I SEMANA DE ADVIENTO 1 al 7 de Diciembre de 2019

DOMINGO  1 de Diciembre  (Mateo 24, 37-44)  COMIENZA EL NUEVO AÑO LITÚRGICO- CICLO A

d en vela…”

Comenzamos un nuevo año litúrgico y la primera llamada que nos hace el Señor a través de su Palabra es que estemos en vela, que no nos quedemos dormidos, que no nos distraigamos…

Y, por cierto, ¡cuántos motivos se suman en nuestro contexto social para estar distraídos!

En estos días se encienden las luminarias navideñas en muchas ciudades españolas y miles de personas se agolpaban en torno a ese espectáculo tan bello, como efímero…

Mantenernos con espíritu reflexivo y crítico implica una opción no siempre fácil de sostener. Hay momentos en los que parece mejor mirar para otro lado, dejar correr las cosas, o simplemente cerrar los ojos…

Son trampillas que nos hacemos cuando las realidades exigen un discernimiento comprometido. Es como dejarnos “robar”, o no utilizar  adecuadamente los dones que el Señor nos ha dado, abusando de su confianza, quedándonos en esa “noche avanzada”… que nos adormece…

El Señor nos invita a estar vigilantes, atentos, superar los sueños e implicarnos en la búsqueda del bien.

Que este tiempo de ADVIENTO nos devuelva esa capacidad de interioridad, de profundidad, de conciencia abierta a la luz del Señor que está llegando… y que no podemos, ni debemos, ocultar detrás de los espejismos del mercado navideño…

 

 LUNES 2 de Diciembre  (Mateo 8, 5-11)

“En Israel no he encontrado tanta fe.”

¿Cómo es eso que de Oriente y Occidente vendrán y se sentarán junto a nuestros padres Abrahán, Isaac y Jacob?

El contexto en el que Jesús reafirma este anuncio en el que cuestiona la exclusividad salvífica de los israelitas es especialmente crítico pues pone la fe de un centurión romano sobre la del pueblo escogido.

Aplicar esta palabra a nuestro contexto implica abordar el tema de la INCLUSIÓN. A nadie se le puede negar la posibilidad de compartir el proyecto de Jesús de Nazaret.

Hoy vivimos con no poca tensión ese principio evangélico que lleva al Papa Francisco a promover una iglesia “inclusiva”, que no pretende ponerle frontera alguna a la misericordia de Dios.

¡Cuánto camino debemos hacer para romper las ataduras milenarias de un exclusivismo salvífico que no tiene nada que ver con el plan de ese Dios que viene para todos los “hombres de buena voluntad”.

 

MARTES 3 de Diciembre  (Lucas 10, 21-24)

“Te doy gracias Padre porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos…”

Los “sabios e inteligentes” no supieron o no quisieron desmontar sus propias verdades para abrirse a la novedad que aportaba aquel predicador errante.

Comprender y orientar la propia existencia desde el mensaje de Jesús de Nazaret exigía un ejercicio de profunda sinceridad y humildad para desmontar los paradigmas previos.

Necesitamos la actitud de quien, aún cargado de conocimientos y experiencias, permanece abierto y disponible a la dinámica evangélica y carismática en su vida. Ser vulnerables ante la novedad de la acción del Espíritu en nuestras vidas: de eso se trata.

Ser “gente sencilla”, cargada de verdades cotidianas y enraizadas en la vida, capaces de disfrutar la luz de cada instante sin pretender dominarlo todo “a futuro”…

El adviento pasará inadvertido en nosotros si no somos capaces de esta apertura, si queréis “naif”, pero imperiosa para quienes nos hemos sobrecargado de “verdades” atemporales.

 

 MIÉRCOLES 4 de Diciembre  (Mateo 15, 29-37)

 “Tomó los siete panes y los peces (…) y se los fue dando a los discípulos y estos se los fueron dando a la gente.”

 

Jesús siente lástima y actúa. No se queda en sentimientos, pasa a la acción.

Vivimos en una cultura cargada de contraluces. Junto a personas que entienden el sentido de sus vidas desde la entrega, se extienden opciones pautadas por el individualismo más radical y desencarnado.

¿De qué lado queremos ubicarnos? No ya desde el mundo de las ideas, sino de los hechos. ¿He dejado en mi corazón espacio para la solidaridad? ¿Puedo decir que formo parte de aquellos que continúan multiplicando el pan y los peces a favor de los menos favorecidos?

En este tiempo de Adviento se multiplican las campañas solidarias. Son tan bienvenidas como necesarias. Hasta urgentes… Al mismo tiempo sabemos que la solidaridad es una actitud que debe acompañarnos siempre y no quedar en hechos puntuales.

 

JUEVES 5 de Diciembre  (Mateo 7, 21.24-27)

 “No todos los que dicen: “Señor, Señor”, entrarán en el Reino de los cielos…”

 Es importante acercarnos a la Palabra, orar con ella… pero todo este proceso queda vacío si no provoca en nosotros procesos de conversión, cambios reales y constatables en nuestro modo de comprender y vivir la realidad.

La conciencia es necesaria pero insuficiente. Es preciso que se traduzca en hechos. Y los hechos no se improvisan, se maduran desde un caminar que implican el conocimiento de la Palabra, pero también capacidad para la autocrítica, deseo de cambio, revisión de nuestras “prácticas” y el humilde y sincero compromiso de retomar día a día la andadura.

Quienes hacemos del encuentro con la Palabra un hecho frecuente, quizá cotidiano, tenemos el enorme privilegio de escuchar y rumiar las llamadas del Señor. Es un don, pero también un desafío. Un aldabonazo constante para que abramos nuestro corazón y salgamos a anunciar con nuestras vidas que somos personas transformadas por la Palabra.

 

 VIERNES 6 de Diciembre (Mateo 9, 27-31)

 “Lo siguieron dos ciegos que suplicaban dando voces.”

 

Los ciegos del Evangelio comenzaron con un grito lejano y terminaron dialogando cara a cara con el Señor. Es necesario leer este itinerario en la doble perspectiva de quien lo realiza y de quien acompaña a otros a realizarlo.

En la labor pastoral desarrollada en nuestros centros y dispositivos podemos quizá identificar a quienes está dando esas voces lejanas, buscando respuestas a cuestiones de sentido en sus vidas.

Nuestra misión consiste en ponernos a su lado, acompañarles en el camino, para que sus preguntas terminen convirtiéndose en súplicas íntimas al Dios de la Vida. Para ello debemos cultivar una gran capacidad de escucha, de cercanía, de contemplación del otro…

 

SÁBADO 7 de Diciembre  (Mateo 9, 35 – 10, 6-8)

 “Id a las ovejas descarriadas de Israel.”

No es sencillo ir al encuentro de las “ovejas descarriadas de Israel”. Sobre todo cuando se trata de aquellos que un día estuvieron incorporados en el redil.

Podemos proyectar esta metáfora en nuestro contexto eclesial. Los procesos de pertenencia y adhesión al proyecto evangélico están sometidos a experiencias vitales y no es extraño ver que aquellos que un día estuvieron comprometidos pasan por períodos de alejamiento y negación.

El Señor nos convoca a no dejarles abandonados. A estar con ellos, a acompañarles para que recuperen el cariño y la ilusión primera.

Es el camino que machaconamente nos propone el Papa Francisco al insistir en una pastoral misericordiosa que no condene sino que promueva el reencuentro.

El texto nos remite al hermano mayor de la parábola del hijo pródigo. ¡Cuánto nos cuesta entrar en la dinámica del Padre Bueno que sólo entiende de amor incondicional, de perdón, de olvido de las ofensas…!

Las “ovejas descarriadas” podemos ser nosotros, o ser personas cercanas. Es más difícil restaurar lazos que crear nuevos.

Otra llamada a la conversión que nos presenta el ADVIENTO que acabamos de iniciar.