II SEMANA DE ADVIENTO: 8 al 14 de Diciembre de 2019

DOMINGO  8 de Diciembre  (Lucas 1, 26-38)                            INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA           

 “Vas a quedar embarazada, darás a luz un hijo.”

Junto a la resurrección, la encarnación constituye el criterio teológico-pastoral de mayor trascendencia en orden a comprender el cristianismo.

A partir de la encarnación del Hijo de Dios en María, la humanidad, con todas sus luces y sombras, se convirtió en espacio teológico en el que Dios se manifiesta.

Es en este misterio que encuentra su fundamento la espiritualidad y la misión del agente de Pastoral de la Salud. .

Se trata de servir al Dios encarnado en tantas personas olvidadas, despreciadas, necesitadas de acogida, apoyo, consuelo y cuidado.

De alguna manera, la humanidad que quedado “embarazada” y da a luz al hijo de Dios en cada persona. No se trata de entrar en una espiritualidad panteísta, sino de reconocer el valor sacramental de cada prójimo, tal como nos lo enseñó el mismo Jesús.

 

 LUNES 9 de Diciembre  (Lucas 5, 17-26)

 “Tus pecados quedan perdonados. Levántate y anda.”

¿Cómo fortalecer caminos de encuentro que hagan posible entre nosotros la visión de la sanación integrada a la salvación? El texto que reflexionamos parece darnos una clave: “Para que veáis que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados –dijo al paralítico- A ti te lo digo, ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa.”  La prueba de su poder espiritual-religioso está en su compromiso por la salud física de aquella persona.

Podríamos interpretar que la propuesta de una pastoral que se mantuviera ajena a la salud biológica no es una propuesta evangélica.

 

MARTES 10 de Diciembre  (Mateo 18, 12-14)

“¿No deja las noventa y nueve en el aprisco y va en busca de la perdida?”

Leer la parábola de la oveja perdida en clave de INCLUSIÓN-EXCLUSIÓN, tiene una gran actualidad.  Una de las líneas centrales de la acción pastoral del Papa Francisco consiste justamente en ser capaces de abrir nuestros corazones y nuestras mentes a fin de acoger, misericordiosamente, a todas las personas.

Ello puede implicar, dejar a las ovejas en el aprisco y salir en búsqueda de la descarriada. Ciertamente podemos estar muy cómodos “dentro del aprisco”, pero la “iglesia en salida” es aquella que rompe sus fronteras y sale al encuentro del otro, del diverso, del que piensa distinto, del que quizá hasta nos persigue y con el que debemos dialogar para comprenderlo y proponerle caminos de encuentro.

El adviento vivido en esta clave nos trae una llamada misionera muy comprometida y hasta incómoda ya que nos lleva al encuentro del caos, de la diversidad, de la contradicción… Podemos seguir tranquilos “dentro del aprisco”, pero la llamada parece clara…

  

MIÉRCOLES  11 de Diciembre  (Mateo 11, 28-30)

“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados.”

La vorágine del hacer, dando a cada actuación las notas de calidad que nos exigimos o que nos exigen, se ha impuesto en nuestras vidas.

¿Qué significa ir a Jesús con nuestros cansancios y nuestras sobrecargas? Ante la prepotencia de “poder con todo”, Jesús nos invita a sosegar nuestro ímpetu, a optar por una vida serena, conociendo nuestras limitaciones y debilidades y obrando en consecuencia.

Ello no significa ignorar las exigencias de la vida, sino asumirlas desde una actitud de sosiego y realismo. Estamos ante una demanda evangélica de gran actualidad.

Son muchos los que, desde un contexto de compromiso eclesial, van entregando sus vidas con una generosidad que no conoce límites. La búsqueda de un equilibrio entre la necesaria entrega y el imperioso sosiego, reclaman discernimiento.

Probablemente lo urgente y lo que más reclama nuestro contexto, desde el punto de vista pastoral o evangelizador, no sea “hacer muchas cosas”, sino testimoniar serenidad, interioridad, paz, capacidad de escucha atenta… Más un saber estar que un hacer vertiginoso.

 

JUEVES 12 de Diciembre  (Mateo 11, 11-15)

“El más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.”

El más pequeño es más grande que el más grande. (Juan el Bautista)

Durante siglos la iglesia alimentó una “teología del número”: cuanto más sacramentos se distribuyan, cuantos más templos se construyan, cuanto más instituciones católicas… más nos acercaremos al proyecto de Dios.

Nos hemos olvidado muy rápidamente de la parábola del grano de mostaza, de la teología del “pequeño resto” de Israel.

El Niño de Belén, a quien recibiremos en esta Navidad nos reafirma en la opción por lo pequeño. No temamos perder cotas de poder, presencia y prestigio social, luchemos por reavivar nuestra identidad evangélica y todo lo demás “se nos dará por añadidura”.

  

VIERNES 13 de  (Mateo 11, 16-19)

 “Vino Juan y dijeron: “tiene un demonio dentro”. Vino el Hijo del hombre y dicen:”Ahí tenéis a un glotón y a un borracho.”

En nuestra Iglesia coexisten expresiones diversas de vida evangélica. Algunas de ellas pautadas por la austeridad y aislamiento de Juan el Bautista, otras por la inserción de Jesús en la sociedad.

¿Desde qué llamada vocacional están articuladas esas respuestas? Ahí reside la riqueza de un Dios cuya sabiduría se hace multiforme en los carismas del Espíritu.

El criterio original de autenticidad está en la fidelidad creativa al carisma recibido. ¿Qué formas culturales debe asumir el carisma del agente de pastoral de la salud hoy? Los criterios de validación tienen como referencia el Evangelio y no las corrientes de pensamiento en alza.

 

 SÁBADO 14 de Diciembre  (Mateo 17, 10-13)

 “Elías ya ha venido y no lo reconocieron.”

Cuando algo no nos interesa, pueden darnos mil razones que no nos convencerán de su valor. Algo de eso ocurría con aquellos letrados que multiplicaban los pretextos para no aceptar en Jesús al Mesías prometido.

La psicología nos ha ayudado a comprender la centralidad que tiene la afectividad en nuestros procesos de comprensión y aceptación. El refranero popular lo describe muy bien: “Para quien ama, mil razones no constituyen una excusa, para quien no ama, una excusa se convierte en mil razones”.

Sólo desde el amor seremos capaces de acoger al Señor en nuestras vidas. Sólo desde el amor es posible acoger a los demás, de manera incondicional.