XXV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 23 al 29 de Septiembre de 2018

Domingo 23 de Septiembre  (Marcos 9, 30-37)

 “… habían venido discutiendo acerca de quién de ellos sería el más importante…”

La actitud de servicio está en el corazón del modelo de vida que propone Jesús de Nazaret.

Sin embargo, aún desde un contexto de entrega, de seguimiento y consagración, puede colarse la tendencia a buscar el reconocimiento y el prestigio.

Hay que recorrer un largo camino de madurez para que el servicio se purifique en sus motivaciones y termine sustentado en la sencillez y en la ausencia de segundas intenciones.

En “Amore et Laetizia”, el  Papa Francisco nos recuerda que el amor se traduce en una actitud constante de servicio: “Así puede mostrar toda su fecundidad, y nos permite experimentar la felicidad de dar, la nobleza y la grandeza de donarse sobreabundantemente, sin medir, sin reclamar pagos, por el solo gusto de dar y de servir.” (AL, 94)

 

LUNES 24 de Septiembre  (Lucas 8, 16-18)

“Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama.”

Si escondemos la luz le quitamos oxígeno. Puede empequeñecerse y llegar a apagarse. La luz se retroalimenta y fortalece en un espacio abierto.

Jesús se sirve de esta imagen para invitarnos a robustecer nuestra identidad creyente desde una vivencia comprometida, expuesta a la intemperie.

No se trata de proponer exhibicionismo alguno, sino de asumir la dimensión testimonial de la fe, evangelizando la cultura y asumiendo las semillas de evangelio presentes en ella.

Para ello debemos superar la tendencia al secretismo espiritual y optar decididamente por vivir y manifestar nuestra fe con transparencia y naturalidad.

A ello nos invita de manera reiterada el Papa Francisco cuando nos presenta la identidad misionera de todo bautizado.

 

MARTES 25 de Septiembre  (Lucas 8, 19-21)

“Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.”

¿Qué lugar encuentra la escucha y la vivencia de la Palabra entre nosotros?

Nos preguntamos si no debemos hacer de la Palabra la fuente común en la que toda la comunidad parroquial se nutra y se reconozca. En ella encontraremos los referentes para soñar y construir el presente y el futuro.

Desde sus fuentes el seguimiento de Jesús se nutre en la Palabra y es en ella que debemos encontrar los itinerarios para una pastoral de la salud viva y vivificante.

 

MIÉRCOLES 26 de Septiembre  (Lucas 9, 1-6)

“Quedaos en la casa donde entréis…” 

El Evangelio nos recuerda el envío de Jesús a sus discípulos a “proclamar el Reino y curar a los enfermos”.  Estamos ante un texto referencial para el carisma del agente de pastoral de la salud.

Nos llama a cultivar una actitud y una habilidad que por cierto escasea en el trato con la persona enferma: saber entrar, saber quedarse, saber estar con el otro, nos resulta cada vez más difícil.

Nos sobran las razones para “cubrir el expediente de prisa y corriendo”… porque no hay tiempo que perder, porque nos esperan otras demandas, porque… simplemente  hemos pedido la capacidad de “estar”, sin “hacer”.

Y estar “en la casa del otro” tiene mucho que ver con la empatía, con la ascesis del “yo” para dar lugar “al otro”.

Acoger esta llamada a entrar y quedarse en el otro implica asumir un ritmo y una actitud quizá distintas a la hora de ejercer el servicio evangelizador y sanador que se nos ha confiado.
 

JUEVES 27 de Septiembre  (Lucas 9, 7-9)

 “…buscaba verle.” 

Herodes tenía curiosidad por conocer a Jesús, el predicador nazareno que tanta expectativa despertaba entre el pueblo judío. Llegó a verlo… y lo utilizó como moneda de cambio para sanear sus relaciones con Pilatos.

Querer ver a Jesús y hasta llegar a verle no parece garantizar un cambio en nuestras vidas. Se necesita algo más, y ese algo más tiene que ver con opciones más profundas que brotan desde el don de la fe y se expresan en la conformación de nuestras opciones de vida a la luz de su mensaje y de su vida.

El mismo Jesús nos habló de su presencia en los pobres, los enfermos, los pequeños… Pero de poco nos sirve una convicción conceptual que no termina motivando y cualificando nuestro modo de vivir.

Como Herodes podemos quedar fuera del misterio e ignorar la riqueza sacramental presente en cada persona atendida o hacer de nuestra misión un encuentro cotidiano y transformador con el Cristo de los Evangelios.

 

VIERNES 28 de Septiembre (Lucas 9, 18-22)

“El Hijo del hombre tiene que padecer mucho… ser ejecutado y resucitar al tercer día.”

Jesús sufriente, muerto y resucitado se muestra como paradigma de nuestra propia biografía y de la de las personas que acompañamos en nuestros centros.

Sin la perspectiva de la resurrección pierde sentido el compromiso de estar y luchar por la salud integral de cada uno de ellos.

La dignidad absoluta de sus vidas radica en esta llamada a la plenitud en Dios. Como el Cristo de los Evangelios muchos entre ellos deben “sufrir mucho”  y este sufrimiento es un escándalo y un sin sentido si lo privamos de la llamada a compartir su resurrección.

 

 

SÁBADO 29 de Septiembre  (Juan 1, 47-51)                            ARCÁNGELES MIGUEL GABRIEL Y RAFAEL

SAN RAFAEL, PROTECTOR DE LA PASTORAL DE LA SALUD

“He ahí una persona en quien no hay engaño”.

Las personas cargadas de veracidad con las que nos vamos encontrando a lo largo de nuestras vidas, son como ángeles, mensajeros de Dios. Podemos recordar a personas que marcaron nuestro pasado por su bondad, por su profundidad, por su sabiduría, por su cariño incondicional, por su sencillez, por su valor, por su espíritu de lucha, por su profesionalismo, por su cercanía, por su vida de fe…

Al encontrarnos con ellos nos hemos sentido llamados a seguirles, a ser como ellos… Fueron referencias en la construcción de nuestras propias personas.

San Rafael arcángel es uno de los protectores de la congregación. Su nombre significa “Dios sana”. A él le encomendamos en este día a todos los agentes de pastoral de la salud.  Que como San Rafael acompañó a Tobías, sepamos nosotros ser compañeros de camino, los unos de los otros.