VIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO- INICIO DE LA CUARESMA : 26 de Febrero al 4 de Marzo de 2017

DOMINGO 26 de Febrero  (Mateo 6, 24-34)

“No esteis preocupados por lo que habéis de comer o beber…”

Este texto nos enseña a leer y comprender el estilo de Jesús. Para sus seguidores, lo primero es buscar “el Reino de Dios y su Justicia”, lo demás viene por añadidura.

Jesús está hablando de preferencia, de proyectar la vida en el amor a los demás, de construir el Reino haciéndolo todo con su Espíritu, implicándonos activamente para que el Reino se haga presente.

El Papa Francisco nos recuerda que instaurar el Reino implica  generar cambios sociales. “En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos” (EG, 180)

El Reino de Dios no se centra en mi paz personal. Esa paz será consecuencia, no objetivo. Y por cierto, una paz que puede demandarnos la vida en la entrega…

 

 

LUNES 27 de Febrero  (Marcos 10, 17-27)

Sociológica y económicamente hablando, la mayoría de los europeos debemos reconocernos ricos. Formamos parte de esa minoría de la población mundial que posee la mayoría de los recursos.

Hay una dimensión ética del poseer que pasa por una solidaridad exigente. No se trata de dejar caer migajas sino de “desposeernos”. ¿Frunciremos el ceño y nos alejaremos de las exigencias del Reino como el joven rico?

La abundancia o es radicalmente solidaria o no es evangélica. Afirma el Papa Francisco:  “…los ricos deben ayudar a los pobres, respetarlos, promocionarlos. Os exhorto a la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano.”

Abramos los ojos…

 

MARTES 28 de Febrero  (Marcos 10, 28-31)

“Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos…”

La exégesis ha aplicado este texto a la vida consagrada pero no es legítimo desposeer de calidad evangélica a otras formas de vida.

Cualquiera sea nuestra realidad personal – vida consagrada, sacerdotal o laical – estamos llamados a despojarnos de aquello que nos impide optar por Jesús y su Evangelio.

Tanto en lo personal como en lo institucional es preciso  revisar con serenidad y verdad nuestras renuncias y posesiones, analizadas como causas de mayor o menor libertad para vivir en clave de evangelio.

¿De qué debo despojarme para vivir en clave de evangelio?

 

 

MIÉRCOLES 1 de Marzo  (Mateo 6, 1-6.16-18)                   COMIENZA EL TIEMPO DE CUARESMA

 

“… tu Padre que ve lo que haces en secreto…”

La cuaresma es una llamada a la interioridad, a quitarnos máscaras, a reconocernos peregrinos, necesitados de descanso, del agua fresca que nos reconforta, del diálogo sereno con los compañeros y compañeras de camino, de echar una mirada al horizonte para reconocer el camino recorrido y reorientar los próximos pasos.

Abrirnos a las necesidades de quienes nos rodean, controlar nuestros deseos de posesión y consumo desde la austeridad solidaria, darnos oportunidades para el encuentro sereno con Dios en la plegaria.  Todo un mapa de ruta para el tiempo que hoy recomenzamos.

 

 JUEVES  2 de Marzo  (Lucas 9, 22-25)

 “El que quiera seguirme, que cargue su cruz…”

Se trata de cargar la propia cruz. No hace falta salir a buscar cruces ajenas. Cada uno tiene la suya, marcada por circunstancias comunes y también específicas, únicas. Nadie puede llevar la cruz de otro. Podemos ayudar, podemos prestar apoyos, pero jamás remplazar ni quitar al otro el derecho a asumir su propia vida.

En el misterio del dolor debemos respetar el desafío de construcción de la persona que está sufriendo.

Está claro que no nos ubicamos en un planteamiento dolorista. Debemos luchar contra el dolor. Estamos hablando de la dimensión personal e inevitable del dolor que acompaña nuestra creaturidad, nuestra fragilidad intrínseca. Ese dolor o lo asumimos desde una espiritualidad del abandono en el Padre o nos destruye.

 

VIERNES 3 de Marzo (Mateo 9, 14-15)

“Los fariseos ayunamos tantas veces…”

Si hacemos del ayuno un rito más y sólo con su cumplimiento nos sentimos “buenos”, estaremos entrando en la dinámica de un ritualismo compensatorio, poco menos que vano.

Quizás una buena manera de ayunar consista en acercarnos con mayor disponibilidad y alegría a las personas cuyo cuidado se nos ha confiado,  echar un cable al compañero y la compañera que lo están necesitando, disimular un error y animar a quien lo haya cometido, callar ante el dolor que nos pueda provocar una actitud o una palabra malsonante…

Seguramente todos sabremos identificar esos “ayunos significativos” que nos ayudan a crecer como personas y como discípulos y asumir las llamadas de conversión que se evidencian en nuestra fragilidad y reclaman una respuesta.

 

 

SÁBADO 4 de Marzo  (Lucas 5, 27-32)

 “Vio a un recaudador de impuestos llamado Leví”.

Jesús mira al cobrador de impuestos, al pecador, al despreciado. Se acerca, le acoge, le reconoce, supera el estigma social que lo invitaba a no mezclarse “con esa gente…

¡Qué difícil se nos hace “mirar”… “querer mirar”… Es más sencillo desviar la mirada. Tener una “mirada amaestrada” que sólo capta aquello que es “políticamente correcto”, que no genera conflicto alguno, que no descompone ni inquieta nuestro estatus ideológico, religioso, profesional…

El Evangelio de hoy nos invita a “mirar”, a integrar al diferente, a correr el riesgo de la incomprensión y de la crítica a nuestros paradigmas. Nada ni nadie puede interponerse en esa llamada de fraternidad universal. En estos tiempos de exclusión, el encuentro y la aceptación del diferente se vuelve evangélicamente anticultural.