administrador se puso a echar sus cálculos…”

¡Qué difícil resulta ser evangélicamente coherente cuando entran en juego intereses personales o corporativos!

No es posible amar protegiendo los propios intereses. Basta que analicemos nuestras vidas y encontraremos circunstancias en las que en función del bien, la justicia, la verdad, la paz personal y comunitaria, el bien de la persona amada, preferimos “perder nuestros derechos”.

Las actitudes reivindicativas pueden tener su razón de ser pero no necesariamente ser consistentes con la mansedumbre evangélica que está dispuesta a sacrificar sus propios intereses en pro de otros superiores.

 

 SÁBADO 5 de Noviembre  (Lucas 16, 9-15)

 “Ningún siervo puede servir a dos amos…”

El “servir a dos señores” no es compatible con el seguimiento de Jesús.

En ocasiones, no resulta sencillo abandonar a aquellos “señores” que se nos van imponiendo y a quienes, gustosos, solemos servir.

El Evangelio nos coloca ante el uso del dinero, pero podemos proyectar sus advertencias hacia esos pequeños o grandes referentes de nuestra vida que nos alejan del amor a Dios y a nuestros hermanos.

En el fondo se trata de establecer una clara escala desde la cual orientar nuestra relación con todo aquello que valoramos. ¿Qué es lo primero? En ocasiones no es sencillo discernir, pero es justamente en este proceso en el que ejercemos nuestra libertad.