IV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 3 al 9 de Febrero de 2019

DOMINGO 3 de Febrero (Lucas 4, 21-30)

“…se pusieron furiosos… lo empujaron fuera del pueblo, con intención de despeñarlo”

No pocas veces sentimos en nuestras vidas la incomprensión y hasta la persecución.  Pero debemos evitar equívocos. En ocasiones no somos aceptados por nuestras propias debilidades, por nuestros errores y no por nuestras virtudes.

No es lo mismo ser perseguidos por ser fieles al proyecto de vida de Jesús de Nazaret que serlo por nuestras inconsistencias. El Papa Francisco en Gaudete et Exultate nos lo recuerda con claridad cuando afirma que “un santo no es alguien raro, lejano, que se vuelve insoportable por su vanidad, su negatividad y sus resentimientos. No eran así los Apóstoles de Cristo.” El Papa afirma que las persecuciones que surgen desde nuestras debilidades, son evitables.

Cuando la dinámica personal se centra en las persecuciones que nos ocasionamos nosotros mismos con nuestro modo equivocado de actuar, surgen sentimientos victimistas que nada tienen que ver con la serenidad y la valentía demostrada por Jesús en medio de sus detractores.

La incomprensión no debería paralizarnos. Si lo hace tenemos que revisar las motivaciones y la madurez de nuestras opciones.

 

LUNES 4 de Febrero  (Marcos 5, 1-20)

 “…le pidió que lo admitiese entre los suyos, pero él no se lo permitió.”

El recién curado quiso seguir al Maestro, formar parte del grupo selecto de discípulos que le acompañaban. Jesús no se lo permitió y le pidió que se quedara con los suyos anunciándoles lo que había hecho con él.

Estamos ante el sentido vocacional de la vida seglar. El seguimiento de Jesús no es una cuestión privativa de las consagradas y consagrados.

Quienes nos quedamos “con los nuestros”, también estamos llamados a anunciar la misericordia de Dios.  Es, sin duda, una forma muy exigente de seguimiento que debe ser promovida y acompañada. El Papa Francisco en Evangelii Gaudium nos recuerda que “ha crecido la conciencia de identidad y la misión del laico en la Iglesia”. ¿Damos espacio, acompañamiento, formación… a quienes deben ser fermentos de Evangelio “entre los suyos”?

 

 MARTES 5 de Febrero  (Marcos 5, 21-43)

“… llegó uno de los jefes de la sinagoga, al ver a Jesús, se postró a sus pies suplicándole…”

Jairo, siendo jefe de una sinagoga y estando Jesús tan cuestionado, no teme ir a su encuentro. Se abre paso en medio de la muchedumbre, le habla y suplica su intervención.

La fe reclama gestos concretos, “dar la cara” por Él en medio de las gentes y hacer profesión del propio credo.

El silencio del creyente parece ser hoy una exigencia  cultural que llega al interior de instituciones confesionales como la nuestra. Influenciados por la “multitud”, ¿no arrinconamos nuestro credo?

Necesitamos dotar a nuestra fe de un lenguaje evidente, o terminaremos renegando de ella. En esta línea encontramos al Papa Francisco que en reiteradas ocasiones se refiere al discipulado misionero. Vivir el bautismo es vivir en clave misionera, en clave testimonial.

 

MIÉRCOLES 6 de Febrero  (Marcos 6, 1-6)

  ¿De dónde saca todo eso?

Para los paisanos de Jesús, los que le vieron crecer en la carpintería del bueno de José, junto a su joven madre, María, no tenía razón de ser el perfil de profeta y taumaturgo con el que Jesús era reconocido en otras poblaciones.

Marcos afirma que ante tanta cerrazón “no pudo hacer allí ningún milagro”. Faltaba uno de los condicionantes: la fe.

Miremos a nuestro alrededor, pensemos en las personas con las que tejemos nuestras biografías, los más cercanos; revisemos ante la Palabra la llamada a creer en ellos, a apoyarlos en su crecimiento, a ser potenciadores de la riqueza de aquellos con quienes compartimos nuestras vidas.

 

JUEVES 7 de febrero (Marcos 6, 7-13)

 

“Y los fue enviado de dos en dos.”

Estamos ante la dimensión comunitaria del seguimiento a Jesús de Nazaret. No se trata solamente de una estrategia sino de una condición de identidad.  La fe es vivida y proclamada en comunidad o no es fe cristiana.

De ahí la importancia de generar y acompañar grupos de vida en clave creyente al interno de nuestras obras.  Contamos con un referente claro en las comunidades de Hermanas Hospitalarias. Pero el tema no queda resuelto.

Es necesario promover formas laicales y mixtas (religiosas-laicos) de vivencia comunitaria/compartida de la fe en Jesús de Nazaret. es una expresión concreta de este caminar evangélico de gran actualidad. Allí nos encontramos los agentes de pastoral de la salud de las parroquias.

 

 VIERNES  8 de Febrero (Marcos 6, 14-29)

 “El rey se entristeció (…) pero no quiso desairarla.”

 Herodes admiraba a Juan, sin embargo terminó cediendo al pedido de Herodías y ordenó su muerte.

Vivir con coherencia aquello en lo que creemos implica tener capacidad para enfrentar situaciones desafiantes en las que debemos jugarnos, arriesgar, decepcionar expectativas de quienes nos quieren diferentes.

Quizá se trate de compartir nuestros puntos de vistas con transparencia en contextos ideológicamente agresivos, no dejar por buena una injusticia o una mentira, identificarnos con serenidad ante quienes hacen una crítica destructiva y exponer una visión alternativa… No es fácil ser coherentes. En ese empeño radica la santidad.

 

 

SÁBADO

6 de febrero (Marcos 6, 30-34)

“Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.”

La fatiga y la falta de tiempo conforman una constante en nuestro diario vivir. Al parecer los primeros discípulos no se libraron de ella.

Contemplamos cómo Jesús les invitó a estar solos en un sitio apartado, pero el plan fracasó. El descanso duró lo que el viaje en barca de un lugar a otro.

Debemos descansar, reponer nuestras fuerzas en la misma dinámica de la entrega, crear espacios de soledad y encuentro con el Señor sin por ello alejarnos de la misión. Es el desafío de una sana espiritualidad en la vida activa.