TIEMPO DE NAVIDAD: 25 al 31 de Diciembre de 2016

DOMINGO 25 de Diciembre  (Juan 1, 1-18)                                                   SOLEMNE NATIVIDAD DEL SEÑOR

“La Palabra estaba junto a Dios, la Palabra era Dios.”

En esta fecha en que celebramos que el Verbo se hizo carne, sentimos la llamada a ser  mucho más responsables de aquello que decimos y dejamos de decir.

En Jesús la PALABRA se hizo PAZ, RECONCILIACIÓN, SALUD, FRATERNINDAD, TERNURA, PERDÓN… ¿Y en nosotros?

Ser “imagen y semejanza” de Dios implica asumir esta dimensión vital – no sólo discursiva – de la PALABRA. Jesús niño vuelve dinámico y actual su nacimiento en el compromiso de quienes, como Él, hacen de la PALABRA una fuente fecunda de VIDA.

Sin olvidarnos que el misterio de la Navidad nos pone en el escenario de una radical sencillez, de “perfume de familia”, de ternura compartida.

Con Jesús, nace la FAMILIA DE NAZARET. En este año en el que el Papa nos invita  a reflexionar y a potenciar la familia, reforcemos nuestra búsqueda de identidad junto al portal de Belén.

 

LUNES 26 de Diciembre  (Mateo 10, 17-22)

“Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten.”

Hoy la Iglesia hace memoria de San Esteban, uno de los primeros mártires de la comunidad cristiana de Jerusalén.

Hacer nuestro el modelo de vida que el Niño de Belén nos propone no siempre será bien recibido por todos aquellos cuyos valores y sueños van por derroteros alternativos.

Vivir nuestra misión de agentes de pastoral desde estas sugerencias implica capacidad de diálogo, profundidad de vida, certezas fundamentadas y también capacidad para sufrir y callar cuando la incomprensión nos cierra todas las puertas.

La Navidad no puede ser confundida con un mensaje inconsistente, o centrado en efusiones afectivas sin proyección ni coherencia. Si querer desde el afecto implica renuncias, cuánto más cuando el amor es una opción evangélica.

 

 

MARTES 27 de Diciembre  (Juan 20, 2-8)

“… el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús.”

Jesús y Juan fueron grandes amigos y ese cariño mutuo reivindica el lugar que debemos darle a la amistad. Una buena amistad potencia lo mejor de cada uno y hace posible sueños imposibles.

Así lo contemplamos en tantas historias de compromiso, de solidaridad, de entrega, nacidas desde la amistad.

La amistad es el revulsivo que moviliza la creatividad y el compromiso. ¿Sabemos cultivar relaciones fraternas, amigables en nuestra comunidad parroquial, en nuestra vida social, en nuestras familias?

En este año, dedicado pastoralmente al cultivo del espíritu de familia, retomemos nuestro compromiso por ser constructores de relaciones interpersonales sanas, acogedoras, promotoras de lo mejor de cada uno de aquellos con quienes compartimos el día a día.

  

MIÉRCOLES 28 de Diciembre  (Mateo 2, 13-18)

“Montó en cólera y mandó matar a todos los niños menores de dos años.”

Han habido y hay muchos “Herodes” que en nombre del poder, de la riqueza, del prestigio… ponen en riesgo la vida de sus semejantes. De esta manera la pobreza, el paro, las enfermedades, el hambre, el analfabetismo, la indefención… se expanden en grandes masas sociales.

Más allá de estas realidades, muchas veces estructurales, es necesario reflexionar sobre estas mismas actitudes en nuestras vidas. ¡Cuántas veces al proteger nuestros intereses perjudicamos a los demás!  El contexto competitivo, consumista  e individualista en el que crecemos parece justificarlo todo. Se nos invita a colmar todas nuestras necesidades sin pensar en consecuencias.

La solución no reside simplemente en no dejarnos llevar por la ola individualista, o en quedarnos con la crítica hacia el mal “que está en los demás”, sino en optar decididamente por ser promotores activos de solidaridad, de un modelo de vida más sencillo, de apertura e inclusión frente al que es diferente.

 

JUEVES 29 de Diciembre  (Lucas 2, 22-35)

 “Según la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén.”

Jesús no se propuso arrasar con el pasado religioso del pueblo hebreo sino que poco a poco, y desde su misma realidad personal, fue dando los pasos necesarios hacia la nueva alianza.

María, José, los primeros seguidores, hicieron el mismo proceso, descubriendo lentamente la novedad del Reino.

Durante sus vidas cumplieron la Ley de Moisés hasta que, iluminados por el Espíritu y acaecida la resurrección, comprendieron que Jesús había inaugurado un nuevo modo de relacionarnos con la creación, con Dios, con nosotros mismos y las demás personas.

Al comienzo de su pontificado, el Papa Francisco escandalizó a muchos cuando afirmó que la “verdad es contextual”.  No se refería a la Revelación en sí misma, sino al proceso por el cual vamos descubriendo el querer de Dios en nuestras vidas. Ese proceso nos invita a no quedarnos anclados en paradigmas que se salen de su contexto.

Cada cosa a su tiempo… y cada tiempo reclama apertura a la novedad del Espíritu.

 

VIERNES  30 de Diciembre (Mateo 2, 13-15.19-23)                                 SAGRADA FAMILIA DE NAZARET

“…se fue a Egipto (…) volvió a Israel (…) se retiró a Galilea y se estableció en Nazaret.”

No resulta difícil establecer un paralelismo entre la vida itinerante de la familia de Nazaret y el fenómeno inmigratorio. Sabemos de los conflictos que generan millones de personas que buscan un lugar seguro, simplemente para poder vivir. Los países ricos cierran sus fronteras para preservar su bienestar mientras miles de seres humanos continúan deambulando por el mundo, soñando ser acogidos.

Hemos tejido una tupida red  que nos vuelve inmunes al drama humanitario que nos rodea. Y esa “sagrada familia”, continúa buscando un sitio seguro donde establecerse.

Seguramente se nos encoge el corazón cuando nos adentramos en este tema de tanta actualidad y el sentimiento de impotencia puede paralizarnos.

Me pregunto si no puedo hacer algo, si debo continuar en mi rol de ”espectador conmovido” y poco más… Si no debo dar un paso al frente y generar otra red, esta vez no para protegernos, sino para multiplicarnos en gestos de solidaridad.

Millones de familias siguen buscando su “Nazaret” y necesitan de “ángeles” que le señalen un camino y les salven de los peligros.

 

 

SÁBADO  31 de Diciembre  (Juan 1, 1-18)

 

“… acampó entre nosotros”.

Se cierra hoy un año más en el que hemos caminado juntos, releyendo nuestra identidad de cristianos y de agentes de pastoral de la salud a la luz de la Palabra.

Lo hacemos con un texto que reivindica la centralidad de la Palabra  como fuente de “gracia y verdad”.

La Palabra ha venido hasta nosotros. En su escucha y seguimiento nutrimos nuestra filiación divina.  La Palabra nos hace hijos en el Hijo. La Palabra genera la raíz común que nos hace hermanos y hermanas.

El Papa Francisco en Amoris Laetitia nos recuerda que  “…la Palabra no se muestra como una secuencia de tesis abstractas, sino como una compañera de viaje…”  Es lo que hemos intentado, día tras día, releyendo nuestras penas y alegría, esperanzas y desesperanzas… para encontrar en ella una meta, una luz, una dirección hacia donde peregrinar.

Por la Palabra el Espíritu Santo habitará en nosotros, invitándonos a avanzar hacia el encuentro definitivo con el Padre, en la imitación del Hijo.