III SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 26 de Enero al 1de Febrero de 2020

DOMINGO 26 de Enero  (Mateo 4, 12-23)

“Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún.”

Jesús deja su casa y se va junto al mar de Galilea. Allí comienza su predicación y allí escoge a los primeros discípulos.

Salir de la propia tierra, otear nuevos horizontes, formar comunidad en torno a la misión, son acciones que pueden inspirar e iluminar nuestro caminar.

El Papa Francisco en Evangelii Gaudium nos reafirma en esta llamada al invitarnos a construir “una iglesia en salida”. Y esta llamada está al centro del próximo “Congreso Nacional de Laicos 2020”

Al desarrollar la misión en el contexto parroquial tenemos la tendencia a cerrarnos en nuestros muros, en nuestros desafíos, que no son pocos…

Pero el evangelio nos acicatea para “movernos”… Nos invita a mirar más allá de esa realidad cotidiana con la que convivimos, a abrirnos en una dimensión más eclesial, más inter-religiosa, más social.

Podemos preguntarnos sobre nuestra presencia en la diócesis, en los círculos sanitarios con los que compartimos la misión… nuestra adhesión al movimiento ecuménico que nos invita a traspasar las fronteras de nuestra pertenencia eclesial… ¿Vibramos con las realidades sociales y eclesiales o pecamos de “ombliguismo”?

 

  

LUNES 27 de Enero  (Marcos 3, 22-30)

“El propio jefe de los demonios es el que ha dado a este hombre el poder de expulsarlos.”

Aquellos escribas estaban cegados en su defensa del “status quo” llegando a negar la evidencia que tenían ante sus ojos: un predicador que solamente hacía el bien no podía ser un aliado de Satanás.

No es fácil ser personas vulnerables a la verdad. Sobre todo cuando ésta rompe los paradigmas que sustentan nuestra forma de vida.

Ser cristianos, es ser personas expuestas a la verdad, aunque ello implique cuestionar aquello que creemos inamovible.

El mismo Espíritu que nos conduce a la verdad nos regala sus dones para abrir nuestras mentes y nuestros corazones.

 

 

MARTES 28 de Enero  (Marcos 3, 31-35)

“Llegaron la madre y los hermanos de Jesús.”

La multitud que rodeaba a Jesús dificultaba que María y sus familiares pudieran acercase. Ante la advertencia de algunos de los presentes, Jesús aprovechó para señalar que el rango de “familiar” no genera ningún derecho particular, sino que el cumplimiento de la voluntad de Dios es lo que confiere identidad al discípulo.

El Evangelista Lucas, al narrar el mismo episodio, señalará que la voluntad de Dios la descubrimos en la escucha de la Palabra.

¿Qué lugar ocupa la Palabra en la vivencia de nuestra misión como agentes de pastoral de la salud? Si se trata de una seña de identidad no es algo simplemente deseable sino necesario.

Podemos decir que en la escucha de la Palabra encontramos el vínculo que nos “familiariza” con Dios.

En los últimos documentos eclesiales se insiste en este eje referencial: debemos aprender a leer y orientar nuestras vidas a la luz de la Palabra.

 

 

MIÉRCOLES 29 de Enero (Marcos 4, 1-20)

 “Unas espigas dieron grano al treinta; otras al sesenta; y otras, al ciento por uno”.

El sembrador siembra la Palabra pero no puede controlar lo que ocurre. Esta dinámica, que se da en cada uno de nosotros, se repite en los destinatarios de nuestra misión.

La tarea identitaria de la Iglesia es evangelizar. Pero ni la Iglesia, ni nosotros en ella, controlamos las respuestas. Somos mediadores, instrumentos que acercan el mensaje, sin más pretensiones.

Ante la estrategia de priorizar y contabilizar los resultados se impone la conciencia serena de quien cumple con su misión de sembrador.

Ante la pretensión de exigir una respuesta, la sensatez de respetar y esperar. ¡Cuánto debemos crecer en esta mística del abandono en Dios!… sin pretender controlarlo todo…

 

  

JUEVES  30 de Enero  (Marcos 4, 21-25)

 “¿Acaso se enciende una lámpara para taparla?”

Si la luz no se expone al aire libre se apaga por falta de oxígeno.

No podemos hablar de una misma fe y un mismo carisma si no lo compartimos y le damos un lenguaje comprensible para quienes nos rodean. Debemos “dar oxígeno” al don recibido…

A veces pienso que somos demasiado silenciosos a la hora de decir quiénes somos. Ese silencio juega en nuestra contra. Lo que no se celebra, lo que no encuentra un lenguaje, termina debilitándose y muriendo.

La luz no nos pertenece, pero debemos hacer las veces de antorchas para ponerla en lo alto… y que ilumine…

 

VIERNES 31 de Enero. (Marcos 4, 26-34)                                                                                

“Con parábolas, les exponía la Palabra”.

La encarnación del Verbo se ilumina desde esta opción por adaptar los canales de comunicación. En el mundo del sufrimiento psíquico esta llamada se convierte en un desafío de profundo calado ya que la enfermedad suele limitar las capacidades básicas de las personas atendidas.

Asumir el criterio de la encarnación en el desarrollo de la misión implica un amplio, creativo y constante despliegue de recursos que resulten significativos para la persona acompañada.

Las parábolas, partiendo del mundo cotidiano y conocido del interlocutor, continúan siendo una referencia didáctica esencial para hacer cercano y comprensible el mensaje.

¿Cuál es nuestro compromiso al respecto? La rutina y los formatos estandarizados tienen poco que ver con esta dinámica evangelizadora.

 

 

SÁBADO 1 de Febrero  (Marcos 4, 35-41)

“Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?

En medio de la imprevisibilidad, de las amenazas de naufragio, siempre contamos con Dios. Ello implica anteponer la certeza de su presencia al deseo de sentirnos seguros desde el dominio de las circunstancias.

No son pocas las situaciones de zozobra en las que nos podemos encontrar a nivel personal, familiar o institucional. En medio de estas “tormentas”, es fundamental sentirnos en las manos de un Dios que nos quiere y que nunca nos abandona de sus manos.

La advertencia parece subrayar que lo que importa no son las dificultades en sí mismas sino la forma en que nos enfrentamos a ellas.