IVSEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO: 2 al 8 de febrero de 2020

DOMINGO, 2 de Febrero  (Lucas 2, 22-40)                       PRESENTACIÓN DEL SEÑOR JORNADA MUNDIAL DE LA VIDA CONSAGRADA

 “El niño iba creciendo y robusteciéndose…”

Jesús creció en el regazo familiar. María, José, el hogar y el taller de carpintería, los familiares, amigos y vecinos, conformaban su cotidianeidad. Allí fue moldeando su personalidad y haciéndose hombre. Su familia le cobijó y acompañó en el lento proceso de crecer.

Podemos reflexionar sobre las condiciones que creamos en nuestras familias y comunidades, en nuestros puestos de trabajo, para favorecer el crecimiento de todos sus miembros. ¿Somos promotores de ambientes que estimulan lo mejor del otro?

Sin dudas, la Palabra de hoy también nos invita a dar gracias por la familia en la que crecimos, gracias por nuestros padres y hermanos, gracias por los compañeros de trabajo y de comunidad parroquial. Y que a la gratitud le siga el compromiso por ser constructores de fraternidad.

 

LUNES 3 de Febrero  (Marcos 5, 1-20)

“… que se retire de sus términos…”

La sanación/salvación del endemoniado de Gerasa ha dado lugar a una amplia reflexión aplicada al carisma de los agentes de pastoral de la salud. Me centro esta mañana en la reacción de los cuidadores de los cerdos, al ver que éstos, por “permiso” de Jesús,  se echaban al lago y se ahogaban.

Ante la pérdida de la piara los pobladores del lugar piden a Jesús “que se retire de sus términos”.

Podemos proyectar esta situación en nuestra vida personal, familiar, comunitaria… ¿No nos pasa que preferimos convivir con las dificultades, de cualquier índole, antes de pagar el precio necesario que implica el confrontarnos con ellas y darles una solución?

En ocasiones obramos como los porqueros de Gerasa y preferimos echar de nuestras conciencias las llamadas de cambio, con tal de no renunciar a nada de lo que somos y tenemos.

 

MARTES  4 de Febrero  (Marcos 5, 21-43)

“Uno de los jefes de la sinagoga se echó a sus pies.”

Jairo, siendo jefe de una sinagoga y estando Jesús tan cuestionado, no teme ir a su encuentro. Se abre paso en medio de la muchedumbre, le habla y suplica su intervención.

La fe reclama gestos concretos, dar la cara por Él en medio de las gentes y hacer profesión de nuestro credo.

El silencio del creyente parece ser hoy una exigencia  cultural que llega al interior de instituciones confesionales como la nuestra. Influenciados por la “multitud”, ¿no arrinconamos nuestro credo?”

Necesitamos dotar a nuestra fe de un lenguaje evidente, o terminaremos renegando de ella.

  

MIÉRCOLES 5 de Febrero  (Marcos 6, 1-6)

“¿De dónde ha sacado…?

Para sus paisanos no tenía razón de ser el perfil de profeta y taumaturgo con el que Jesús era reconocido en otras poblaciones.

Marcos afirma que ante tanta cerrazón “no pudo hacer allí ningún milagro”. Faltaba uno de los condicionantes: la fe, esa fe que ayer contemplábamos transparente en Jairo.

Miremos a nuestro alrededor, pensemos en las personas con las que tejemos nuestras biografías, revisemos ante la Palabra la llamada a creer en ellos, a apoyarlos en su crecimiento, a ser potenciadores de la riqueza de nuestras hermanas de comunidad, de nuestros compañeros de trabajo, de las personas que acompañamos en sus limitaciones y enfermedades.

 

 JUEVES  6 de Febrero  (Marcos 6, 7-13)

“Y los fue enviado de dos en dos.”

Estamos ante la dimensión comunitaria del seguimiento a Jesús de Nazaret. No se trata solamente de una estrategia sino de una condición de identidad.  La fe es vivida y proclamada en comunidad o no es fe cristiana.

De ahí la importancia de generar y acompañar grupos de vida en clave creyente al interno de nuestras parroquias.  Contamos con referentes claros en las comunidades parroquiales. Pero el tema no queda resuelto.

Es necesario promover el compromiso bautismal de todas las personas.

 

 

VIERNES 7 de Febrero (Marcos 6, 14-29)

“… pero como había hecho un juramento en presencia de sus invitados…”

En Herodes contemplamos hasta dónde nos puede llevar la incapacidad de rectificar y nos coloca ante las exigencias de la responsabilidad.

Es muy socorrida la tendencia a justificarlo todo por las circunstancias  que nos rodean. Entonces es posible que nadie sea responsable de nada, o en último caso lo será quien esté al final del escalafón de mando.

Vivir con coherencia el propio credo implica tener capacidad para enfrentar situaciones desafiantes en las que debemos jugarnos y arriesgar.

No es fácil ser coherentes en la fe que profesamos. En ese empeño radica la santidad.

 

SÁBADO 4 de febrero  (Marcos 6, 30-34)

La fatiga y la falta de tiempo conforman una constante en nuestro diario vivir. Al parecer los primeros discípulos no se libraron de ella.

Contemplamos cómo Jesús les invitó a estar solos en un sitio apartado, pero el plan fracasó. El descanso duró lo que el viaje en barca de un lugar a otro.

Debemos descansar, debemos pararnos… debemos ser capaces de “desconectar”.  Cuando las obligaciones no nos permiten crear esos espacios, entonces debemos aprender a reponer nuestras fuerzas en la misma dinámica de la entrega. Crear espacios de soledad y encuentro con el Señor, sin por ello alejarnos de la misión.

Es el gran desafío de una sana espiritualidad en la vida activa.