II SEMANA DE ADVIENTO: 4 al 10 de Diciembre de 2016

DOMINGO 4 de Diciembre  (Mateo 3, 1-12)

“Preparad el camino del Señor.”

El Adviento nos invita a preparar la llegada del Señor. En un contexto cultural que distrae de mil maneras el sentido profundo de las fiestas navideñas, la llamada de Juan el Bautista parece resonar, una vez más, en el “desierto”.

¡Cuántos caminos debemos allanar! ¡Cuánta necesidad de diálogo, de serenidad, de paz, de justicia, de solidaridad, de ternura, de encuentro, de misericordia…!

Sintonizar con una iglesia que busca un regreso sincero a la originalidad del evangelio es, sin duda alguna, una llamada del Espíritu, una maravillosa manera de llenar de contenido el adviento. El Señor quiere llegar, no pongamos barricadas de intereses para impedir su llegada…

Quizá estamos siendo llamados a mantener viva la predicación de Juan el Bautista y ser anunciadores de una salvación que, siendo gratuita, demanda ser acogida con un corazón dispuesto a la conversión.

Es relativamente fácil “apuntarnos a las fiestas navideñas”… pero todo será vana ilusión si no aprovechamos para dar “frutos de conversión”.

 

LUNES 5 de Diciembre  (Lucas 5, 17-26)

“Tus pecados quedan perdonados. Levántate y anda.”

¿Cómo fortalecer caminos de encuentro que hagan posible la visión de la sanación integrada a la salvación? El texto que reflexionamos parece darnos una clave: “Para que veáis que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados –dijo al paralítico- A ti te lo digo, ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa.”  La prueba de su poder espiritual-religioso está en su compromiso por la salud física de aquella persona.

Podríamos interpretar que la propuesta de una pastoral que se mantuviera ajena a la salud integral (bio-psico-social y espiritual) no es una propuesta evangélica.

De ahí que, desde el modelo eclesial evangelizador, podamos leer la situación al derecho y al revés, es decir: nuestro servicio de sanación debe integrar la atención espiritual y la atención espiritual debe integrar la sanación.

Esta parece ser una de las claves evangélicas de nuestra misión y reclama una atención especial para no caer en reduccionismos. El cuidado y la sanación, siendo por sí mismas obras de misericordia y por tanto evangelizadoras, reclaman, cuando las circunstancias de la persona atendida lo permiten, la explicitación del mensaje salvífico.

 

MARTES 6 de Diciembre  (Mateo 18, 12-14)

“¿No deja las noventa y nueve en el aprisco y va en busca de la perdida?”

Leer la parábola de la oveja perdida en clave de INCLUSIÓN-EXCLUSIÓN, tiene una gran actualidad.  Una de las líneas centrales de la acción pastoral del Papa Francisco consiste justamente en ser capaces de abrir nuestros corazones y nuestras mentes a fin de acoger, misericordiosamente, a todas las personas.

Ello puede implicar, dejar a las ovejas en el aprisco y salir en búsqueda de la descarriada. Ciertamente podemos estar muy cómodos “dentro del aprisco”, pero la “iglesia en salida” es aquella que rompe sus fronteras y sale al encuentro del otro, del diverso, del que piensa distinto, del que quizá hasta nos persigue y con el que debemos dialogar para comprenderlo y proponerle caminos de encuentro.

El Adviento vivido en esta clave nos trae una llamada misionera muy comprometida y hasta incómoda ya que nos lleva al encuentro del caos, de la diversidad, de la contradicción… Podemos seguir tranquilos “dentro del aprisco”, pero la llamada parece clara…


MIÉRCOLES  7 de Diciembre  (Mateo 11, 28-30)

“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados.”

La vorágine del hacer, dando a cada actuación las notas de calidad que nos exigimos o que nos exigen, se ha impuesto en nuestras vidas.

¿Qué significa ir a Jesús con nuestros cansancios y nuestras sobrecargas? Ante la prepotencia de “poder con todo”, Jesús nos invita a sosegar nuestro ímpetu, a optar por una vida serena, conociendo nuestras limitaciones y debilidades y obrando en consecuencia.

Ello no significa ignorar las exigencias de la vida, sino asumirlas desde una actitud de sosiego y realismo. Estamos ante una demanda evangélica de gran actualidad.

Son muchos los que, desde un contexto de compromiso eclesial, van entregando sus vidas con una generosidad que no conoce límites. La búsqueda de un equilibrio entre la necesaria entrega y el imperioso sosiego, reclaman discernimiento.

Probablemente lo urgente y lo que más reclama nuestro contexto, desde el punto de vista pastoral o evangelizador, no sea “hacer muchas cosas”, sino testimoniar serenidad, interioridad, paz, capacidad de escucha atenta… Más un saber estar que un hacer vertiginoso.

 

 

JUEVES  8 de Diciembre  (Mateo 9, 27-31)            SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

 “Y la dejó el ángel,”

María ocupa un lugar central en el carisma institucional. Nuestro Fundador la propuso como protectora y modelo de vida a las primeras Hermanas Hospitalarias. Hoy estamos invitados a contemplarla en su excepcionalidad y, a la vez, su cercanía.

Vivir el adviento en clave mariana es asumir la dimensión del misterio de la gracia que, también en nosotros, está presente y nos convoca a encarnar al hijo de María.

Hoy os invito a reflexionar sobre las últimas palabras con las que Lucas termina la narrativa de la anunciación. El mensaje había sido impresionante, inesperado y cargado de misterio. El ángel le dijo que no temiera, pero terminada su misión, “la dejó”. Algo parecido sucede en todas nuestros itinerarios vocacionales. Llegado el momento acogemos la inspiración, la llamada, y aún dentro del riesgo, apostamos por iniciar el camino.

Pero pronto caemos en la cuenta que estamos solos. Que “el ángel se ha ido”… Es entonces cuando el peregrinar vocacional de María se convierte en paradigma de todos los andares en la fe.

 

VIERNES 9 de Diciembre (Marcos 11, 16-19)

“Los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.”

Cuando el rechazo se instala en los corazones y en las mentes, no hay razón posible que logre cambiar los posicionamientos. De ahí que el primer cambio deba provenir desde el corazón. El Papa Francisco insiste en que no hay encuentro ni diálogo posible sin una previa actitud de aceptación emocional del otro.

La Palabra que hoy se nos propone puede ser leída desde aquel que rechaza, pero también desde el que es rechazado. En este segundo escenario lo que debe primar es la actitud de quien comprende la situación sin perder la calma, sabiendo que “los hechos dan razón”…

Todos necesitamos amar y ser amados, acoger y ser acogidos. Para ello debemos ser facilitadores del encuentro, sin perder la calma cuando el rechazo hacia nosotros llega sin fundamento alguno. La imagen de Juan el Bautista, fiel a su misión, sin depender del “qué dirán”, nos invita a la coherencia serena, poniendo los sentimientos de pena y soledad que causan los rechazos en el corazón de Dios.

 

SÁBADO 10 de Diciembre  (Mateo 17, 10-13)

 “Elías ya ha venido y lo trataron a su antojo.”

Cuando algo no nos interesa, pueden darnos mil razones que no nos convencerán de su valor. Algo de eso ocurría con aquellos letrados que multiplicaban los pretextos para no aceptar en Jesús al Mesías prometido.

La psicología nos ha ayudado a comprender la centralidad que tiene la afectividad en nuestros procesos de comprensión y aceptación. El refranero popular lo describe muy bien: “Para quien ama, mil razones no constituyen una excusa, para quien no ama, una excusa se convierte en mil razones”.

Sólo desde el amor seremos capaces de acoger al Señor en nuestras vidas. Sólo desde el amor es posible acoger a los demás, de manera incondicional.