XXXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 17 al 23 de Noviembre de 2019

DOMINGO 17 de Noviembre  (Lucas 21, 5-19)

“Algunos ponderaban la belleza del templo por la calidad de la piedra y los exvotos.”

El símbolo tiene una función que puede prostituirse cuando terminamos olvidando el mensaje para quedarnos con la belleza y grandiosidad material.

Algo de eso sucedía en la relación que el pueblo judío tenía con el templo. Jesús le pone en su lugar y anuncia que de todo ello, no quedará piedra sobre piedra.

En el fondo, el Evangelio nos está haciendo una llamada a no perder de vista las esencias. Y ello, en todos los órdenes de la vida.

La imagen, la estética, tienen su lugar, (aún teológico) en cuanto expresan realidades de fondo. Es más, son necesarias y debemos cuidarlas.

El desafío es no olvidar que se trata de un lenguaje sin sentido cuando pierde la referencia de fondo. Entonces el símbolo no refuerza las esencias, prostituye la verdad. Engaña a propios y extraños…

Es muy fina la frontera entre una liturgia que expresa y nutre la fe y una liturgia que se convierte en fin en sí misma.

 

LUNES 18 de Noviembre  (Lucas 18, 35-43)

 Se detuvo y mandó que se lo trajeran.”

Son muchos los paralelismos que podemos establecer entre la parábola del Buen Samaritano y el encuentro de Jesús con el ciego de Jericó. En este caso es el mismo Jesús el que vivencia lo que en su momento quiso explicar con la parábola.

Escuchó los gritos insistentes del ciego, detuvo su marcha y mandó que se lo trajeran.

Nos centramos en este hecho y nos preguntamos si no estamos aturdidos por tantas circunstancias que nos hacen incapaces de escuchar a quien, estando al borde del camino, necesita nuestra ayuda, nuestra palabra, nuestra mirada, nuestra solidaridad. Para ello debemos ser capaces de detener la marcha, escuchar, mirar…

 

MARTES 19 de Noviembre  (Lucas 19, 1-10)

 “También este es hijo de Abrahan.”

Como en tantas ocasiones, la presencia de Jesús en contextos supuestamente ajenos a la religión, fue causa de murmuraciones y críticas. Esta vez criticaban que hubiera aceptado ir a la casa de un pecador, alguien que se había enriquecido desde la avaricia y los negocios abusivos.

¿Dónde debe estar presente Jesús, su persona y su mensaje? ¿En ámbitos supuestamente “puros”?  La apertura del Maestro debe motivar e iluminar nuestro compromiso por esa “iglesia en salida”, de la que tanto nos habla el Papa Francisco.

¿Hacemos que los ambientes parroquiales, marcados por la diversidad, sean lugares inclusivos, de encuentro, de diálogo abierto y sincero?

 

 MIÉRCOLES 20 de Noviembre  (Lucas 19, 11-28)

 “Echó a andar delante de ellos, subiendo hacia Jerusalén.”

Jesús sabía que aquella no iba a ser una visita más a Jerusalén. Allí le esperaban la traición y la muerte. El contexto es tan radical como sus palabras.

Hay circunstancias en nuestras vidas, en las que nos encontramos con la cara exigente del discipulado. Y es que seguir a Jesús no resulta siempre un camino de rosas.

En nuestras familias, en el trabajo, en la comunidad, en todas las realidades sociales que compartimos, es necesario que haya quienes, con palabras y acciones, tomen la delantera y se echen a andar, haciendo posibles las utopías compartidas, y tantas veces acalladas.

Hoy, quizá, hagan falta más líderes comprometidos que sean capaces de dar ese paso al frente. El individualismo, el hedonismo que prioriza la serenidad personal, nos salen al paso para frenar todo intento. Entonces nos preguntamos para qué complicarnos la vida… y “no subimos a Jerusalén”.

 

JUEVES 21 Noviembre  (Lucas 19, 41-44)

“No supiste reconocer el momento en que Dios quiso salvarte.”

Jerusalén no supo reconocer “el momento de su venida.”

Para los sacerdotes, levitas, fariseos, escribas… los paradigmas socio-religiosos les impedían reconocerle.  ¿Y para nosotros?

Es evidente que se alzan muros que nos impide ver a quienes peregrinan a nuestro lado, a ese Dios encarnado que nos interpela en los rostros de quienes nos rodean.

La misión de agentes de pastoral de la salud nos brinda la preciada epifanía de Dios en la persona que padece. El “momento de su venida” se multiplica  a nuestro lado. ¿Sabemos reconocerle?

 

  VIERNES 22 de Noviembre (Lucas 19, 45-48)

 “Mi casa ha de ser casa de oración, pero la habéis convertido en cueva de ladrones.”

Jesús expulsó a los vendedores del templo y habló con claridad a quienes acudían a escucharle. La palabra iluminaba la vida y la vida confirmaba la palabra.

Es imposible meditar este texto sin que nuestro pensamiento nos lleve a la curia vaticana y al profundo movimiento de reforma que el Papa Francisco está liderando. Los escándalos al interno de la Iglesia nos llevan a preguntarnos: ¿En qué hemos convertido la casa de Dios?

Oremos en este día por el Papa Francisco, como él mismo nos lo pide insistentemente. Muchos son los que, como en tiempos de Jesús, piensan en cómo desautorizarlo, en cómo minimizar su acción pastoral y la reforma que ha emprendido.

Sin duda se han reproducido formas de “mercadeo” al interno de nuestra realidad eclesial que exigen autocrítica y conversión sincera.

 

  SÁBADO 16 de Noviembre  (Lucas 20, 27-40)

 “No es un Dios de muertos sino de vivos.”

Los saduceos, que no creían en la resurrección, intentaban burlarse del Maestro.

Contemplamos su templanza y su capacidad para remontarse sobre la insidia para anunciar lo que importa: Nuestro Dios “no es un Dios de muertos sino de vivos”.

Es frecuente encontrar estrategias defensivas detrás de pensamientos y actitudes agresivas.

Ser anunciadores de un Dios que quiere la vida para todos y para siempre se convierte en la mejor clave para defender la validez del Reino.

¿Anuncio con mi vida y mis palabras a ese Dios de la VIDA?