IV SEMANA DE CUARESMA 22 al 29 de Marzo de 2020

DOMINGO 22 de Marzo (Juan 9, 1-41)

 “… para que se manifestasen en él las obras de Dios.”

Al contemplar la curación del ciego de nacimiento, es imposible abstraernos de lo que el mundo, y en particular nuestro país, está viviendo.

Adquiere un relieve particular tanto la pregunta de la causa: “¿Quién pecó…?”, como la respuesta de Jesús: “…hizo barro con la saliva…”

En todas las circunstancias de la vida, vengan de donde vengan, tengan el origen que tengan, Dios puede manifestar “sus obras”.

¡Y lo estamos viendo! ¡Cuántos ejemplos de entrega incondicional, de sacrificio, de competente servicio samaritano, hay a nuestro alrededor! Es Dios, que en su Espíritu, se hace presente, inspirando, haciendo que sus dones se multipliquen en gestos de compromiso, cercanía, amor.

Y es que Dios se sirve del “barro”, se sirve de nosotros, de nuestras debilidad. Recordemos que el barro es la imagen que mejor define a la criatura y así lo hemos recordado al iniciar este tiempo de cuaresma tan atípico que estamos viviendo.

Aquí, en estas circunstancias desconcertantes, en medio del miedo que crece por día entre nuestros compañeros de trabajo, en nuestras familias, aquí Dios manifiesta su obra. Para ello necesita de nuestro “barro”.

No es necesario buscar culplables… es preciso ponernos al servicio, “dar la talla” que la práctica de la Hospitalidad, hoy reclama. Dios no faltará a la cita, manifestará “sus obras”.

 

 LUNES 23 de Marzo  (Juan 4, 43-54)

 “Creyó y se puso en camino”.

Estamos ante una constante en la acción taumaturga de Jesús: siempre reclamó una proclamación explícita de la fe y el compromiso de la persona beneficiada.

En el campo de la fe todo es don y conquista al mismo tiempo. Nuestro Dios potencia el desarrollo de nuestras capacidades y no propicia dependencias o un sentido fantasioso e irresponsable ante la vida. ¡Todo lo contrario!

El hecho  que todo sea don y que, al mismo tiempo, todo reclame nuestro compromiso, se convierte en criterio de vida para los cristianos.

¡Qué bien nos vienen estas palabras de aliento, en las circunstancias que vivimos! Creamos, que Dios está comprometido con nosotros y pongámonos en camino.

 

  

MARTES 24 de Marzo  (Juan 5, 1-16)

“¿Quieres quedar sano?”

No es frecuente que Jesús ofrezca la sanación de forma tan directa. La petición y el condicionante de la fe suelen estar siempre presentes. En este caso, ni una cosa, ni la otra. Al menos explícitamente.

Jesús que ve a aquella persona enferma en medio de la multitud, se acerca  y le ofrece la salud, inspira una actitud básica de la Hospitalidad: el salir al encuentro de las personas necesitadas y comprometernos con ellos.

Es necesario dar voz a quienes ni siquiera saben demandar. Responder y ofertar. Dos caminos de la Hospitalidad que deben complementarse.

Hoy estamos llamados a no refugiarnos en nuestros muros… a SER IGLESIA EN SALIDA, a ofertar nuestro servicio asistencial y Hospitalario, con generosidad, con grandeza… ¡Son tantos los que quieren estar sanos!

 

 

MIÉRCOLES  25 de Marzo  (Lucas 1, 26-38)                                      ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

 “Ahora vas a quedar encinta…”

Junto a la resurrección, la Encarnación constituye el criterio teológico-pastoral de mayor trascendencia en orden a comprender el cristianismo.

A partir de la Encarnación del Hijo de Dios en María, la humanidad, con todas sus luces y sombras, se convirtió en espacio teológico en el que Dios se manifiesta.  Por la Encarnación todo lo humano puede plenificarse de manera insospechada.

Debemos reconocer que este camino de encuentro con un Dios encarnado no nos resulta fácil. Especialmente cuando esta encarnación asume formas diferentes a las que nos son propias. Buscamos la exclusividad, la uniformidad desde nosotros…

Como nos recuerda el Papa Francisco, “No haría justicia a la lógica de la encarnación pensar en un cristianismo monocultural y monocorde. Si bien es verdad que algunas culturas han estado estrechamente ligadas a la predicación del Evangelio y al desarrollo de un pensamiento cristiano, el mensaje revelado no se identifica con ninguna de ellas y tiene un contenido transcultural.”

El Dios encarnado en María, desafía nuestra capacidad de hacerlo presente en las más diversas realidades.

 

JUEVES 26 de Marzo (Juan 5, 31-47)

 “…quisisteis gozar un instante de su luz…

Con la Hospitalidad nos puede pasar lo mismo que le sucedía a los judíos en relación con Juan el Bautista: gozaron “un instante de su luz”, sentirnos a gusto con sus propuestas, con su ideario, sin llegar a un mayor compromiso.

No dar el paso de la identificación con Jesús, no comprometernos como constructores y actualizadores del carisma.

Quedarnos en el plano de las buenas ideas, y quizá de las buenas intenciones, sin dejarnos tocar en nuestras actitudes, en nuestros proyectos vitales.

Jesús no admite dobles discursos. Respuestas a media, no valen.

 

 

VIERNES 27 de Marzo  (Juan 7, 1-2.10, 25-30)

“…nadie le pudo echar mano; todabía no había llegado su hora.”

Jesús no promueve ningún protagonismo martirial. De hecho esperó para subir a Jerusalén el final de la fiesta de las tiendas y cuando entró en la ciudad lo hizo sin estridencias. Llegado el momento, asumió con entereza y claridad su identidad, con todas sus consecuencias.

Su actitud nos desvela una manera de ser ante una cultura que en ocasiones nos resulta hostil. Alejarnos de todo protagonismo, no agredir al que piensa distinto y, al mismo tiempo, sostener nuestras opciones con claridad, son actitudes claves para vivir sanamente el pluralismo de identidades con el que convivimos.

 

 

SÁBADO 28 de Marzo (Juan 7, 40-53)

“¿También vosotros os habéis dejado embaucar?”

Según los sacerdotes y fariseos la creencia del pueblo en Jesús tenía un solo fundamento: su ignorancia. Ningún experto podía aceptar el mesianismo de aquel predicador itinerante.

Al parecer esta postura no ha perdido actualidad. No son pocos los que consideran que la fe cristiana es incompatible con los avances del conocimiento y esta lectura también se hace presente en nuestros centros.

Dar razón de nuestra fe, promover el diálogo fe y cultura, reivindicar el rol terapéutico de la espiritualidad, resulta pastoralmente fundamental, sabiendo que la fe siempre despertará la sospecha de los “sabios”…

Bien es cierto que la sabiduría de los sabios está hoy más que nunca ante la clara conciencia de sus limitaciones. La crisis de la pandemia mundial pone a la criatura ante su realidad. Dios parece “ganar enteros” en estas circunstancias. No se trata de caer en providencialismos sin compromiso. Tampoco en la arrogante e ineficaz actitud de pretender dominarlo todo…

Que María, Nuestra Madre, interceda ante el Señor para que no nos falte el vino de la alegría y la fraternidad.